Sigue la guillotina en la Secretaría de Cultura de Claudia Curiel

• Ahora fue Laura Castañeda, se le pidió la renuncia por tratarse de una «decisión política»

Por Sergio Rojas

Ni su trayectoria profesional de 28 años en la gestoría y administración cultural, como tampoco él título académico con grado de maestría, le valieron a Laura Castañeda para salvarse de que le pidieran la renuncia en la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México, cuya titular es Claudia Curiel de Icaza, tras de indicarle que el motivo para «renunciarla» se debía a una simple «decisión política».

La señora Curiel de Icaza, conocida no por sus méritos profesionales en el ámbito cultural, sino por ser hija de la autora de una biografía no autorizada del cantante Luis Miguel–, se integró al equipo de la entonces jefa de gobierno, Claudia Sheinbaum, quizá debido a su currículum chambón con cargos del tipo subdirectora en Casa del Lago y en la Sala Nezahualcóyotl, ambas de la UNAM.

Durante más un año, a partir de la llegada de Curiel al cargo (febrero de 2022), Laura Castañeda demostró su profesionalismo e institucionalidad al representar, por encargo de la propia titular de la dependencia –tanto a ella en lo personal como a la Secretaría–, en diferentes actividades como inauguraciones, exposiciones, ferias y eventos culturales organizadas por vecinos.

Castañeda dio la cara ante titulares de alcaldías y autoridades educativas en escuelas e instancias del ámbito cultural, tareas que cumplió a cabalidad, e incluso participó en actividades de diversa índole al formar parte, por encargo superior, del gabinete de Seguridad –en representación de la Secretaría de Cultura– de la Ciudad de México.

Sin embargo, no se explica cómo fue que Curiel de Icaza arribó a la llamada 4T en compañía de tres asesores de cuestionable trayectoria. Gabriel Martínez había sido, al menos hasta antes de llegar a dicha Secretaría, crítico acerrimo de la «transformación»; en tanto que Deborah Chenillo  también trabaja presuntamente de tiempo completo con Eduardo Vásquez –quien formó parte del gabinete de Miguel Mancera como jefe de gobierno–, y el estigmatizado como priista Jorge Muciño, sin ninguna experiencia cultural, pero que justifica su presencia en la Secretaría de Cultura capitalina por ser quien carga el portafolio al diputado local Fernando Mercado –ex priista y actual morenista–.

Laura Castañeda regresó a trabajar a la Secretaría de Cultura capitalina tras propuesta de Ricardo Fuentes en el chat que incluye a más de 400 integrantes de la comunidad cultural, a fin de apoyar el tema de Cultura de la ahora candidata presidencial Claudia Sheinbaum. Sin embargo, algunos creadores han afirmado que la candidata no había dado resultados en esa materia.

La salida de la gestora y administradora cultural de dicha dependencia sucede a unos días de que Ángel Ancona, quien durante 10 años fue el director del Sistema de Teatros de la Ciudad de México, acusó presiones de Claudia Stella Curiel de Icaza para presentar su renuncia al cargo de director del Sistema de Teatros que había ocupado desde el uno de febrero de 2013.

Laura Castañeda inició su carrera profesional en el diario El Economista en 1995 como jefa de área de corrección de estilo; en 1997 inició su trayectoria como promotora cultural en la entonces delegación Coyoacán; a finales de 1999 se integró a los festejos del Fin del Milenio del Instituto Mexicano de la Juventud, y fue encargada de prensa de las mesas de debate en el festival Efe 3 realizado en el Palacio de los Deportes. Para 2000 fue nombrada directora de la Casa de Cultura «Ricardo Flores Magón»; en 2005 ingresó a la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México donde permaneció durante varias administraciones; en 2009 fue designada coordinadora de Actividades Académicas en el Instituto de Capacitación  de la Fiscalía de Justicia de la Ciudad de México.

Luego de dos días de que este medio de comunicación trató de entrevistar vía telefónica a Curiel de Icaza para conocer su versión de los hechos relacionados con Castañeda, se pudo constatar que quien suele referirse al presidente de la República por el apodo escatológico con el cual es nombrado en redes sociales, solamente atiende llamadas de familiares y amigos. ♦

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