Tláhuac, punto sagrado de la Ciudad: Cristina Pacheco

• Con motivo del sensible fallecimiento de la periodista y escritora, recordamos la plática que tuvo con el también periodista Silvestre Leyte en 1997, durante una visita a Tláhuac

Por Silvestre Leyte López | Revista Nosotros, Núm. 7 | Agosto de 1997

Incansable periodista y escritora, cuyo trabajo profesional ha merecido el Premio Nacional de Periodismo, Cristina Pacheco es una mujer de su tiempo que a lo largo de los años ha sabido escuchar y dar voz a quienes necesitan ser escuchados. Testigo, como pocos, de las vivencias, esfuerzos y anhelos vitales de miles de mexicanos, tanto de la capital como del resto del país, la autora de «Mar de historias» que en la contraportada de La Jornada nos deslumbra cada domingo, visitó una vez más nuestra delegación.

Acompañada de su equipo de trabajo en el programa «Aquí nos tocó vivir», el cual se transmite por el Canal Once de televisión los sábados a las 10 de la noche, y se retransmite los domingos a las dos de la tarde, la periodista recorrió en días pasados la zona chinampera de Tláhuac, donde platicó con los campesinos, quienes le hablaron de su arraigo a la tierra, de sus esfuerzos por seguir produciendo parte de las hortalizas que consumen el resto de capitalinos, de sus recuerdos y esperanzas.

Entre maizales, sembradíos de lechuga y alcatraces, la también conductora de «Aquí y ahora», programa radiofónico que se transmite de lunes a viernes por la XEW a la una de la tarde, escuchó con atención, paciencia y comprensión, cualidades que la caracterizan y que tanto reconocimiento le han merecido, lo que los campesinos le dijeron, quedó registrado por cámaras y micrófonos para que sus seguidores puedan disfrutarlo cuando el programa salga al aire.

Por nuestra parte, luego de casi cinco horas de recorrido, durante el cual pudimos comprobar el profesionalismo del equipo de «Aquí nos tocó vivir», aprovechamos para hacerle una breve entrevista a la autora de Sopita de fideo y otros relatos.

Cristina, quien desde hace años ha visitado nuestra delegación para realizar diversos reportajes sobre temas como el culto a los fieles difuntos en Mixquic y los artesanos tlahuaquenses, entre otros, accedió amablemente a responder. He aquí las preguntas y respuestas.

¿Cuál es tu concepción, tu visión de Tláhuac?

CP: «Yo creo que es uno de los puntos sagrados de la Ciudad. Simplemente, para no hablar de otras cosas, porque aquí se cultiva la tierra. Saber, pensar, tener conciencia y noticia de que los hombres que están aquí, que nacieron aquí, permanecen apegados a la tierra, respetan su vocación de producir flores y frutos, me parece muy importante.

»Quizá la presencia de estas personas tendría que recordarnos a todos que la Ciudad, que es maravillosa y a la que tanto le debemos, no puede devorar estos espacios. Es una pena, es una tristeza, es una vergüenza imaginar que esta tierra poderosa y fuerte, esta tierra negra, que como me acaba de decir un campesino, prácticamente no necesita de abono ni de nada porque es tan fuerte, tan productiva, muchas veces queda sepultada bajo las planchas de cemento o bajo los condominios para que las personas puedan vivir.

»Yo creo que hay otras muchas maneras de resolver el problema de las comunicaciones o de la vivienda, pero no a costa de la tierra.

»En estos momentos la Ciudad de México está viviendo un cambio histórico, una nueva administración está a punto de asumir la Jefatura del Gobierno capitalino».

¿Cómo sería, desde el punto de vista de una mujer de su tiempo, como lo eres tú, esta nueva administración encabezada por el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas?

CP: «Yo creo que él tiene realmente una voluntad, y lo ha dicho reiteradamente, de escuchar la voz de los ciudadanos, de oir sus demandas y solucionarlas lo más rápidamente posible, y en la medida también de las posibilidades. En este marco, yo creo que él está dispuesto sobre todo a escuchar la voz de los habitantes de las zonas rurales de la Ciudad, que son deveras de una extraordinaria riqueza y de una extraordinaria potencialidad en todos los sentidos.

»Lo que acaba de decirme, por lo menos a mí me impresionó mucho, el representante de los chinamperos, fue una cosa que yo creo que no deberíamos dejar a un lado: quienes sean delegados en las delegaciones con vocación agrícola, tienen que ser gentes que conozcan los requerimientos de una comunidad de mexicanos que ha vivido por generaciones enteras dedicadas al cultivo.

»Insisto aquí que yo pienso que la modernización, en el caso del campo, debe entenderse como una mejor manera de proteger la tierra, de hacerla más productiva. Pero, jamás, jamás de sepultarla bajo las piedras o bajo las lozas de los edificios. Yo creo que esto, o por lo menos espero, que sea una voz que sepa escuchar el primer gobernador del Distrito Federal. Un hombre, insisto, que evidentemente tiene un deseo de oír a la comunidad».

¿Cuál sería tu consejo para quienes elaboramos la Revista Nosotros?

CP: «Fíjate que el hecho de dar consejos a mí me asusta muchísimo. La palabra me aterroriza. Me gusta oír sugerencias y me gusta sugerir cosas… Esta cuestión de los consejos es medio complicada.

»Aprovecharía este medio, ¿sabes para qué?, para recoger las historias de gente como don Fidencio. ¿Por qué? Porque son gente que están perdidas, están dispersas, disueltas. Aquí, por ejemplo, si ustedes no me hubieran hecho el honor y el favor de traerme aquí, yo ¿cuándo hubiera conocido a ese hombre?, ¡nunca! Y vengo a conocerlo en un momento muy importante para mí. Ese hombre, sin imaginárselo, me salva de la tristeza grande de haber perdido a una persona muy querida. Cuando lo vi a él, así tan sabio, entender tan sabiamente el principio y el fin de cada persona, me recuperé, y me sentí, deveras deveras, orgullosa, pues voy a decir una frase que a lo mejor te parece vacía, pero orgullosa de saber escuchar voces».

…Mujer de su tiempo, incansable periodista y escritora, Cristina Pacheco. ♦

Portada de la Revista Nosotros número 7, de agosto de 1997

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