Los símbolos agrícolas de la fiesta de la Candelaria

• Aunque no se tiene una fecha precisa del inicio del año nuevo prehispánico, existe un consenso en los historiadores que éste iniciaba en febrero. Para Sahagún era el día 2

Por Francisco Javier Márquez Juárez

Las antiguas culturas agrarias del mundo ritualizaron en sus concepciones religiosas los ciclos de la naturaleza y los preservaron, adecuándolos y ajustándolos, a las nuevas creencias religiosas, aun a las impuestas por las naciones dominantes. Ejemplo de ello es la celebración del dos de febrero, fiesta de gran arraigo en la religiosidad popular del pueblo mexicano.

Día de la Candelaria en San Gregorio Atlapulco

Para los católicos, el día dos de febrero se celebra la purificación de María (Levítico capítulo 12, versículos del 1 al 4 «Cuando nace un hijo varón»). El pueblo hebreo consideraba impura de la sangre a una mujer los primeros 40 días después de que había dado a luz un hijo varón. Transcurrido este tiempo era presentado el hijo y la madre en el Templo de Salomón, para que ella recobrara la pureza. Esto fue lo que hicieron José y María con Jesús niño y es el motivo litúrgico de la celebración cristiana del dos de febrero.

Catorce siglos después de que Jesús fue presentado en el templo; alrededor del año 1400 de nuestra era, en Tenerife España, un par de pastores encontraron a la orilla del mar una imagen de mujer con una vela o candela en una mano (de ahí deriva su nombre Virgen de la Candelaria) y un niño en la otra.

Etimológicamente, Candelaria se deriva del latín candela (vela), de la raíz candeo: estar candente o encendido, y de la raíz indoeuropea kand (brillar).

Bendición de la semillas. Fotografías del autor

Pero esta celebración y su simbolismo hunde sus raíces más allá del cristianismo, para situarla en la cultura celta y la fiesta de Imbolc que se realizaba en el actual día primero de febrero. La finalidad de esta fiesta era la purificación del ganado y de la tierra, próxima a labrarse.

Entre el 13 y el 23 de febrero los romanos celebraban la Terminalia, fiesta consagrada a la purificación de sus fronteras

Algunos estudiosos del simbolismo y las religiones antiguas piensan que la Virgen de la Candelaria es la reinterpretación de la antigua diosa de la fertilidad pagana de Tenerife; Chaxiraxi.

Otros la identifican con Ceres, diosa griega de la fertilidad y madre de Proserpina, la primavera (Ceres, al igual que la Virgen de la Candelaria, porta una antorcha en la mano y un niño pegado a su seno; aparte de esos atributos iguales a los de la virgen católica, Ceres tiene unas espigas de trigo como diadema y un cuerno de la abundancia).

Virgen de la Candelaria para los católicos, Chaxiraxi, Ceres o Deméter para los paganos europeos o Tonantzin Tlalli (nuestra madre tierra) para los mesoamericanos

Entre los romanos, Ceres se transforma en Deméter (las raíces del nombre son: De = dar, meter = madre: la madre que da) y su hija Proserpina es renombrada como Persefone, símbolo de la primavera. La leyenda dice que Hades rapta a Persefone y Deméter la tierra, vive angustiada y triste. Deméter busca a su hija alumbrándose con una candela y llevando a su hijo pequeño en brazos. Finalmente, Deméter, la tierra, encuentra a Persefone, la primavera, y Pacta con Hades, el señor del inframundo deja que su hija la visite durante algunos meses en la tierra.

Con este sincretismo, la liturgia católica se establece en América y los pueblos mesoamericanos agregan otros sincretismos más.

Las celebraciones prehispánicas de los pueblos del Valle de México giraban en torno a la agricultura y en especial al cultivo del maíz. Estas celebraciones se relacionaban con los procesos de fertilidad, siembra, germinación, desarrollo y cosecha de las plantas.

