El tren ligero, nieto del tranvía de tiempos de don Porfirio
Por Manuel Garcés Jiménez | Revista Nosotros, Núm. 41 | Septiembre de 2001
Con motivo de los pasados accidentes en que se ha visto involucrado el tren ligero, parte del transporte eléctrico de nuestra ciudad, me vienen a la memoria los antecedentes que le dieron origen como fueron los antiguos y apacibles tranvías que corrían por las vías herradas en diferentes rumbos de la Ciudad de México, entre las que se cuenta el ramal que llegaba al centro de Tulyehualco, pasando por Xochimilco, y que atravesaba por en medio de la zona lacustre. Aunque en su mayoría, los rieles se tendían enre las afrancesadas obras de infraestructura de la Ciudad de México construidas bajo el régimen del presidente Porfirio Díaz.
Hablar del inicio del transporte del sureste de la Ciudad, a fines del siglo antepasado (siglo XIX), las crónicas de aquellos años dicen que los habitantes del sur del Distrito Federal utilizaban varios medios para hacer llegar sus productos a la ciudad, ya fuera a través de los diversos animales de carga como caballos, burros y mulas o, simplemente, caminando, como lo hacían los antiguos poxtecas.



Pero en la mayoría de los casos, por estos rumbos se utilizaban las canoas, mismas que jugaron un papel importante en la vida de las clases campesinas. Dichas canoas se deslizaban sobre las tranquilas aguas de los canales que conducían al centro de la Ciudad de México (ahora Centro Histórico) a través del Canal de Amecameca, por donde corrían las transparentes y heladas aguas que bajaban de los volcanes del Popocatépetl e Iztaccíhuatl.
En San Juan Ixtayopan aún podemos observar el Canal de Amecameca totalmente seco, como resultado del acaparamiento de las aguas de los volcanes por la fábrica de papel San Rafael. En ese lugar se deslizaban las enormes canoas «petateras», que llegaban exactamente al actual mercado de Jamaica cargadas de productos que eran cosechados en los pueblos de Milpa Alta y el estado de Morelos.
Los tranvías de mulitas
Cabe destacar que en plena época porfirista, el primer transporte sobre rieles fue el tranvía, el cual era jalado por animales de carga. Fueron conocidos como los tranvías de mulitas, a los que sustituyeron los tranvías eléctricos cuyo servicio fue inaugurado el 15 de enero de 1900, en un recorrido que comprendió de Indianilla a Chapultepec en un tiempo de siete minutos, y de Chapultepec a Tacubaya en seis minutos. ¡Tiempo récord para aquella época!




El ferrocarril de Chalco
Las crónicas recogen que a principios del siglo veinte y como resultado del crecimiento acelerado de la población del sureste del Distrito Federal, así como al bajo nivel del agua de los canales chinamperos, los habitantes de la sementera de flores solicitaron a las autoridades porfirianas un transporte moderno y eficiente para solucionar las necesidades de aquella época, tomando en consideración que ya funcionaba un pequeño ferrocarril que llegaba a Chalco, junto con el de Tacubaya y el de la Villa.


El cronista de Tlalpan, Salvador Padilla A., comenta acerca de la existencia de un tercer ferrocarril, efímero, que «funcionó a principios del siglo XX de Xochimilco a Molino del Rey, en vía paralela al acueducto que proveía de líquido de los manantiales del primero de esos lugares».
Por más de 80 años circularon los tranvías.
Hacia los primeros años de 1900, se contaba con una inversión de 195 mil pesos en vías de acero; 130 mil en cables aéreps y postes; 20 mil en obras diversas; fueron construidos 21 kilómetros 400 metros que fue la distancia de la línea que partía del Zócalo capitalino hasta el centro de Xochimilco, de los cuales siete kilómetros 900 metros correspondían al ramal de Huipulco a Xochimilco.







Con respecto al ramal de Xochimilco, encontramos en el boletín Huetzalin, del Archivo Histórico de esa delegación, que «los rieles fueron de 347 kilos y estuvieron colocados sobre durmientes creosotados, descansando sobre los mismos durmientes y éstos a su vez sobre una capa de 20 centímetros de balastro con uniones metálicas que por primera vez fueron usados en México». Por esas vías pasaron durante 80 años los pesados tranvías.
El tranvía llegó a Xochimilco en vísperas de la Revolución
La vida de los xochimilcas cambió el 17 de julio de 1910, cuando las paralelas de hierro que partían la Calzada de Tlalpan llegaron a Xochimilco, por donde se comenzó a deslizar el tranvía porfiriano. «Los invitados fueron en tres carros, saliendo de Huipulco a las 10:45 de la mañana y a las 11 llegaba a Xochimilco». Fue un recorrido de 15 minutos donde al cabo de éste los invitados fueron recibidos con cohetones, repique de campanas y una lluvia de flores.
Durante varios años el novedoso transporte tranviario fue una de las maravillas del hombre, debido a que con relativa rapidez –unos 10 kilómetros por hora– llegaba al centro de la Ciudad de México, y de paso acortó las distancias entre las poblaciones del sureste del Valle de Anáhuac.
Con la finalidad de ampliar la red ferroviaria, en 1912 se puso en marcha un proyecto que comunicaría a las ciudades de Puebla con la de México, cuyo tren partiría de Xochimilco. El ambicioso proyecto se vio truncado en la población de Tulyehualco, como consecuencia del movimiento revolucionario, normalizándose la situación hasta el año de 1918 con el retorno del famoso tranvía, el 705, conocido así popularmente entre los habitantes de Tulyehualco, San Luis Tlaxialtemalco, Santa Cruz Acalpixcan y Santa María Nativitas.
Por otra parte, había tranvías con plataforma, conocidos como «góndolas», exclusivos para el transporte de productos agrícolas que eran llevados a los tianguis de la Ciudad. Años después, la ruta fue suspendida por incosteable.
Como resultado de la construcción de las primeras carreteras (1929) el pasaje en los tranvías comenzó a disminuir paulatinamente, décadas después dio inicio la construcción del Metro y, años más tarde, en 1987, sobre la misma ruta de los tranvías, comenzó a circular el actual y polémico tren ligero, nieto de aquel tranvía porfiriano. ♦
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Fotografía de portada: El tranvía 705, que cubrió la ruta entre Tulyehualco y Xochimilco
Bibliografía
Baz, Gustavo y Gallo I., Eduardo. Historia del ferrocarril mexicano (facsímil). Editorial Innovación. México, 1974.
Garma Franco, Francisco. «Historia del ferrocarril de México a Tlalpan». Cuadernos del CENIT Tlalpan, DF, México, 1983.
Padilla Aguilar, Salvador. San Agustín Tlalpan. Historias y tradiciones de un viejo pueblo. Serie Barrios y Pueblos. México, 1999.
Zepeda Pallares, Jorge. Santiago Tulyehualco. Dirección General de Relaciones Públicas, DDF, Xochimilco, DF, México, 1979.
Huetzalin. Boletín del Archivo Histórico de Xochimilco, números 9, 10, 25.


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