El Teuhtli, Gran Señor, en el nuevo billete de cincuenta pesos
Por Manuel Garcés Jiménez*
Primero se formaron la tierra, las montañas y los valles; se dividieron las corrientes de agua, los arroyos se fueron corriendo libremente entre los cerros y las aguas quedaron separadas cuando aparecieron las altas montañas.
Popol Vuh.
Llama la atención el nuevo billete de 50 pesos en el que aparecen elementos naturales e históricos del México prehispánico: el ajolote (el dios que se escondía para no morir), la zona chinampera con árboles de ahuejotes, un colibrí y el impresionante volcán Teuhtli, el «Gran Señor», con una altura 2,719 metros sobre el nivel del mar, identificado por los habitantes del sureste de la Ciudad de México, representando la unión e icono de tres alcaldías: Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco. De este lugar narran los abuelos una cauda de cuentos, leyendas, mitos, anécdotas llenas de realidades y fantasías, pero ante todo su interesante historia que nos lleva de la mano a valorar su atrayente presencia.

Del Teuhtli sobresalen algunas leyendas, como la de El Teuhtli y el Iztacíhuatl, escrita por Luz Jiménez; El Teuhtli y el Iztacíhuatl, publicada por Fernando Horcasitas, nahua hablante e investigador del Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM. Otra más es La Leyenda del Teutli, escrita por el profesor emérito Carlos Villanueva Yescas. Volcán idóneo donde propios y extraños lo visitan por ser el sitio mítico de los mexicas, quienes establecían estar «cercano de las nubes con Tláloc, el que propicia la lluvia con ayuda de tlaloques».
Documentos de la Propiedad Comunal de la antigua Milpa Alta refieren que este volcán fue considerado como mojonera natural de los habitantes de Milpa Alta, porque es el inicio y fin de los linderos con sus vecinos, hoy Tlalpan, Tláhuac y Xochimilco, y los municipios conurbados con el estado de México. «…y fueron subiendo por encima del cerro nombrado Teutli Xahuecatzin que es donde empiezan y acaban los linderos, y allí les dieron (a los principales que hicieron el recorrido) rosas en la mano y todos en conformidad se abrazaron y se hincaron de rodillas y llorando dijeron demos gracias a Dios y dijeron a sus hijos sepan queridos hijos que hasta aquí se cierran nuestros linderos y aquí en estos papeles dejamos señalados con esta llave que todos nuestros hijos lo vean…» A estas fechas aún podemos encontrar la base de cal donde se encontraba una mojonera que se encontraba en la parte norte de la cumbre del Teuhtli.
Llamaba mucho la atención las narraciones que brotaban de los labios de los ancestros quienes narraban que de este lugar en plena revolución los zapatistas se escondían en el interior de las cuevas, teniendo como salida en algún lugar del estado de Morelos. Otras más refieren que las personas que se dedicaban al robo de ganado los escondían en las cuevas, otros expresan que servían de escondite de pillos y bandoleros[1].
No pasó desapercibido para el compositor Quirino F. Mendoza y Cortés (oriundo de Tulyehualco) la belleza del Teuhtli cuando lo veía a su paso camino a Milpa Alta, y fue su inspiración para componer la canción Cielito lindo. Al respecto, lo podemos confirmar en un documento con fecha de 10 de mayo de 1882 donde aparece la letra original: «Vamos al Teutli hermosa niña, / para admirar el campo… / y allí los dos unidos, Cielito Lindo, / nos amaremos…» El mercantilismo o la mercadotecnia, aunado al tiempo, la letra fue relativamente cambiada omitiendo la referencia al Teuhtli.
Asimismo, el poeta sonorense Abigael Bohórquez, quién radicó por varios años en la cabecera de Milpa Alta, fue su inspiración en muchos de sus poemas, como se puede apreciar en el titulado Vista del Teutli.
«Esto es Milpa Alta, amor: el sobresalto / de la piedra y su luz paralizada, / la osatura violenta del basalto / y su carácter de estatua derrotada / Esto es Milpa Alta, amor, la primavera…»
El profesor Sóstenes N. Chapa, nativo de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, cita que en el Teuhtli se desarrollaba la ceremonia Palo del Volador, conocido por los naturales como los Teocuauhpatlapanque, de teotl dios, o sagrado; tuauhtli, palo, y patlanque, los que vuelan.
Sobre esta ceremonia prehispánica del Palo del Volador ésta se realizó en los años 1733, 1734 y 1735, afirmación que se encuentra en documentos de la Biblioteca Nacional en Ciudad Universitaria, donde fray Francisco Antonio de la Rosa y Figueroa, notario Apostólico y del Santo Oficio de Xochimilco, manda un informe el 14 de junio de 1766 a España aduciendo la realización en el cráter de la ceremonia del Palo del Volador.