Cambio de mayordomos. Los mayordomos salientes son coronados de flores

Así, al inicio del año se festeja el momento en que el clima empieza a cambiar, el frio empieza a extinguirse para dar paso al calor, que hará germinar a las semillas para desarrollarse en plantas y frutos; por ello, son tan significativas las fiestas de la Candelaria, el carnaval y el miércoles de ceniza. Al irse extinguiendo el periodo de frío se honra a la fertilidad y a las semillas que van a transformarse en plantas, meses después se honra al brote de las plantas y así sucesivamente, hasta llegar a la cosecha.

Los mayordomos entrantes son coronados de espinas

Aunque no se tiene una fecha precisa del inicio del año nuevo prehispánico, existe un consenso en los historiadores que éste iniciaba en febrero. Para el padre Sahagún era el 2 de febrero y para el padre Durán era el 1 de marzo.

Chile chicuarote

Es por ello que la celebración de la Candelaria, el fuego que purifica y genera el potencial que hace productiva la tierra, en muchos pueblos de México se sincretiza con la bendición de la semilla. El arquetipo del potencial vivificante de la semilla se transpola a Jesús niño, el potencial vivificante de la divinidad.

Sobre las fiestas de inicio de año Duran escribe: «El segundo nombre (que tenía esta fiesta) era Quahuitlehua, que quiere decir empezar a caminar los árboles o empezar los árboles a levantarse, y era propiamente que ya los árboles que habían estado caídos y tristes en invierno empezaban a levantarse y a retoñar».

Por su parte, el padre Sahagún describe en su Historia General de las Cosas de La Nueva España las celebraciones dedicadas a Tláloc y los Tlaloques en la primera veintena del año para asegurar un buen temporal y ser benéfico para la agricultura.

En el pueblo de San Gregorio Atlapulco el día de la Candelaria marca dos acontecimientos más, el primero es el inicio del año festivo con la coronación de los mayordomos responsables de organizar las fiestas tradicionales durante el año que inicia. La festividad comienza con la procesión de la Virgen de la Candelaria, para continuar con una misa en la que se realiza el cambio de mayordomos. Los mayordomos salientes son coronados con flores, simbolizando la satisfacción del deber cumplido; mientras que los entrantes son coronados con espinas, símbolo del trabajo que deberán cumplir. Reciben además una candela, símbolo de la luz y del calor que fertiliza la tierra; esta candela deberá estar encendida en todos los actos propios de su cargo.

El segundo es el inicio del ciclo agrícola con el proceso de ensemillar el chile chicuarote (gentilicio de los atlapulquenses) que se cultivará en la chinampa.

La técnica de cultivo chinampero es una herencia de la época prehispánica que poco ha cambiado a lo largo del tiempo. El proceso del cultivo es el siguiente: Primero se barbecha o remueve la tierra con azadones; durante el barbecho la flora silvestre se entierra para que sirva de abono.

Una vez barbechado el terreno, se empareja la tierra y se forman cajetes rectangulares de dos metros de ancho por 10 o 15 metros de largo, y de una profundidad aproximada de 7 centímetros. Estos cajetes reciben el nombre de almácigos.

Elaboración de un almacigo

Posteriormente, se extrae lodo del fondo de los canales con una pala o un instrumento hechizo llamado «cuero de lodo» para llenar los almácigos. Se deja secar el lodo cierto tiempo y, cuando empieza a tomar consistencia, se corta en cuadros de 2 a 3 centímetros por lado, aproximadamente, llamados chapines, y se les hace un pequeño hoyo central.

En este hoyo se deposita la semilla (este acto es conocido como ensemillar) y se cubre con abono orgánico, hojas y ramas de ahuejote para aumentar su temperatura y acelerar el proceso de germinación.

Se riegan los almácigos constantemente. Una vez que la plántula ha crecido, se aflojan o se separan los chapines para su manejo y evitar así que ésta recienta su trasplante. 

Cuando se considera que la planta tiene la edad suficiente, se trasplanta al suelo de la chinampa para que termine su desarrollo. ♦

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