Tiburones sobrevivieron 17 años en el lago de un campo de golf

• Estos tiburones podrían haberse pasado toda la vida viviendo en lagos de baja salinidad por no tener salida al mar

Reciente investigación sobre seis tiburones sarda (Carcharhinus leucas) que en 1996 quedaron atrapados en las aguas de un lago en un campo de golf cerca de Brisbane, Australia, debido a la crecida masiva de los ríos Logan y Albert, y que luego no pudieron salir del lago al bajar el nivel del agua, apunta a que sobrevivieron a su adaptabilidad a hábitats de baja salinidad.

La investigación realizada por la Universidad Rurh de Bochum, Alemania, y publicada en la revista Marine and Fishery Science, editada por el Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Inidep) de Argentina, ha concluido que estos tiburones podrían haberse pasado toda la vida viviendo en lagos de baja salinidad por no tener salida al mar.

El tiburón sarda, también conocido como tiburón mielga o tiburón toro, tiene la capacidad de viajar grandes distancias y largos periodos de tiempo en masas de agua dulce de regiones tropicales, subtropicales y templadas de todo el mundo.

Su organismo se adapta a entornos de baja salinidad con costes metabólicos mínimos, en consonancia con las grandes migraciones comprobadas que realizan en las extensas masas de agua dulce de los ríos Amazonas, Misisipi y Zambeze.

Son capaces de vivir en agua dulce con altas concentraciones de sal, debido a un proceso interno llamado «osmorregulación», que equilibra el organismo con el mundo exterior controlando los materiales disueltos en el cuerpo, mediante la acción de los riñones y las glándulas rectales, órganos especialmente adaptados para reciclar y retener la sal en el cuerpo, se cita en el estudio.

Estos tiburones sobrevivieron un periodo de 17 años en un entorno muy inhóspito para la mayoría de los tiburones, lo que demuestra su gran resistencia a los entornos de baja salinidad.

Tras la investigación, los científicos descubrieron que el ritmo de crecimiento era más lento y que no se apareaban, lo que confirmó lo que los científicos sospechaban: que los tiburones evitan reproducirse en aguas de baja salinidad.

«El lago del campo de golf proporcionaba a los tiburones un lugar donde crecer sin la amenaza de los depredadores, pero tampoco tenían la oportunidad de capturar presas más grandes o aparearse en su entorno natural», explicó Sergi Alcalde, de National Geographic. ♦

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Fuente: National Geographic

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