En dicho informe da la descripción física, Archivero de la Provincia, al Señor Provisor e Inquisidor General de Indias y Chinos (según para los españoles) sobre los abusos, supersticiones, idolatría y demás excesos que cometían los indios con motivo de la fiesta realizada al Palo Volador. El escrito pertenece al fondo reservado en la sección del Archivo Franciscano de la Biblioteca Nacional, nomenclatura caja 112, expediente 1534, fojas 9-12, fechado el 14 de junio de 1766. También se encuentra un documento paleografiado, con el informe elaborado en 1766 donde se señala que la fiesta o ceremonia del Palo Volador se acostumbraba realizar entre los naturales que vivían alrededor del Teuhtli.
El informante, al pertenecer al Santo Oficio, desconocía el sentido cosmogónico que mantenían los nativos en las ceremonias relacionadas a sus dioses, en las que trataban de acercarse a ellos por ser los dadores de la vida. Además del Palo Volador se realizaban diversas danzas, sus integrantes bailaban en el centro de cabeza, «…todos los que han visto bailar allí al indio, hasta de cabeza con los pies para arriba…».
También se describe que eran 12 personas y se señala lo mágico y religioso de este madero cuando se indica que un hombre veía que el palo estuviera bien plantado, bien sujeto al suelo. «Volaban a su vista doce indios cuando al desprenderse de la rueda y comienzan el círculo a dar a plomo con ellos sobre el concurso llegó improvisadamente un indio (que dijeron ser de Huitzilac) y se quitó el ceñidor de los que usan y llegando por la parte opuesta a la que cae a plomo el árbol con los indígenas lo abrazó con aquel débil paño y lo enderezó dejando fijo (el palo) como si lo hubiera fuertemente acuñado, desapareciendo (esta persona) entre el bullicio (de la gente)».
En el citado informe se señala a los sacerdotes provenientes de Xochimilco, Chalco, Milpa Alta, Mexicaltzingo, Tepepan, Atocpan, Tecómitl y San Gregorio Atlapulco, quienes asistían a estas prácticas no bien vistas por los frailes.
El citado documento señala que los indígenas asistían al monte donde talaban el árbol con el permiso de la Madre Naturaleza, ya talado el tronco lo bajaban con toda solemnidad y floramiento acompañado con música. El informante, fraile Francisco Antonio de la Rosa y Figueroa, dice que este lugar fue importante para los indígenas.
«Siempre concebí mayor horror con esos yndios (sic) Boladores (sic) pero siempre concebí mayor horror al cerro de Teutli porque Teuhtli con aspiración como algunos pronuncian sino Teutli porque Teuhtli significa Polvo y Teutli significa cosa Divina cosa adorada o el Dios adorado, del nombre propio teutl o teotl que significa Dios del qual (sic) nombre sale el verbo teoti o teutia adorare Deven y nombrandose este cerro del Teutli, es por la adoración que estos malditos boladores (sic) vsurpan (sic) al Altísimo, y se la van a ofrecer en este cerro al demonio que se les parece allí en varios y horribles figuras, y por esto son azia (sic) alli los más rendidos acatamientos que haze (sic) el Baylarin (sic) del Guahtecomate».
A la llegada de los españoles, Hernán Cortés manda extraer de las cuevas del Teuhtli el azufre, materia prima para la fabricación de pólvora para sus armas, los arcabuces. Siendo el virrey don Luis de Velasco, el hijo (1590-1595), quien estableció en Chapultepec la primera «fábrica de pólvora, haciendo para su molienda un ingenio de mulas. Lo asentó todo en un corral como patio con agua y almacenes a la redonda, que todo ello fue obra importante…». Para esta fecha Hernán Cortes ya había mandado a sus soldados a extraer el azufre que encontraría en el recóndito de las cuevas del Teuhtli, de tal forma que este dato lo corroboramos cuando fray Agustín de Vetancurt dice:
«Piedra azufre ay tanta que abunda, quatro leguas de Mexico en el cerro que llaman el Teuhtli, juridicion de Suchimilco ay una mina de azufre comun para el que quiere sacarlo, y aprobecharse del volcan que esta sercano a México, sacaron en la conquista por mandato de Hernán Cortes a tres soldados el azufre en cantidad para la polbora».
Ascender al Teuhtli[2] es toda una proeza, en la cumbre se admira en gran parte el Valle de Anáhuac, adentrarse en sus dos cavernas es impresionante, asimismo bajar al centro del enorme cráter nos lleva a recordar las ceremonias prehispánicas de los Teocuauhpatlapanque.
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
Bibliografía:
Bohórquez, Abigael. Acta de confirmación. Revista de poesía universal Ecuador 0 0’0’’, México, 1966.
Escuela Secundaria Diurna 9 Teutli (1940-1965). Un cuarto de siglo de labor educativa. Lito-impresora, S.A., México, 1965.
Horcasitas, Fernando. De Porfirio Díaz a Zapata. UNAM, México, 2000.
[1] Sinónimo de «rateros».
[2] Para ascender el Teuhtli se recomienda organizarse en grupo.

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