Vivencias extrañas y anécdotas sobrenaturales en la arqueología

• Sólo habían sido contadas hasta ahora alrededor de una fogata, entre los propios arqueólogos

Espíritus, guardianes, malos vientos, aluxes y otras entidades cuya presencia sobrepasan las explicaciones racionales, a veces difíciles de describir para quien incrédulo los ha visto deambular en sitios arqueológicos, campamentos, paisajes, iglesias y recintos históricos, plasman las páginas del libro Sombras y susurros. Vivencias extrañas y tenebrosas en la arqueología.

Coordinado y coeditado por Luis Alberto Martos López y Luis Alberto López Wario, el libro recopila una treintena de historias de la autoría de 32 investigadores mexicanos y extranjeros, en la que se plasman anécdotas del trabajo arqueológico, las cuales van desde lo simplemente «extraño» hasta lo netamente «inexplicable».

Como bien refiere el investigador salvadoreño Fabricio Valdivieso en uno de los textos, indagar en los grupos humanos del pasado, desde sus vestigios materiales, «lleva a quienes ejercen la arqueología a contextos poco visitados o a los que la mayoría de la gente no suele acceder, como cuevas, cenotes, selvas, desiertos y alta montaña».

«Y aunque hay muchos arqueólogos a quienes nunca les ha ocurrido nada que pueda llamarse sobrenatural, o les ha sucedido, pero no creen en ello, una peculiaridad de las vivencias reunidas es que suelen incluir fenómenos comunes en tales narrativas, siendo un ejemplo las historias en las que un grupo de personas –llámense arqueólogos, estudiantes o trabajadores– tienen sueños sincrónicos durante sus estancias en campo, o bien, solucionan sus inconvenientes con la realización de un pedimento o la colocación de una ofrenda», apunta.

A decir de Joel Santos Ramírez, autor de una de las historias, hace falta una literatura arqueológica menos científica que despierte el interés en las personas. «No queremos que todos estudien arqueología, sólo que conozcan nuestro trabajo, que es emocionante y se vive intensamente, para que de esa forma no destruyan los monumentos o los sitios. Los dañan porque no los sienten o no los conocen; pienso que la manera para que no pase eso es dar a conocer estos relatos».

Autor de «Los fantasmas de la iglesia de Las Capuchinas, Morelia, Michoacán» –historia incluida en el libro–, describe cómo por falta de recursos en el INAH deben pernoctar en los sitios o inmuebles históricos donde trabajan. «En el texto que escribí, cuento que decidimos quedarnos en la propia iglesia porque de esa manera ahorrábamos recursos».

Es entonces que el libro puede ser un parteaguas para que los trabajos de arqueología sean más accesibles al público y, al ser difundidos de una manera coloquial, sencilla, clara y entendible para todas las personas, éstas cobren conciencia de la importancia que tiene conservar los sitios arqueológicos o históricos y no dañarlos, aseguró Santos.

Para López Wario son historias que «nos habían pasado en las sombras y de las que solo escuchábamos susurros, ya que muchos de nosotros no las contábamos abiertamente»; sin embargo, ahora destaca el aspecto catártico que tuvo, para algunos de los autores, consignar por escrito sus anécdotas.

Ambos investigadores coinciden en que el libro es una oportunidad de reconocer la capacidad literaria de los arqueólogos cuyas historias son reunidas –Adriana Velázquez Morlet, Francisco Mendiola Galván, Joel Santos Ramírez, Raúl Arana Álvarez, Rosalba Nieto Calleja, Christian Vitry di Bello y María José Con Uribe–, lo que constituye una novedosa forma de acercarse al público fuera del ambiente académico.

«Todos los autores compilados llegan a una misma moraleja: el respeto, ya que más allá de ser sitios patrimoniales, los lugares que abordamos fueron hogar de gente que vivió y murió, que amó, trabajó, soñó, planeó y lloró. Y ya sea como arqueólogos o como visitantes de zonas arqueológicas, de cenotes o de conventos, debemos respetar todas esas memorias», finaliza Martos López.

Los guardianes

El libro Sombras y susurros. Vivencias extrañas y tenebrosas en la arqueología es editado por el sello Punto Rojo y se encuentra disponible en formato electrónico en las diversas plataformas de venta de libros en línea.

Los ejemplares físicos pueden adquirirse en las librerías del INAH ubicadas en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (Calle Moneda 13, Centro Histórico) y en la sede del Instituto (Calle Hamburgo 135, Colonia Juárez, ambas en la Ciudad de México. ♦

Deja un comentario