Felipe Carrillo Puerto en San Pablo Oztotepec, Milpa Alta

• En 1914 asistió al Cuartel Zapatista, antigua casona del terrateniente Brígido Molina, donde conversó con el general

Por Manuel Garcés Jiménez

Se hace interesante conocer los principales antecedentes históricos que el gobierno encabezado por el licenciado Andrés Manuel López Obrador le dedicara el año del 2024 al yucateco Felipe Carrillo Puerto, gobernador del estado de Yucatán[1] de 1922 a 1924, héroe socialista que fue olvidado en décadas pasadas por los regímenes neoliberales, personaje que se adelantó a los objetivos e ideales de la cuarta transformación.  

Felipe Carrillo Puerto nació en Motul, Yucatán, en 1878, y fue fusilado el 3 de enero de 1924 (hace un siglo), por sus ideas que eran estorbo a los intereses de los terratenientes llamados «la casta divina de Yucatán» (se decían enviados de Dios) coludidos por el gobierno porfirista[2].

Armando Bartra en su libro Suku’ un Felipe describe a Carrillo Puerto cuando involucrado en el movimiento revolucionario estuvo en contacto con los zapatistas, por lo que fue fiel seguidor del general Emiliano Zapata estando en la Comisión Agraria en Cuautla, Morelos. Un hecho relevante para los milpaltenses fue que en 1914 asistió al Cuartel Zapatista, antigua casona del terrateniente Brígido Molina en San Pablo Oztotepec, hoy alcaldía de Milpa Alta, donde sostuvo un encuentro con Emiliano Zapata.

Textualmente Armando Bartra describe lo siguiente:

«Antes (Felipe Carrillo Puerto) escribió varias cartas al Cuartel General del zapatismo, pero no fue sino hasta 1914 que pudo entrevistarse con el propio Emiliano Zapata en Milpa Alta. Al conocerlo en persona Felipe se sorprendió, lo había imaginado mayor y más alto, pero el general del Ejército Libertador del Sur tenía poco más de treinta años, muchos menos que él, y era de corta estatura.

»El encuentro entre Felipe Carrillo Puerto y Emiliano Zapata ocurrió en agosto cuando los zapatistas iban de gane: tenían presencia en Puebla controlaban tanto Guerrero como Morelos… El morelense y el yucateco conversaron en las bancas que había a un costado del Cuartel General recién establecido en San Pablo Oztotepec, pueblo del Distrito Federal donde días antes se había reafirmado el proyecto revolucionario campesino ratificado el Plan de Ayala». 

La vida de Carrillo Puerto va de la mano con el ascenso de Álvaro Obregón quien llega con el Plan de Agua Prieta en el estado de Sonora en mayo de 1920, donde una de las prioridades fue tener acuerdos con los numerosos jefes militares, siendo uno de los más importantes los villistas, comandados por el propio Francisco Villa, pero también con Manuel Peláez en la zona petrolera de Veracruz, Saturnino Cedillo en San Luis Potosí, entre otros más. Todos enemigos de Venustiano Carranza y por el que ansiaban su caída. A su llegada a la presidencia, al poco tiempo designa a Felipe Carrillo Puerto gobernador de su estado natal donde desarrolló una especie de socialismo zapatista yucateco con el reparto de tierras. Además, la igualdad femenina y la promoción del deporte para los jóvenes, sobresaliendo el beisbol.

Como gobernador Felipe Carrillo Puerto «fue defensor de la igualdad de género y trabajó en la promulgación de las leyes que otorgaran a las mujeres el derecho del voto. Intercesor del sufragio femenino y promotor de su participación».Así lo comenta el periodista Sergio Lugo en su columna: «Felipe Carrillo Puerto, el socialista», en el periódico El Guerrero de Acapulco (29/XII/2023).  

De 1920 y 1928 el estado de Yucatán se vio muy poco involucrado en la lucha militar, la herencia política del gobernador carrancista Salvador Alvarado (1915-1918), quien combatió el fanatismo religioso y el consumo excesivo del alcohol que tanto perjudicara a los pobres, se había transformado en un movimiento radical más extenso, encabezado por Felipe Carrillo Puerto, líder del Partido Socialista del Sureste de nuestro país, fundado en el año de 1916 con el nombre de Partido Socialista Obrero. Impulsaba la dotación de ejidos (aunque no en las haciendas henequeneras), se formaban sindicatos, se organizaban congresos sobre educación y femenismo. La escuela racionalista ganaba adeptos principalmente en el sureste del país cuya pedagogía proponía una educación basada en la libertad y la razón, para formar una juventud libre de prejuicios y fanatismo.

