Historietas y cómics, un mundo de fantasía, literatura e historia
Por Manuel Garcés Jiménez *
El contenido del artículo será de fácil comprensión para los adultos de más de 40 años, para adolescentes y jóvenes posiblemente les se les dificulte comprender el tema de las revistas de caricaturas que se publicaban hace más de cuatro décadas, aunque algunas de ellas aún se encuentran en circulación, pero la gran mayoría forman parte de colecciones privadas.
Las historietas fueron diseñadas, pintadas y dibujadas a mano sobre restiradores porque no había computadoras, fueron artistas del dibujo, escritores y panegiristas, así como guionistas profesionales, quienes elaboraron las publicaciones que el lector devoraba con avidez y esperaba la aparición del siguiente número.
Estas publicaciones fueron las pioneras de lo que décadas después surgirían medios didácticos como hoy las conocemos a través de libros de Rius y de Miguel Ángel Gallo, entre otros.
A la par tenemos al cómic norteamericano, creado con fines de mercadotecnia, para la televisión y el cine. Otro tema a tratar son las caricaturas o «monitos» que publicaban los periódicos, siendo otro argumento a tratar.
Recordamos la época de los «cuentos» que nos adentraban a la vida de los barrios populares, el campo de charros, peones y hacendados. Sin faltar la vida en la selva, bosques, playas y zonas arqueológicas, además de historias de amor y desamor, en las que el lector recorría las diversas etapas de la vida del México prehispánico, colonial, de la Independencia, la Revolución y sin faltar sus leyendas.
En aquellos años de apogeo de historietas y cómics se podían ver en estanquillos de venta de periódicos y revistas la gran oferta de coloridas portadas y atractivos títulos atractivos que servían de lectura cotidiana tanto para asiduos como para ocasionales lectores.
Había unas con las que uno sentía que hasta se le enchinaba el cuero, sobre todo si se era niño y se ponía a leer El Monje Loco, El Jinete de la Muerte, o con las revistas de bolsillo que aun cuando su formato era diminuto contenían temas de terror, como El Carruaje del Diablo, Las Calaveras de la Justicia, así como las diabluras de Hermelinda Linda, ilustradas por Oscar González Guerrero.
En otras historietas la risa saltaba con la Familia Burrón, de Gabriel Vargas; El Tío Porfirio y Los Supersabios, ilustradas por Joaquín Cervantes y Germán Dulché; Capulinita, de Miguel Arceu.
Cómo olvidar las aventuras de Chanoc y su padrino Tsekub Baloyán, dibujadas por Ángel Mora; El Chapulín Colorado, las Aventuras de Rolando el Rabioso, Katy la Oruga, El Charrito de Oro, El Látigo Negro, El Llanero Solitario y su fiel «Kimosabi», ésta última llevada como serie a la televisión.
Por otro lado, para las mujeres semanalmente había temas de amor y desamor en Doctora Corazón, Valle de Lágrimas, Lágrimas y Risas –cuyos temas causaron furor como los de «María Isabel», «El Pecado de Oyuki», «Rubí», «Yesenia», «Rarotonga», de la autoría de Guillermo de la Parra y Yolanda Vargas Dulché y cuyos argumentos también fueron llevados al cine y a las telenovelas.
Para niños y adolescentes hubo las aventuras de Memín Pinguín, ilustradas por Sixto Valencia; Rolando el Rabioso; Tawa, de Cervantes Vassoco, y Tarzán «El rey de los monos», con sus aventuras en una selva africana.
Se entendía a la política en su forma más elemental a través de la lectura de Los Agachados, La Garrapata, El Chamuco, con programa de televisión en los canales 11, 14, 22 y el de Tv UNAM.
Sin faltar las Aventuras de Kalimán el «hombre increíble», con su inseparable amigo Solín, que podía ser escuchada a través de la frecuencia de AM por la estación radiofónica de RCN; una historieta en sepia ilustrada por René del Valle. Asimismo, Santo, el Enmascarado de Plata, con montajes de José G. Cruz. Así como otro luchador que tuvo su historieta y fue Blue Demon, el Demonio Azul.
Clásicos de la literatura también estaban presentes en Joyas de la Literatura, Tradiciones y Leyendas de la Colonia de la Nueva España, Vidas Ilustres, Vidas Ejemplares y Clásicos Ilustrados.
