La cosmogonía única xochimilca. Los ritos y las fiestas
Por Rodolfo Cordero López | Revista Nosotros, Núm. 87 | Diciembre de 2005
En la historia del hombre los observadores del espacio tomaron como modelo a la bóveda celeste, el cielo, Ilhuicatl y su altura inmutable para edificar sus templos, sus habitaciones, las prominencias artificiales, los trazos de sus caminos terrestres y acuáticos, proyectándolos del espacio universal, el Ilhuicatl, a la superficie terrestre, fijándose en los ejes norte-sur de la Vía Láctea y este-oeste del camino del sol.
La familia xochimilca fijó su conocimiento en la observación tenaz del firmamento para originar la creación, el singular testimonio trabajado en el espejo lacustre de aquel lago reflejante de las estrellas, alimentado por doce corpulentos manantiales que liberaron su riqueza cristalina, líquida, bullente en las oquedades de la falda rocosa de las colinas de Xochimilco; planicie bruñida de la obsidiana acuática que se extendía de las riberas del Xochitepetl, el cerro de la flor, allende Acalpixca, donde los guardadores de canoas, hacia el norte, en que las protuberancias en relieve, impetuosas, de fuegos apagados, y las callosidades volcánicas emergieron transformadas en centros ceremoniales: el Huizachtépetl, Cerro de la Estrella, rodeando el oleaje reverberante a Xico, el ombligo de Chalco, más allá de la soberbia México Tenochtitlan que fundarían muchísimos siglos después del establecimiento del emporio xochimilca.
Los elementos cósmicos de estos sabios tlamatinime son:
- La Vía Láctea. Conocida como la sierpe de nubes, la Mixcohuatl, el camino de las almas de los agricultores que recibieron de la Citlanenque, la estrella viajera, el maíz, el tlaol, en el Cerro de la Estrella. La serpiente de nubes, fue el camino trazado por Quetzalcóatl, el reptil emplumado, y Tezcatlipoca, el espejo humeante, camino que recibieron de Tonacetecuhtli, el señor del universo, por haber levantado el cielo que se había caído, transformados en ahuejotes, los árboles característicos de las chinampas, de los adoradores de Quitlaxtli, la señora de los mantenimientos, la diosa xochimilca: la Serpiente de Nubes es análoga al camino de canoas de Cuemanco, el lugar de Hueman, el guía tolteca, el de las manos grandes.
- Tonatiuh. Perpendicular a Cuemanco, sale el sol, la máxima fuente de calor y energía para la vida. El astro luminoso que dio forma al trazo9 del acalote de Apatlaco, en las flores del agua, el poema de mariposas blancas o amarillas, de pétalos tiernos de la Apapatla. Cuemanco y Apatlaco son los ejes perpendiculares de un plano geométrico en el que se ubicaron los adoratorios del panteón xochimilca lacustre.
- La zona chinampera. Con sus lagunas de espejos oscuros, líquidos, la chinampería de Xochimilco lleva en aquellas una isleta ceremonial al centro, y el establecimiento de los primeros calpulli del Olac ribereño emergieron marginalmente de las faldas de los altépetl, los brotaderos de agua. Los aluviones de la montaña fueron aprovechados para ganar terrenos al lago y con motas de tierra arrancadas de las orillas para fortalecer el césped formado con las raicillas de las plantas acuáticas y de los pantanos, crearon camellones o chinampas propicias a una agricultura consecuente, metódica, apropiada, favorable, beninga, próspera y ritual de una cosmogonía única.
- La luna, Metztli.Su símbolo es el caracol marino, emblema de Tecucistécatl, el semidios que se ofrendó para convertirse en el astro de la noche, en Xochimilco dio origen a la leyenda de Metztlixóchitl, la mujer flor de luna que hacía florecer a la atlacuetzoma, en medio de cantos y centelleos divinos.
- Los monumentos históricos. Los edificios del culto católico, las capillas posas, las capillas de barrios, las parroquias, los santuarios de los diecisiete barrios y catorce pueblos originarios, más la sede del obispado auxiliar de la octava vicaría, la parroquia de San Bernardino de Siena, en el centro del Xochimilco histórico, profundizan en la formación razonada de la cultura xochimilca contemporánea.