Recordemos que 1921 el gobierno de Álvaro Obregón logró que el Poder Legislativo reforma la constitución de 1917 para cumplir el viejo anhelo de algunos porfiristas de hacer llegar la acción educativa del gobierno federal a todos los estados creando la Secretaría de Educación Pública. El promotor de esta nueva fundación federal era con José Vasconcelos, un oaxaqueño de militancia maderista y convencionista. En 1920 el presidente De la Huerta lo designa rector de la Universidad Nacional (hoy UNAM) Al año siguiente, una vez aprobada la reforma constitucional, se nombra a José Vasconcelos secretario de Educación Pública, siendo uno de sus objetivos combatir el analfabetismo que afectaba a casi el 80 por ciento de la población.

Así mismo, se formaron las Misiones Culturales visitando por tres o cuatro semanas poblados o centros urbanos para ayudar a la formación de maestros. Destacó la labor de la Dirección de Extensión Universitaria de la SEP que producía la actividad de la Universidad Popular (creación del Ateneo en 1912) impartiendo conferencias a los trabajadores.

Durante esta etapa participaron los maestros muralistas, entre otros Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, quienes pintaron los muros de algunos inmuebles públicos de la capital del país. En esos murales aparecían diversos episodios de las luchas populares, entre ellos la Revolución de 1910, donde se mostraba la lucha de los pobres y explotados por alcanzar la justicia social.

Volviendo a Yucatán, los enemigos del gobierno estatal y del Partido Socialista del Sureste aprovecharon la coyuntura para descabezar y reprimir al movimiento socialista que cada vez crecía con Felipe Carrillo Puerto. En 1923 Adolfo de la Huerta se levantó en armas el 6 de diciembre de 1923 contra Álvaro Obregón, es cuando la «casta divina» se aprovechó del momento y con su poder económico y político, coludidos con la religión católica, el general Juan Rodríguez Broca fusila a Felipe Carrillo Puerto el 3 de enero de 1924.

Durante el periodo de gobierno de Felipe Carrillo Puerto en el estado de Yucatán sucedieron los siguientes hechos trascendentales en nuestro país:

Se firma el documento De la Huerta-Lamont el 16 de julio de 1922. Llega Tina Modotti para el funeral del poeta Roubaix L’Abrise Richey, su marido. Diego Rivera se afilia al Partido Comunista Mexicano (PCM) y pinta el mural La Creación, en la Escuela Nacional Preparatoria; inicia los de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Surgen las Escuelas Normales Rurales y la Escuela Técnica de Construcciones. Francisco Villa es asesinado en Parral, Chihuahua, el 20 de julio de 1923. Se firman los Tratados de Bucareli el 13 de agosto de 1923.

¡Caso curioso y singular! Cuando en el año de 1922 se enamora de Alma Marie Prescott Sullivan Reed, corresponsal del periódico de New York, al dejar el país, y ante su triste partida le encarga al maestro Ricardo Palmerín una canción dedicada a ella, conocida como Peregrina.  

A su muerte, se suscitaron los siguientes hechos: Aparece el periódico El Machete,órgano del Partido Comunista Mexicano (PCM). El uno de diciembre de 1924 asume como presidente Plutarco Elías Calles. José Vasconcelos renuncia a la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Sin duda, una vida de entrega a la transformación del estado de Yucatán, acontecimiento que deja huella para la historia del socialismo en México.

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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Bibliografía:

Suku’ un Felipe. Felipe Carrillo Puerto y la revolución maya de Yucatán. Armando Bartra. Editorial Fondo de Cultura Económica (FCE), México, 2023.

Kenneth, Turner, John. México Bárbaro, Costa-Amic Editores, S.A. México, 1982.

Varios autores. Nueva Historia General de México. El Colegio de México, 2014.


[1] La península de Yucatán es un recodo de la América Central, su área es de unos 120 mil kilómetros cuadrados está dividida casi por igual entre los Estados de Yucatán y Campeche y Quintana Roo. La superficie del Estado es casi toda roca sólida, tan dura que, en general, es imposible plantar un árbol sin que primero se haga un hoyo, volando la roca.

[2] «La casta divina estuvo integrada por 50 reyes del henequén viven ricos palacios en Mérida y muchos de ellos tienen casas en el extranjero. Viajan mucho, hablan varios idiomas y con sus familias constituyen una clase social muy cultivada. Toda Mérida y todo Yucatán, y aún toda la península dependen de estos 50 reyes del henequén. Naturalmente, dominan la política de su Estado y lo hacen en su propio beneficio. Los esclavos son: 8 mil indios yaquis, importados de Sonora; 13 mil chinos (coreanos) y entre 100 y 125 indígenas mayas, que antes poseían las tierras que ahora dominan los amos henequeneros». México Bárbaro, John Kenneth Turner.

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