Al respecto, logramos investigar más de cien títulos, los cuales clasificamos de la siguiente manera:
- De aventuras:
El Águila Solitaria (el vengador de su raza), Alma Grande (el yaqui justiciero), Arandú (el príncipe de la selva), El Chamaco, Paquito, Pepín, Batú, Tawa (el hombre gacela), El Valiente, Chanoc (aventuras de mar y selva), Memín Pinguín, Aventuras de Capulina, Juan sin Miedo, Santo (el enmascarado de plata), Torbellino, Cantinflas Show, La Tigresa (Irma Serrano), Chabelo y sus Cuates, El Chapulín Colorado, El Chavo del Ocho, El Tamakun, Orión el Atlante, Starman el Libertario, Karma Tron y los Transformables, Sensacional de Traileros, Blue Demon, Rolando el Rabioso, Una Criada Estupenda, El Charrito de Oro, La Llanera Vengadora, El Solitario (jinete sin fronteras), Condón Man y Kimba.
- De la vida cotidiana:
Los Destinos opuestos, Espejo de la vida, Familia Burrón, Los Agachados (Rius), Los Supermachos (rius), Yo Acuso, El libro semanal, El libro pasional, El libro Rojo, El libro Sentimental, Sensacional de mercados, El Sensacional de barrios, Las Mini historietas y Las Mini aventuras, Así soy ¿y qué?, Domingos alegres, Relatos de presidio, El Payo (un hombre contra el mundo).
- Las de Fantasías:
La Pantera, Hermelinda Linda, Los Supersabios, Zor, Los Invencibles, El jinete de la muerte, Aniceto el brujo, Kendor (el hombre del Tibet), Fuego, Nobleza negra, Ultra Pato, Fantomas, Samurai, John Barry, Muertes trágicas, Katy la oruga, La cruz del diablo, Chiquilladas, El Monje Loco, La Dimensión Desconocida, Una Criada Estupenda y Las Calaveras de la Justicia.
- De Literatura e historia:
Leyendas de América, Joyas de la Mitología, Joyas de la Literatura, Adelita y las Guerrilleras, Ayer La Vida de Pancho Villa, Hombres y Héroes, Mini Leyendas, Vidas Ejemplares, Clásicos Ilustrados, Historias Inolvidables y Duda (lo increíble de la verdad).
Las caricaturas como un medio didáctico
Fue Eduardo del Río, Rius, quien retoma las caricaturas y las convierte como medio didáctico para facilitar la comprensión de la lectura para todas las edades, al leerlas se toma conciencia de nuestra realidad histórica, su relación y su concatenación con los hechos mundiales. Uno de sus primeras historietas fueron Los Supermachos, Los Agachados, La Garrapata, El Mitote y Marca Diablo, siendo las pioneras en dar paso a la publicación de libros que vinieron a marcar un hito en la lectura de los mexicanos.
Sin temor a equivocarme, es el libro Manifiesto Comunista, Marx Engels (1975), uno de los primeros textos ilustrado con caricaturas recomendado a quienes se inician dentro de la izquierda para entender y comprender la historia del hombre y la lucha de clases, a través de los cinco modos de producción (primitivo, esclavismo, feudalismo, capitalismo y socialismo), bases históricas expuestas por Federico Engels, Carlos Marx y Mao Tse Tung.
Otro fue Qué hacer para ya no tener niños, lectura que todo joven deberá conocer. El libro Cuba para principiantes (1978), es un interesante texto que nos invita a reflexionar cuando este país logra su libertad democrática con el comandante Fidel Castro Ruz tras vencer al dictador Fulgencio Batista.
El texto ¡Huele a gas! (1978), del ingeniero Heberto Castillo Martínez, en el que Rius lo ilustra y explica: «…los gringos, a un interés ‘módico’, nos prestaron (dinero) para construir el gasoducto que les lleva el gas mexicano hasta las puertas de su hogar. El negocio fue redondo, y no se explica uno cómo es posible que haya gente tan inconforme como para protestar del intervencionismo de los Estados Unidos». Una de las pocas riquezas que todavía nos quedan a los mexicanos.
La trukulenta historia del kapitalismo (1980) es, en palabras de Rius, «la síntesis clara, contundente y provechosa de un tema fundamental, desde el origen del capitalismo y la lucha de clases, pasando por la consolidación del Estado y la aparición de los primeros asalariados y los primeros banqueros, hasta el surgimiento del colonialismo, los monopolios, el imperialismo y la sociedad de consumo».
El Mito guadalupano (1983), en el que señala el autor cómo en México «nadie que sea creyente se atreve a negar los milagros del Tepeyac, son casi un dogma de fe, aunque el Vaticano todavía siga considerando la posibilidad de reconocerlos como tales».
Otro libro aunado a la religión publicad un año después, en 1984, fue La iglesia y otros cuentos.
El libro Palestina del judío errante al judío errado (1986), trata del conflicto mundial que data desde 1948, por lo que Rius se pregunta: «¿Y qué pasa con ese tan mencionado problema entre judíos y palestinos? ¿Cómo que éstos les quieren quitar sus tierras a la fuerza? ¿Qué otros países han estado metidos en este enredo millonario que ha durado ya tantos años?»
