Tres pequeños textos de Adán Echeverría
Ausencias
Entré a casa sin hacer ruido. Al pisar el interior, la luz iluminó mi cara. Era mi padre. Cerré los oídos para que los murciélagos de su enojo no lograran sangrarme. Sentí los dardos de su voz sobre el cuello. Giré sin encontrarlo. Recordé su muerte. La soledad seguía en mi costado.
Del dadaísmo del diablo
Dobla dóblame dóblate doblégalos que los diablos débiles digan de la directriz del día los dédalos deseosos de dátiles doscientos querubines díscolos derrumban sus derechos desgastados de verdad dicen que sus dioses dialogan entre durmientes dromedarios y al despertar dulcísimo dantescos demonios despiden a Dadá.
Permanencia
Quédate donde haya sonrisas donde se planten árboles y corran los ríos donde se beba café y se platique hasta la madrugada donde las personas sepan tu nombre y al escucharlo sientas te pongas alegre.
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¿Quién es Adán Echeverría García?

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