Otra librería más que cierra sus puertas, es la de El Sótano en Coyoacán
El cierre definitivo de una librería nunca dejará de ser motivo de duelo para la comunidad de lectores, equivale a perder una batalla contra el avance de la ignorancia, pero la cruda realidad acaba por imponerse cuando las cifras indican que cada vez son menos los mexicanos que les interesa asomarse a una tienda de libros.
Esta vez ha sido la Librería del Sótano en Coyoacán la que cerró sus puertas.
A decir de Rodrigo López Ramírez, director de la librería, las ventas de toda la cadena de El Sótano se desplomaron un 75% en 2020, aunque al año siguiente se logró aumentar solo un 2%.
Según datos del entonces Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, más de la mitad de los mexicanos no lee ningún libro en el año, hablamos del 55.5% de la población.
Esa es la razón por la que México ocupa el penúltimo lugar en consumo de lectura entre 108 países del mundo.
Porque la otra parte de mexicanos que sí lee, el promedio de lectura es de menos de tres libros al año, cuando en Alemania la cifra se eleva a 12, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Y lo alarmante es que los jóvenes de 18 a 24 años son los que menos leen. Se dice que es por falta de tiempo y porque el ingreso económico es insuficiente. Eso contribuye al bajo nivel educativo de la población.
La «buena noticia» es que a pesar de la desaparición de esta tienda, las librerías El Sótano continuarán en la Ciudad de México, con sucursales en Bellas Artes, Sátelite, Insurgentes Sur y Miguel Ángel de Quevedo. Será precisamente a esta última a dónde se llevarán todos los ejemplares, discos compactos y películas de la librería de Coyoacán.
Tláhuac, sin ninguna librería
Hace algunos años que la única librería que había en Tláhuac cerró sus puertas.
Por algunos años estuvo instalada en la planta alta de un local comercial que se localiza en Nicolás Bravo y Avenida Tláhuac.
El dueño de la Librería Krisna, de nombre Eduardo, era un apasionado de los libros, al grado de que cuando las ventas no iban bien, llevaba su cargamento a la banqueta de la sucursal de Telmex en Santa Cecilia para ofrecerlo al público.
Las cosas financieramente no debieron ir bien para la librería, por lo que un buen día –esto antes de 2015 si mal no recordamos– cerró sus puertas y Eduardo emigró de Tláhuac.
Ahí por cierto se obsequiaron al público, mes tras mes, ejemplares de la edición impresa de la revista Nosotros.
La Librería Krisna fue la única en San Pedro Tláhuac. Hubo otra sobre la avenida del mismo nombre en Zapotitlán, pero también ya cerró sus puertas. Señal de que la lectura tampoco resulta muy atractiva que digamos para el grueso de la población.
En fin. Habrá que seguir picando piedra para no dejarse vencer por la cruda realidad. ♦

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