Pieza de Chalcatzingo regresa a México, en los 40 se la llevaron a EU
El Monumento 9 de Chalcatzingo («el pequeño Chalco») es una pieza arqueológica de gran relevancia originaria de esa región del actual estado de Morelos, fue sacada ilegalmente del país y vendida a un coleccionista privado en Nueva York, pero por fortuna fue recuperada por la Unidad de Tráfico de Antigüedades de Manhattan y reportada a las autoridades mexicanas.
Se trata de una creación olmeca cuya importancia es comparable a la de las icónicas cabezas colosales, toda vez que Chalcatzingo fue el único asentamiento ligado a dicha cultura que se fundó y prosperó en el Altiplano Central mesoamericano.
«Es una pieza de gran formato –que alcanza 1.8 metros de altura y 1.5 metros de ancho, y pesa aproximadamente una tonelada– data del periodo Preclásico Medio (800-400 a.C.), por lo que coincide con el esplendor del citado sitio arqueológico», señaló Mario Córdova Tello, del Centro INAH Morelos.
El también director del Proyecto Arqueológico Chalcatzingo dijo que el bajorrelieve representa a un «monstruo de la tierra», criatura cosmogónica que aparece con frecuencia en la iconografía olmeca.
Las fauces abiertas de la entidad simbolizan el acceso al inframundo y «sobre su boca se proyecta una secuencia de tres bandas concéntricas, figurando el acceso cruciforme a una caverna», comentó.

Otro de sus elementos distintivos son cuatro formas en las comisuras de la boca, la cuales simulan ser ramales de bromelias, una planta propia del Cerro Chalcatzingo y que también aparece representada en los Monumentos 1, 2 y 13 de la zona arqueológica, lo que corrobora su procedencia.
«Hay que recordar que el nombre Chalcatzingo, el cual puede traducirse como ‘el pequeño Chalco’, le fue dado por migrantes de la Cuenca de México durante el periodo Posclásico (900-1521 d.C.), por lo cual, dada la recurrente presencia de bromelias en los espacios y monumentos de elite, inferimos que la planta fue un rasgo identitario para los habitantes originales de la ciudad, ya que además es un elemento único en la iconografía olmeca en general», explicó.
A decir del cónsul general de México en Nueva York, Jorge Islas, la recuperación de la relevante pieza arqueológica permitirá su retorno a nuestro país.
Aunque se desconoce el modo y la fecha en la cual el Monumento 9 fue sustraído ilegalmente de Chalcatzingo, sí se tiene documentado que fue dado a conocer en 1968, por el arqueólogo David Grove en el número 33 de la revista American Antiquity, de allí que se deduzca que a inicios de la segunda mitad del siglo XX ya se encontraba en Estados Unidos.
Para el arqueólogo Mario Córdova Tello es «una pieza clave para las investigaciones sobre la iconografía olmeca, por lo que recibimos esta noticia con alegría y entusiasmo». ♦

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