Año sin precedentes de hallazgos en el área maya mexicana
El año que termina fue pródigo en lo que respecta a hallazgos arqueológicos en el área maya mexicana, de acuerdo con reportes del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

En marzo, la imagen tallada en piedra de un personaje con un faldón decorado con huesos y en cuya mano sostiene la cabellera de un cautivo, se descubrió en la Zona Arqueológica de Ek’ Balam, en Yucatán. Ahí, también fueron identificadas siete tapas de bóveda recubiertas con pintura mural y un chultún –depósito de agua– reusado por los antiguos habitantes como cámara funeraria.

Un espacio mortuorio más se identificó en Palenque, en Chiapas, conformado por un entierro primario completo y otro secundario acompañado por una ofrenda de tres platos cerámicos y un nicho con figurillas de piedra verde.

Asimismo, fueron recuperadas dos piezas relevantes, una vasija con la representación del dios K’awiil, vinculado con el rayo, la fuerza y el poder; y la efigie del numen maya de la muerte, reconocido por su modificación craneal de tipo tabular erecta, su nariguera y un antifaz que cubre su rostro descarnado.

En la Zona Arqueológica de Moral-Reforma, en Tabasco, fueron descubiertos 13 entierros humanos asociados con un templo antiguo, denominado Estructura 18, confirmando que algunos de ellos fueron decapitados y ofrendados de forma ritual a dicho edificio.

Además, se registraron los hallazgos de dos conjuntos habitacionales en Kabah, en Yucatán, y el de una estructura circular consagrada al dios del viento, Kukulcán, en la Zona Arqueológica El Tigre, en Campeche.
Hace unos días, durante las labores de liberación de áreas para la habilitación de un sendero, se reportó el descubrimiento de una cueva con depósitos mortuorios al interior del recinto amurallado de Tulum, en Quintana Roo.

Dentro de la cavidad se localizaron diversos entierros humanos, artefactos a manera de ofrenda y gran cantidad de huesos de animales, algunos de los cuales presentan huellas de corte y otros más se encuentran trabajados como artefactos (punzones, agujas o mangos de abanicos), característicos de la zona.
A partir del estudio e interpretación de estos contextos, el organismo informó que avanza en el conocimiento de las poblaciones mayas antiguas, la recuperación de nuestro pasado y reconfiguración del presente. ♦

Deja un comentario