A Milpa Alta se le debe agregar el nombre de Emiliano Zapata Salazar

• En los pueblos sigue presente el Caudillo del Sur en varios inmuebles como la Preparatoria de Santa Ana Tlacotenco, la Secundaria Técnica 18 en Oztotepec, la Secundaria 37

Por Manuel Garcés Jiménez*

Hablar de la Revolución mexicana, en especial del zapatismo, no podría realizarse sin un panorama amplio en que se abarque a Milpa Alta y los pueblos que la conforman, particularmente San Pablo Oztotepec, donde fue ratificado el Plan de Ayala. Es un lugar donde aún se mantienen vivas las actividades campesinas con la siembra del nopal, maíz y frijol, entre otros productos, sembrados y cultivados en tierras ejidales y comunales.

Compenetrarnos en la historia de Milpa Alta nos lleva a comprender la esencia y los objetivos del movimiento agrarista revolucionario, que dio como resultado los principios del artículo 27 constitucional, con la creación del ejido y el reparto de 40 millones de hectáreas a los campesinos, durante el sexenio del general Lázaro Cárdenas.

La demarcación se localiza al sur del Valle de México, teniendo como vecino al estado de Morelos, tierra pródiga y de rebeldía contra el hacendado explotador de los peones y campesinos, quien con el abuso y poder porfirista les arrebataron las tierras a los pueblos, dejándolos en el desamparo y la miseria, motivos suficientes para levantarse en armas al grito de ¡abajo las haciendas! y ¡vivan los pueblos![1].

Son los habitantes de las demarcaciones del sureste de la Ciudad de México de origen campesino, forjados en el trabajo agrícola, los que se sumaron al llamado de Zapata, quien llega a Milpa Alta dirigiéndose en lengua materna: el náhuatl. Sin escatimar a la familia y con los pocos bienes materiales que tenían, miles de campesinos se enrolaron al Ejército Libertador del Sur. Fueron los peones acasillados quienes laboraban la tierra ajena con la explotación de su fuerza de trabajo en haciendas y casonas de los potentados, quienes vieron en Emiliano Zapata al hombre limpio y honesto que acabaría con el yugo de los terratenientes explotadores.       

En pleno movimiento revolucionario las mujeres, niños y ancianos salían huyendo de sus pueblos, asediados por el ejército federal, tomando rumbo a la montaña para refugiarse en los pueblos de Morelos. Durante el éxodo los soldados federales, defensores de la política carrancista, les perseguían para ser fusilados por considerarles enemigos del régimen federal.

Al respecto, en las memorias escritas por el maestro Quintil Villanueva Ramos, narra un acto vil y cobarde que cometieron los «carranclanes» cuando un grupo numeroso de mujeres que huían con sus hijos, unas jalándolos de la mano, otras más sosteniéndolos en la espalda con el rebozo, todas ellas en busca de paz y tranquilidad dirigiéndose al estado de Morelos, cuando fueron arrestadas por los federales para ser fusiladas con sus hijos en la abandonada «fábrica de alcohol» que se localizaba a un costado de la Plaza de la Corregidora de Tecómitl.

No se conoce con certeza la cantidad de muertos durante el movimiento armado en Milpa Alta, pero lo que sí se tiene registro es de las masacres ocurridas en el paraje de Tetemuca, en Actopan, o el fusilamiento del Chapitel de Villa Milpa Alta. Además, muchos fueron pasados por armas o ahorcados en los pueblos de la demarcación.

Fueron los años de 1910 a 1917, tiempos difíciles por los enfrentamientos entre maderistas y zapatistas, que obligaron al general Emiliano Zapata y a su tropa a resguardarse en el pueblo de Ayoxuztla, del municipio de Huehuetlán, estado de Puebla, donde el 28 de noviembre de 1911 se redactó y se dio a conocer un plan que sirvió de bandera para contrarrestar las calumnias de que fueron objeto los zapatistas en los periódicos de la Ciudad de México, cuyos objetivos de lucha en pro de la restitución de la tierra y el desconocimiento de Madero se realizó bajo el lema: «Justicia y Ley».

Tres años después a la muerte de Madero y con la toma del poder por Victoriano Huerta, el poblado de San Pablo Oztotepec fue convertido por los zapatistas en el núcleo idóneo para la reorganización del movimiento, con la ratificación del Plan de Ayala celebrado el 19 de julio de 1914 en el atrio de la capilla del Señor Chalmita. Aquel lugar se encontraba frente a la casona del terrateniente Brígido Molina, explotador de los trabajadores y de quien se cuentan anécdotas e historias no gratas entre los vecinos de Oztotepec. Aún hoy en día se recuerda la acumulación de su fortuna hecha tras apoderarse de muchos terrenos a través del engaño, porque los tomaba como empeño, los que después ya no regresaba a sus propietarios.

Cabe recordar que Oztotepec, años antes del estallido de la revolución, ya era tierra de hombres defensores del bosque como fue el caso del líder Fabián Flores, privado de la vida por mantener sus ideales comunales, principios que lo mantenían activo. Recordamos también que en ese histórico poblado el 9 de marzo del año 2001, frente al Museo-Cuartel zapatista el denominado subcomandante insurgente Marcos, representante del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), pronunció un discurso a favor de los pueblos indígenas.

El ingeniero Sotero Bárcena Maldonado, nativo de Oztotepec, motivado por encontrar las raíces que dieron origen a la ratificación en San Pablo Oztotepec, se dedicó a hurgar en archivos históricos y rescató la memoria oral de su gente en documentos y periódicos de la época que dan fe sobre ese histórico documento que vino a cambiar las estrategias del movimiento zapatista a nivel nacional. Fue en el histórico sitio donde se concentraron los hombres de alto rango, los lugareños les llamaban «hueichichimes», es decir «perros grandes», en el sentido que se diferenciaban a leguas de la tropa popular, quienes por su alto rango de generales y coroneles llegaron a Oztotepec con trajes finos, botas de cuero, espuelas y sombreros elegantes procedentes de los estados del centro del país como Morelos, México, Guerrero, Oaxaca, Hidalgo, Tlaxcala, Puebla y  Ciudad de México.

En los pueblos de Milpa Alta sigue presente al Caudillo del Sur, se encuentra en varios inmuebles como la preparatoria de Santa Ana Tlacotenco (IEMS), la Secundaria Técnica número 18 en Oztotepec,  Primaria y Jardín de Niños, en ambos planteles con el nombre de:«Plan de Ayala», así como la Secundaria 37 en Villa Milpa Alta, «Emiliano Zapata», y así lo mismo en calles y avenidas; además, se le han erigido al general estatuas y bustos.

Es interesante para todos los mexicanos, valorar históricamente al líder agrarista General Emiliano Zapata Salazar, de ahí que esta demarcación tenga a bien ser tomada en cuenta como tierra y cuna de zapatistas, la cual bien podría llevarnos a ser reconocida algún día como:«Milpa Alta de Emiliano Zapata», tal y como ocurre en diversos lugares de nuestro país donde la historia se mantiene viva a través de un segundo nombre que complementa al original, verbigracia: Chalco de Díaz Covarrubias, Atizapán de Zaragoza, Oaxaca de Juárez, Ecatepec de Morelos y Puebla de Zaragoza o también de los Ángeles.

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.


[1] Atribuido a Otilio E. Montaño Sánchez.

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