Antigua Apancalecan podría ser la descubierta en Costa Grande de Guerrero
Un asentamiento prehispánico que se distribuye en 29 hectáreas, superficie semejante a la Zona Arqueológica Soledad de Maciel, en Petatlán, Guerrero, fue descubierto en terrenos ejidales del municipio Tecpan de Galeana, en la región de la Costa Grande, por arqueólogos del INAH.
Fueron los ciudadanos Servando y Gustavo Miguel Mellín, quienes se presentaron en el Centro INAH Guerrero para reportar la existencia de montículos, presuntamente prehispánicos, en el paraje conocido como El Cerrito.
Posteriormente, el responsable del Museo de Sitio de Xihuacan, Rodolfo Lobato Rodríguez, con un equipo de especialistas efectuaron un recorrido de superficie de tres días, durante los cuales registraron 26 montículos menores, como altares y estructuras alargadas en buen estado de conservación, mismos que delimitan plazas, además de áreas residenciales y canchas de juego de pelota.

Los conjuntos se distribuyen de forma periférica a un montículo de grandes dimensiones, cuya base es de 73.5 metros por 60 metros, y 25 metros de altura, con espacios adyacentes, como plazas, donde se registraron dos estelas lisas, dos afloramientos rocosos con pozuelos y pocitas.
Al interior de dicho complejo se identificaron hondonadas que se conjugan con las estructuras alargadas, posiblemente asociados al almacenamiento de agua y represas, ya que el sitio tiene un emplazamiento estratégico a 850 metros de la margen oriente del río Tecpan y a un kilómetro de la laguna de Tetitlán.

El mapeo contempló, además, recorridos periféricos y una inspección aérea, cortesía del espeleólogo Frédéric Henri Jean-Marc Bochet, la cual permitió la localización de un altar con dos estelas gemelas en la cima del cercano cerro del Mono (fotografía principal), punto al que está orientado el principal montículo del asentamiento recién descubierto.
Al cotejar las dimensiones y cercanía del sitio con el poblado de Tecpan de Galeana y el glifo toponímico que aparece en un petrograbado, con fuentes del siglo XVI, Lobato Rodríguez planteó que podría corresponder al antiguo pueblo cabecera de Apancalecan, referido en la Lámina 18 del códice Matrícula de Tributos, que tras la invasión española se transformó en Tequepa, como está asentado en un mapa del cartógrafo Abraham Ortelius, de 1570.

En dicha lámina del códice, explicó el arqueólogo, aparecen los topónimos de los pueblos cabecera que conformaron la provincia de Cihuatlan, establecida después de la conquista de esa región que realizó el tlatoani mexica Ahuítzotl, entre 1497 y 1502.
Sobre el significado nahua de Apancalecan, el vocablo está conformado por apan (apantli, canal de agua acequia), calli (casa) y can (locativo), por lo que se ha traducido como «lugar de la casa con canales del agua», si bien en otras ediciones de la matrícula se usa como «lugar de la casa con techos». El topónimo de este pueblo está ilustrado por un templo sobre el que corre agua con chalchihuites y caracoles, lo cual coincide con la traducción propuesta de acuerdo con los vocablos nahuas tomados del diccionario de Remy Simeón.
Durante el mapeo del asentamiento se registró un afloramiento rocoso con pocitas labradas que muestran una distribución similar a las caracolas y chalchihuites representados en el glifo del códice. Si tomamos en cuenta el urbanismo interno del sitio, el cual contiene sistemas de canalización y represas internas complejas, las cuales se entenderán al realizar más exploraciones en el lugar, a futuro. De acuerdo con estas observaciones, la traducción del topónimo sería «el lugar de las casas con apantles».

Sobre el sistema constructivo de las estructuras, a través de un pozo de saqueo localizado en el montículo mayor, se observó que el núcleo es a base de adobes. Mientras, en la superficie, las edificaciones presentan paramentos de piedra careada, dispersa en todo el asentamiento.
Respecto a los tiempos de ocupación, dijo el arqueólogo, «por las características del material cerámico recuperado en superficie, entre las que destacan soportes anulares de estilo teotihuacano, pensamos que el sitio fue habitado desde el periodo Clásico (200-650 d.C.), siendo contemporáneo de Cihuatlán, otro importante asentamiento de la Costa Grande guerrerense, y que tuvo continuidad hasta el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.)».
Lobato Rodríguez destacó la importancia de la localización de este sitio, el cual no se contaba en el inventario, de ahí que ya fue ingresado al Sistema Único de Registro Público de Monumentos y Zonas Arqueológicos; asimismo, dada la disposición de los ejidatarios, se hará el montaje de la poligonal para delimitar el área, todo lo cual garantiza su protección legal y técnica.
El asentamiento, la posible Apancalecan de los códices, se inserta ahora en el rompecabezas del mapa arqueológico de la Costa Grande, cuyas piezas han ido embonando en las últimas tres décadas, lo que ha revelado su desarrollo cultural desde hace 1,300 años antes de nuestra era, a partir del hallazgo de evidencia de horticultura y explotación de fauna en la cercana laguna de Tetitlán, concluyó el arqueólogo. ♦

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