Rarezas documentales de la Independencia restauradas y digitalizadas
Revista Nosotros, Núm. 128 | Septiembre de 2009
«Para llorar apenas tengo aliento / Cantar no puedo al vencedor sublime porque le juego al pensamiento / El labio canta; pero el alma gime / ¡Ay!, la victoria ayer realizada / Al eco de su voz obedecía / Al eco de su voz magnetizada / avara de su amor y su mirada / La Santa Libertad le sonreía».
La anterior sentida dedicatoria escrita por un tamaulipeco (según dejó plasmado con su puño y letra), es una de las tantas notas y escritos compilados en un libro de registro abierto durante el gobierno de Benito Juárez, en junio de 1863, para que escribieran sus nombres y pensamientos las personas que visitaran la casa que fue habitada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
Esas y otras interesantes rarezas documentadas se encuentran en dicho libro, y se refieren a la otra cara de la Independencia; la cotidianeidad de la guerra, la estrategia del ejército realista y la transformación de los insurgentes en héroes nacionales, se encuentran en el Archivo Histórico de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia.
Otra curiosidad bibliográfica es un álbum de autógrafos dedicados a José María Morelos, el cual se dispuso en el hoy conocido como Centro Comunitario Ecatepec, donde el caudillo fue fusilado en 1815. El volumen encuadernado en piel contiene dedicatorias escritas en 1816, 1823 y 1880, y abre con una dedicación redactada en náhuatl.
A decir de Lourdes González Cabrera, del Archivo Histórico de la Biblioteca del INAH, la valía de la información radica en que ofrece el contrapeso del «relato oficial».
«Se encuentran una gran diversidad de documentos como bandos, manuscritos, comunicados y partes, entre otros; cartas dirigidas al virrey Félix María Calleja, algunas de Lucas Alamán, otras más de Agustín de Iturbide como emperador y una copia del proceso al que fue sujeto Miguel Hidalgo y Costilla».
Quizás no se trata de los textos más importantes acerca del proceso insurgente, pero son un testimonio de cómo en la mentalidad colectiva fueron creadas las figuras nacionales, explicó.
Este tipo de textos se congregan principalmente en las colecciones Antigua, Bustamante y Mariscal de Castilla, del Archivo Histórico; aunque también en las concernientes a las diversas órdenes religiosas pueden ubicarse las impresiones que estas tenían sobre la Independencia.
«Los bandos (avisos oficiales) insurgentes proceden de confiscaciones que se hicieron en su momento –dijo–. Contamos con exhortaciones religiosas, mediante las cuales se persuadía a los feligreses de no adherirse a la causa libertaria, así como actas de excomunión por tal desobediencia».
Un anónimo del 24 de noviembre de 1810, suscrito en Guanajuato, refleja la atmósfera que respiraba la gente de ese lugar en los primeros meses del movimiento insurgente y con el arribo del ejército realista:
«Horrible recuerdo (…) Atacó a Guanajuato el ejército del general Calleja, al cual yo pertenecía. Una parte de ese ejército pasó al vivac la noche de aquel día en valenciana y a la mañana del 25 todas las tropas entraron a la ciudad. Una a otra mujer asomaba la cabeza por alguna ventana y en sus semblantes estaban pintados el susto y la inquieta curiosidad. En el silencio de la marcha sólo se oían las pisadas de los caballos y de los hombres, o el estridor metálico de las cureñas de los cañones…»
El Archivo Histórico también cuenta con volúmenes donados por investigadores y coleccionistas, se trata de álbumes con recortes de noticias o edictos de la época del levantamiento armado, pero que están respaldados con su manuscrito original.
Una cuartilla que es consultada regularmente por los especialistas, es la que contiene la Canción Patriótica dedicada Francisco Javier Mina, editada por el oficial estadounidense Samuel Bangs, en Soto La Marina, Tamaulipas, en 1817.
Esa oda al guerrillero español, que se adhirió a la causa independiente, es autoría del doctor Joaquín Infante, de origen cubano y auditor de la División Auxiliar de la República Mexicana. En ella se llama a terminar con el régimen despótico mediante el auxilio de los expedicionarios como Mina.
Al hojear esas compilaciones saltan a la vista una serie de interesantes documentos, como el dirigido por Agustín de Iturbide a los poblanos un par de meses antes de la entrada del Ejército Trigarante, firmado en Cholula el 26 de julio de 1821:
«Vosotros tuvisteis los primeros el noble arrojo de imprimir y circular el plan de Independencia proclamado en Iguala, y lo habéis defendido victoriosamente contra los ataques de la malicia (…) vais á colocaros indubitablemente en el rango de los pueblos libres. Vuestras luces y vuestro patriotismo os hacen acreedores a esta sublime dignidad».
Estos singulares documentos pueden ser consultados en el Archivo Histórico de la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia, en el primer piso del Museo Nacional de Antropología en Reforma y Gandhi, Bosque de Chapultepec. ♦


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