- Las diosas y dioses. Además de Quetzalcóatl, Tezcatlipoca y Mixcóhuatl; Quilaxtli, Cántico, Xilonen, Centeotl, Tláloc, ocupan un lugar privativo en el espacio xochimilca, equivalente a la evidencia coincidente con la bóveda celeste en los lugares precisos de Xochimilco, donde el universo se mueve. La observación geofísica nos da la luz de este saber. Si nos apoyamos en la estampa sideral de la Serpiente de Nubes, la Mixcohuatl, se acomodaría en un eje norte sur de la bóveda celeste, donde se bifurca al sur y la rama al sureste se situaría posiblemente hacia la constelación de Sagitario, el centro astronómico donde se agrupan las galaxias, las nebulosas y su movimiento giratorio. Este punto del cenit, hacia su imagen terrenal, lo ocuparía el templo que fuera de Quilaxtli, la hechicera, la de los mantenimientos, la diosa xochimilca que estableciera el excepcional matriarcado idolátrico, el Tlilancalco, la casa oscura.
Destruido Xochimilco en el siglo XVI, en el lugar del Tlillan de Quilaxtli, dio inicio la construcción del ex convento de San Bernardino de Siena en el año de 1535, y admirablemente sigue siendo el punto de atracción que jala a su alrededor los bloques del idolatrismo prehispánico, inseparables del catolicismo: los templos cristianos de Xochimilco, Milpa Alta, Tláhuac y Tlalpan, atraídos por ese poderoso magnetismo que se hace ostensible en el marco de la Octava Vicaría y en el movimiento anual de las fiestas y ferias con su trajinar de personas.

De sus dioses prehispánicos, litúrgicos, destacamos:
- Chantico, la diosa del hogar. Hacia el sur del templo de Quilaxtli, Cántico ocuparía el santuario de la Virgen de los Dolores de Xaltocan. Por la descripción análoga que hace fray Bernardino de Sahagún de la diosa natural Cántico, un haz de luces que domina el rostro de la virgen en la hornacina de su santuario. Acuden abnualmente los barrios y pueblos de la comarca xochimilca para ofrendarla con música de instrumentos de aliento, portadas enfloradas, procesiones y danzas.
- Xiolnen, la diosa de las mazorcas tiernas, los elotes. Su grada estaría en las aberturas volcánicas del Xilotepec, en La Noria, en el socavón ceremonial derrumbado por las obras de una inmobiliaria, sitio exclusivo del panteón Xilotepec, camposanto en el que reposan los restos mortales de miles de venerables muertos xochimilcas, al que llegan por la calzada México-Xochimilco, transitando al poniente, en el camino al Cincalco, el templo o casa de los mantenimientos eternos, del sol y de los humanos.
- Centeotl, la diosa del maíz. Su imagen labrada en cantera fue hallada en varios acalotes y lagunas de la chinampería, después del dragado. La identifican como ofrendadora hincada, con dos mazorcas, una a cada lado de los senos maternos. Las isletas de las lagunas de la chinampería pudieron haber sido sus asientos idolátricos.
- Tlaloc, el sustento de los vegetales, el néctar de la tierra. Sus templos estuvieron en la cúspide de los cerros. El Xochitépetl muestra un rostro en la roca que mira el paso del sol. En este mirador natural, hacia abajo, Tláloc contempla lo que queda de la llanura líquida, el espejo reflejante del firmamento; el trazo de los acalotes y apantles, las chinampas, los camellones sembrados de maíz, hortalizas y flores. Hasta esta cumbre, en el mes de mayo, los vecinos del pueblo de Xochitepec elevan el peso de una enorme cruz de tronco de cedro, al sonido de la banda de música y los estallidos y desgrane de los cohetes y luces de artificio.
- El tlillancalco. La casa oscura, que ocupó Quilaztli, es el centro de esta cosmogonía en constante movimiento por los habitantes de los barrios y pueblos. El Jueves Santo –por la tarde y noche– acredita esta relación única, con la muchedumbre que camina para visitar las siete capillas de los barrios céntricos de Xochimilco, alrededor de la parroquia episcopal de San Bernardino de Siena, iniciando el recorrido por el barrio y su capilla más cercana, la Asunción Colhuacatzinco, la Concepción Tlacoapa, San Juan Tlatenchi, San Antonio Molotla, El Rosario Nepantlatlaca y Santa Crucita Analco.
La celebración de las fiestas tradicionales corrobora esta reflexión, la relación va de acuerdo al calendario actual, con 17 barrios y 14 pueblos, considera las celebraciones del territorio que fuera señorío xochimilca, allende el norte del estado de Morelos y el este del estado de México, en la falda de la Sierra Nevada con sus volcanes Iztlaccíhuatl y Pococatepetl, imágenes idílicas que se identifican con Qulaxtli, la señora de los xochimilcas, y Tláloc, el señor de las lluvias. ♦
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Bibliografía básica
Sahagún, fray Bernardino de. Historia General de las Cosas de Nueva España. Porrúa. Colección Sepan Cuántos. Cuarta edición.México, 1982.


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