Seguimos siguiendo a Malthus, como bien vislumbró hace años

• Somos miles de millones en el mundo y las guerras y pandemias son ese claro método de control

Por Adán Echeverría

Una guerra más. La venta de armas no tiene por qué detenerse. Tal vez piensan que el mundo anhela la paz, lo cierto es que apenas una pequeña parte del mundo lo hace. He hablado antes en mis columnas de lo cobarde que se tiene que ser para usar armas.

El negocio es claro, usa armas, yo te las proveo.

Recientemente con esta nueva guerra, que nada tiene de nueva, desatada entre Israel y Palestina, las empresas constructoras de armamento se preparan para las fiestas navideñas de occidente. Hay que pagar los lujos de la protección.

¡Ay!, los armamentistas, los armamentistas, esos que están duro y duro con el asesinarse los unos a los otros. Qué errado tenemos el camino.

Mira uno la cara de esos niños, el sufrimiento, las pérdidas de todos los días. ¿Hasta cuándo la reconstrucción de lo ahora derruido?

Aún no terminamos de aceptar la Guerra Ucrania-Rusia y ya tenemos otra guerra.

El ángel de la muerte seguirá viajando.

Como bien vislumbró Robert Malthus, hace ya tantos años, el humano se autodestruirá porque no puede crecer más que los recursos que lo alimentan.

Lo cierto es que ya somos muchos miles de millones en el mundo, y las guerras, las pandemias son ese claro método de control.

Decenas de muertos, cientos de muertos, miles los desplazados que huyen de la guerra. El hacinamiento seguirá aumentando en los países a donde los otros seguirán huyendo, en busca de mejores oportunidades.

Hasta que una nueva guerra estalle o la hagan estallar.

El disfraz de terrorista siempre seguirá surgiendo. Luego ya dirán que sí, que alguien fue el responsable, que sí, que se pudo haber evitado. Pero nosotros sabremos una vez más que esa guerra era necesaria para unos cuantos, esos que viven y gozan de la venta de armamento, esas familias que controlan el mercado de las armas.

Irónico ha sido que Estados Unidos apoya con millones en armas a Ucrania, y que voceros de Hamas digan que fue Ucrania quien les vendió las armas para defenderse de Israel.

La geopolítica seguirá moviéndose y seguirá ignorando que la guerra sólo es un negocio para unos pocos, que la paz no deja el mismo dinero, que destruir es más fácil que construir.

Lo cierto está en que miraremos durante días la evolución de las guerras, la multitud de noticias en los portales, algunos documentales, y cuando se alcance la paz, apenas nos prepararemos para una nueva guerra en otro lugar. Las armas tienen que seguir vendiéndose. El dolor de los que sufren o quedan dentro de esas guerras perdiendo la vida o a los suyos, ese dolor a pocos les importará.

Tenemos que pedir el desarme mundial, dejar de pensar en tener armas, debemos ya pensar en que sólo los cobardes usan armas. ♦

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