Murió el «Cuate», quien dio el yate Granma para la revolución en Cuba
Antonio del Conde, el «Cuate», quien se encargó en 1956 de la compra del yate Granma («abuelita») y de participar en los preparativos de la expedición coordinada en México por Fidel Castro para continuar la revolución contra el dictador Fulgencio Batista, falleció a los 97 años en Baja California el pasado 28 de marzo, informó la agencia Prensa Latina.
Bautizado como el «Cuate» por Castro, fue cercano amigo del líder cubano, de su hermano Raúl y de Ernesto «Che» Guevara.

Del Conde tenía una armería en la Ciudad de México, donde conoció a Fidel, quien estaba exiliado. Consiguió el yate Granma que el cubano requería, y lo reparó. La embarcación partió de Tuxpan con 82 integrantes del denominado Movimiento 26 de Julio a bordo, entre ellos el «Che» Guevara, Raúl Castro, Camilo Cienfuegos, Juan Almeida Bosque y Ramiro Valdés. Llegaron a Cuba el 2 de diciembre de 1956 para continuar la lucha contra la dictadura de Fulgencio Batista.
Fue también el hombre –entonces un pequeño empresario– que puso a disposición de Fidel Castro el armamento que vendía en su armería de Ciudad de México donde en junio de 1955 conoció a aquel joven exiliado, exageradamente convincente en sus argumentos, cuya amistad y fidelidad lo atrapó hasta su lamentable muerte, citó Prensa Latina.

«El ‘Cuate’ no sabe cómo describir aquel extraño poder persuasivo de quien solo sabía entonces que se llamaba –o al menos esa fue su presentación– Fidel Castro, quien quería liberar a su país, Cuba, de una tiranía, lo cual le hizo recordar a sus héroes preferidos, Zapata y Villa y otros revolucionarios mexicanos», refirió dicha agencia.
El mexicano-estadounidense –a decir del diario La Jornada–, se convirtió en asiduo visitante de la casa de Amparán 49, cerca del Monumento a la Revolución, donde se fraguó todo. Del Conde asegura que en las tertulias del Café Habana, ubicado a pocas cuadras de allí, entre «tortas con todo» (pan con lo que fuera) más tardes convertidas, hasta el día de hoy, en “tortas a la cubana”, las más ricas según la mayoría de los usuarios.
El diario oficial cubano Granma detalló que el deceso de Del Conde –quien el pasado 5 de enero cumplió 97 años– se dio «luego de estar internado en un hogar de ancianos en el municipio de Tecate, en Baja California».

Castro estuvo exiliado en México entre 1955-1956, tiempo durante el cual preparó la invasión armada a Cuba. Tras de que el grupo de guerrilleros entrenó en un paraje de Santa Catarina Ayotzingo, limítrofe con Milpa Alta –como ha recordado el cronista Manuel Garcés Jiménez en diversos artículos publicados en la Revista Nosotros–, Castro llegó a Tuxpan, Veracruz.
Por cierto, Garcés Jiménez solía visitar al «Cuate» en la casa que habitaba en Chimalistac, al sur de la Ciudad de México, pero desde hacía unos años dicho personaje se había retirado del lugar y no se tenían noticias de él.
En 1956 y por medio de Antonio del Conde se compró el yate y la casa donde estaba anclada la histórica embarcación, la cual hoy se conserva en el Museo de la Revolución en la ciudad de La Habana.

«El yate era propiedad de Robert Erickson, estadunidense que residía en la Ciudad de México, que con anterioridad descubrió encallado y abandonado en una margen del río, tenía hasta la quilla rota», relató Del Conde, citado por Telesur. «Averigüé quién era el dueño, lo compré a buen precio y ya lo estaba reparando para viajes que yo hacía. Quise aprovechar esa ocasión que fui con Fidel para ver cómo iban los trabajos», agregó.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, lamentó el fallecimiento de Del Conde en su cuenta de Twitter.
«Desde #Cuba agradecida, lamentamos el deceso en #México del legendario Antonio del Conde, a quien #Fidel nombró ‘Cuate’, cuando se convirtió en colaborador fundamental de los futuros expedicionarios del #Granma, el yate de su propiedad que entró navegando en nuestra historia», escribió. ♦

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