Alternativas de ocio para jubilados. ¿Qué sería la vida sin música?
Por Efrén Camacho Campos
Hace unos días al levantarme muy temprano, en realidad a las 4:30 horas, inicié con mi rutina establecida, es decir, preparar café y prender la computadora, a efecto de informarme de las cuestiones de interés público, así como un poco de las cosas banales e intrascendentes con las que se saturan las redes sociales, pero sobre todo a escuchar música, preferentemente blues y jazz.
Como todo en la vida, hay situaciones que nos van marcando y, en consecuencia, definen el rumbo por el que iremos desarrollándonos. No soy músico, pero sí soy un melómano recalcitrante. Aún recuerdo, como si hubiera sido ayer, cuando a la edad de diez años mi madre me envió a comprar algo al mercado y de repente escuché las notas espléndidas de una trompeta que, a manera de diálogo, le respondía a otra que se ubicaba en la acera de enfrente. Muchos años después descubrí que se trataba del bello danzón denominado Teléfono a Larga Distancia.
Tiempo después descubrí el jazz, a través de una película de Cantinflas, El señor doctor (1965), donde en un café («El zopilote emplumado»), Tino Contreras se ejecuta una muy buena rola. Después escuché a Juan José Calatayud, a Leo Acosta, al Chino Ibarra, a Rafael Méndez Arceo (¿será pariente de don Sergio Méndez Arceo?). Con los años se van disfrutando otros géneros como el rock and roll, el blues y por qué no decirlo, también la música tropical, con la Sonora Matancera, por ejemplo.
Una vez retirado de la vida productiva, tal y como nos han dicho que es ésta, hay que dedicarnos a llenar los espacios vacíos, porque aparentemente se tiene todo el tiempo del mundo, al ya no ir a trabajar de manera formal. Luego entonces, esta cuestión nos remonta a aquella pregunta que planteó Lenin en uno de sus libros: ¿Qué hacer?, a lo cual pensaría, a estas alturas de la vida, hacer todo aquello que nos brinde satisfacción interna, alegría.
Entiendo que muchos jubilados, quienes aún están en buena condición física, se levantan muy temprano a caminar y a hacer ejercicio en algún parque; otros, a lo mejor, en virtud de que su pensión mensual no es suficiente, saldrán a buscar alguna forma de ganar un dinero extra; algunos más compartirán su conocimiento y experiencias en alguna aula; pero, estoy cierto, la mayoría realizará infinidad de actividades en casa, a efecto de mantenerse ocupado, con algún significado de la vida. Los elegantes le llaman bricolaje («Actividad manual y casera de reparación, instalación, montaje o de cualquier otro tipo, que se realiza sin ayuda profesional»), pero acá en el barrio se conocen como los mil usos.
Cualquiera que sea la actividad que se realice, los Triage debemos mantenernos optimistas y rabiosamente activos, en búsqueda de sentido y que el tramo de vida restante sea retador y de aprendizaje constante.
Ahora bien, particularmente, aparte de aprender de mi esposa sobre deberes domésticos y compra de insumos para la comida diaria, me doy un buen tiempo de mi tiempo libre, para disfrutar de la música, de ahí mi interés de compartir con los lectores de nuestra entrañable Revista Nosotros, algunos datos de trompetistas de jazz, principalmente estadounidenses, para que en la medida de sus posibilidades se deleiten con esta música exquisita.
Se preguntarán por qué el enfoque en trompetistas. La razón es simple, por aquel sentimiento que despertó en mi niñez haber escuchado a aquellos músicos callejeros, interpretando el Teléfono a larga distancia.
Evidentemente, las tecnologías de información son un gran auxiliar para la búsqueda de músicos de diferentes géneros. Youtube es una gran herramienta para ello. Inicié con una consulta sobre los mejores trompetistas de jazz, a nivel mundial. Posteriormente, todos los días muy temprano, los escucho acompañado de un rico café, y en verdad que es un agasajo la hora que le dedico a ello, por lo cual les invito a disfrutar de este tipo de experiencia auditiva.
Desde luego, se tiene conocimiento que varios de los ritmos musicales tienen sus raíces en la cultura africana, como es el caso del Blues y del Jazz, géneros que empezaron a florecer en los Estados Unidos de Norteamérica, a partir del siglo XIX. Se dice que el jazz es «un tipo de música donde la improvisación a la hora de interpretar marca la diferencia y no se adapta de manera estricta al uso de partituras».
Para quienes no somos músicos de profesión, al menos tenemos la idea que la música es la combinación se sonidos y silencios, que al mezclarlos de cierta manera resultan agradables a nuestros oídos, produciendo una sensación estética que ayuda a relajar la mente y el cuerpo. Y no solamente eso, si además agregamos algún otro componente como la jardinería, la lectura, el ejercicio, la meditación, el degustar un vinillo, pues la experiencia resulta aún más enriquecedora en todos los aspectos.
Tal vez el blues y el jazz sean más del gusto de las personas mayores, por la sencilla razón de que estos ritmos se dieron a conocer en México a finales de los años 50 y 60 del siglo pasado. Luego llegó esa aplanadora denominada Rock and Roll, ritmo que sigue prendiendo a grandes y chicos, como se decía en un eslogan de la televisión.
A través de los años, hemos sido influenciados por la música norteamericana, desde luego por los discos y ocasionalmente por algunos filmes. Recuerdo en este momento uno muy especial denominado Música y lágrimas, donde se relata la vida de Glenn Miller; sin embargo, no es por esto que la recuerdo, sino más bien que en una parte del filme, Miller llega a un bar donde está tocando Louis Armstrong, quien luego lo invita, como se dice coloquialmente, a echarse un palomazo, resultando aquello un agasajo para los oídos.
Consultando internet, Listas Spotify: Los 10 Mejores Trompetistas de Jazz (cervezas1906.es), los diez mejores Trompetistas de jazz de la historia, son: Louis Amstrong, Miles Davis, Chet Baker, Dizzy Gillespie, Fats Navarro, Wynton Marsalis, Clifford Brown, Arturo Sandoval, Freddie Hubbard y Donald Byrd. Seguramente hay muchos más y pienso que en esta clasificación debería figurar el mexicano Rafael Méndez Arceo («conocido por su estimulante agudeza con la trompeta a la hora de tocar jazz y música clásica»), a quien algunos musicólogos consideran como el mejor trompetista del Mundo, y para ello baste escuchar El vuelo del abejorro.
He escuchado, a través de YouTube a estos trompetistas, desde luego no toda su producción musical, pero por alguna cuestión que no logro definir, Chet Baker me produce una sensación fenomenal. Luego entonces, quiero recomendar que escuchen a este trompetista, quien aparte de ser un virtuoso de la trompeta, canta una voz baja, aterciopelada, seductora y envolvente por la «tristeza» inmersa al cantar. Tiene una buena cantidad de canciones icónicas, pero tal vez algunas de las más representativas sean My funny Valentine, I fall in love too easily y Almost blue. Escúchenlo, en la tranquilidad de la mañana o de la noche, por ejemplo, en su álbum denominado Leaving. Asimismo, también en YouTube pueden alquilar la película sobre la vida de este músico, la cual lleva como título Born to be blue.
Finalmente, como todas las cuestiones de nuestra cotidianidad, también el jazz tiene su día internacional, mismo que se celebra mundialmente cada 30 de abril. ♦

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