Otro texto, Votas y te vas (2006), recuerda la inesperada traición de Vicente Fox a nuestra democracia cuando éste despide al comandante Fidel Castro por orden del gobierno Norteamericano.
La interminable conquista de México (2004), es un texto donde se describen las atrocidades y las consecuencias de la invasión española y el saqueo de los recursos naturales.
Finalmente, La revolucioncita, es el libro con más reimpresiones respecto a los demás de Rius.
Obras de Miguel Ángel Gallo
Las caricaturas o de «monitos» siguen vigentes y actualizadas como medio de comprensión con textos e ideas y caricaturas de Miguel Ángel Gallo, quien las divide en delgados tomos para su fácil manejo: Tomo 1, «Pueblos prehispánicos, conquista y colonia española». Tomo 2, «Independencia de México Independiente». Tomo 3, «De la reforma al porfiriato». Tomo 4, «Las dos revoluciones». Tomo 5, «Del carrancismo al cardenismo». Tomo 6, «De Cárdenas al 2 de octubre». Tomo 7, «De Echeverría a Carlos Salinas». Tomo 8, «De Salinas A Fox». Tomo 9, «La Decena Trágica y el regreso del Prinosaurio». Recientemente publicó: Historia Universal, materiales elaborados y distribuidos por Ediciones Quinto Sol.
Las revistas de cómics
Por otro lado, tenemos las revistas de origen extranjero conocidas como cómics, provenientes de los Estados Unidos de Norteamérica, siendo catalogadas de adoctrinamiento ideológico, de enajenación y comercialización, nos basta citar a Mickey Mouse, que el próximo 16 de octubre cumple 100 años de su creación por Walt Disney.
Cabe mencionar otros cómics como El Hombre Araña, Supermán, Los Cuatro Fantásticos, La Mujer Maravilla, La Pequeña Lulú y El Pato Donald, entre otros personajes que el mercado capitalista explota a través de películas, disfraces, mochilas y juguetes.
En cada una de ellas existe una enorme diferencia respecto con las historietas mexicanas y las de origen norteamericano. Al respecto Ariel Dorfman y Armand Mattelart en Para leer el Pato Donald describen el fondo de mensajes subliminales con sentido racista.
«La industrialización masiva de sus productos: películas, relojes, paraguas, discos, jabones, mecedoras, corbatas, lámparas, etc., inundan el mercado. Historietas en cinco mil diarios, traducciones en más de treinta idiomas, leído en cien países. Solo en Chile, según el propio auto-bombo de la revista, estas emisiones culturales reclutan y satisfacen cada semana más de un millón de lectores».
En estos comics los niños y adolescentes, inclusive jóvenes y adultos, las incorporan en la vida hogareña, se les ve pegados en la pared de la recámara, en juguetes, almohadas, ropa, son involucrados a su familia universal Disney, repercutiendo en la popularidad como si fuese un héroe nacional.
Recordemos en la época de Vicente Fox cuando los cubanos comentaban que los mexicanos sabían más de las aventuras del ratón Mike Mouse que de nuestros héroes, con justa razón durante ese sexenio foxista sus discursos se escuchaban sin contenido histórico y literario, llenos de disparates e incongruencias.
En estas caricaturas recordamos a Tío Rico Mc Pato, «el millonario avaro de cualquier país del mundo que atesora dinero y se infarta cada vez que alguien intenta pellizcarle un centavo; quien a pesar de todo suele mostrar rasgos de humanidad que lo redimen ante sus sobrinos-nietos».
Asimismo, el pato Donald es «el eterno enemigo del trabajo y vive en función del familiar poderoso. Tribilín no es más que el inocente y poco avispado hombre común que siempre es víctima de sus propias torpezas que a nadie dañan, pero que hacen reír».
Al respecto, para Disney la división del mundo es «en espíritu y materia, en ciudad y campo, en metropolitano y buen salvaje, en monopolistas de la fuerza mental y mono sufrientes de la fuerza corporal, en moralmente flexibles y moralmente inmóviles, en padre y niño, en autoridad y sumisión, en riqueza merecida y pobreza igualmente merecida».
Concluimos queleer los cómics de Disneylandia es tragar y digerir su condición de explotado de adoctrinamiento capitalista. ♦
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PD.- El presente artículo fue escrito gracias a la amistad que me une desde hace más de dos décadas con el profesor de artes plásticas Gerardo Romero, egresado de la Escuela de Artes Plásticas de la UNAM, apasionado de su profesión y quien desde pequeño dio muestras de su vocación de artista con sus dibujos en papel reciclado o grandes piedras en las que plasmó su arte tallado.
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Bibliografía:
Ariel Dorfman y Armand Mattelart. Para leer al Pato Donald. Editorial Siglo XXI. Argentina Editores S.A., 1973.
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta

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