Fue restaurado el histórico monumento Puente de Urrutia
El Puente de Urrutia, también conocido como Puente de Apatlaco, situado en el ejido del pueblo de San Gregorio Atlapulco, en la Alcaldía Xochimilco, fue erigido a principios del siglo XX por el doctor Aureliano Urrutia, médico personal de Porfirio Díaz y propietario del Rancho de la Luz. Su construcción facilitó el tránsito de los inmigrantes japoneses que laboraban en sus tierras.

Este puente, que atraviesa el Canal de Apatlaco, uno de los más anchos de Xochimilco, está hecho de hierro y mampostería y posee una banca revestida con azulejos de Talavera. Sin embargo, había sido abandonado y deteriorado con el tiempo, y el canal se había reducido hasta desaparecer.
La restauración del Puente de Urrutia comenzó en 2019, con el objetivo de rescatar el patrimonio histórico del suelo de conservación. La iniciativa fue de la Comisión de Recursos Naturales (Corenadr) y con el apoyo del INAH y la participación de ejidatarios, productores y vecinos, se desarrolló un proyecto arquitectónico que respetaba las características originales del inmueble y su entorno.

Los trabajos consistieron en retirar elementos añadidos y dañados, limpiar y reforzar la mampostería, el ladrillo y las vigas metálicas, inyectar las grietas, reintegrar secciones colapsadas, pintar e iluminar el puente, y restaurar y reconstruir las bancas revestidas con azulejos de Talavera.
La inauguración de los trabajos de restauración del histórico monumento Puente de Urrutia formó parte de los festejos por el 36 aniversario de la inclusión de la Zona Lacustre de Xochimilco en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco. Ahí se dijo que el proyecto fue posible gracias a los recursos del programa Altépetl Bienestar de la Corenadr.

También se resaltó que la revitalización del significativo inmueble que data del Porfiriato, simboliza parte de la resistencia e identidad de los pueblos originarios de la región.
Al respecto, Columba López Gutiérrez, directora general de la Corenadr, se refirió a la importancia de estar unidos para «proteger y revitalizar» la zona patrimonial, debido a que «cada uno de nosotros es responsable de su cuidado».
Tras pedir que juntos enfrenten los desafíos significados en mejorar el drenaje y para ver la tierra «no sólo como un legado, sino como una oportunidad para el futuro», invitó a los jóvenes para que con tecnología y recursos «conviertan el campo en un próspero negocio».

La Zona Lacustre del sur de la Ciudad de México inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco, incluye los canales, chinampas, pueblos y tradiciones de Xochimilco, Tláhuac y Milpa Alta, es el último vestigio de la antigua configuración lacustre de la Ciudad de México y representa un ejemplo único de adaptación humana al medio ambiente. ♦

Deja un comentario