Aureliano Urrutia, ¿eminente científico o político asesino?
Por Manuel Garcés Jiménez*
Segunda de dos partes
El presente artículo se refiere al médico Aureliano Urrutia Sandoval, personaje excepcional en la historia de la Revolución, un cirujano eminente, pero que fungía como brazo asesino en el ámbito de la política del déspota Victoriano Huerta, su compadre.

Aureliano nació el 6 de junio de 1872, en el barrio de San Antonio, Xochimilco, cercano al embarcadero donde llegaban las mercancías de Tierra Caliente.
Su prestigio como médico de la capital llegó a oídos de Victoriano Huerta, siendo uno de sus primeros pacientes, por lo que la amistad entre ambos se fortaleció. En 1900, el general Huerta y su esposa Emilia fueron padrinos de bautizo de uno de los hijos del doctor Urrutia, Carlos Urrutia Fernández, lo que consolidó la amistad.
Argumenta la nieta de Aureliano que su acaudalada riqueza la obtuvo con sus «honorarios como cirujano, el sueldo de profesor, los ingresos de la farmacia, las inversiones de la familia de su esposa y la creciente clientela, Urrutia empezó a consolidar un capital para la compra de terrenos y la construcción de un edificio para hospital con las instalaciones adecuadas para la asistencia de los enfermos y alcobas a ambos lados del denominado ‘Grand Hall’ decoradas con las pinturas realizadas por el artista español Máximo Ramos».

En medio de las vicisitudes de aquellos años, en enero de 1913 el vicepresidente Pino Suárez, en representación de Francisco I. Madero, confió al doctor Aureliano Urrutia la dirección de la Esacuela de Medicina de la Universidad Nacional que se encontraba en el edificio que había albergado al Tribunal del Santo Oficio, a un costado de la Plaza de Santo Domingo[1], y que hoy alberga el Museo de Medicina de la UNAM.
Reconocemos el papel profesional que realizó como médico de aquellos años, además de político huertista, participó activamente como diputado durante el gobierno de su compadre Victoriano Huerta, y por su papel de influyente trató de apropiarse de 50 hectáreas aproximadamente de la zona lacustre, terrenos de los campesinos de San Gregorio Atlapulco, donde mandó a construir un puente de piedra labrada sobre el canal Apatlaco para pasar a los citados terrenos.
El puente aún existe, pero, ¿qué significado tiene para los habitantes de Xochimilco, conocido este que es conocido como el «Puente de Urrutia», porque tan sólo pronunciarlo les recuerda el vil crimen realizado al hombre que es recordado anualmente en la Cámara de Senadores con el otorgamiento de la Medalla «Belisario Domínguez».

El puente fue restaurado a fines de 2023 y, al respecto, el profesor Sostenes Chapa, oriundo de Atlapulco, nos describe el procedimiento que siguió el litigio que se prolongó por varios años hasta quedar finiquitado en favor de la población de San Gregorio Atlapulco.
También el doctor Sergio Cordero Espinoza[2] describe parte de la vida política de Urrutia: «El 14 de junio de 1913 toma posesión como ministro de Gobernación en la gestión del presidente Victoriano Huerta, que el año anterior había sido derrotado como candidato a diputado; este hecho produce un cambio de autoridades en Xochimilco, pues impone como prefecto político a uno de sus familiares, produciendo enfrentamientos en las cercanías de Santiago Tulyehualco».
Enfatiza que en lo relativo a la Revolución el doctor Aureliano Urrutia declaraba que nunca realizó ningún trato con el general Emiliano Zapata respecto a su rendición, y que quiere ayudar al gobierno interino (de Huerta), lo cual debía ser sin las armas en la mano; además de que Zapata desarmado bien podría ser gobernador del estado de Morelos, al mismo tiempo que acusa a seis diputados de ser zapatistas.
Al terminar el año de 1910, después de las suntuosas ceremonias conmemorativas del Centenario de la Independencia, los días del dictador Díaz estaban contados. El 10 de mayo de 1911 cayó Ciudad Juárez en poder de Francisco I. Madero. Porfirio Díaz mandó a sus emisarios a pactar la paz y se suscribieron los llamados Tratados de Ciudad Juárez, el día 21 del mismo mes. Unos días después, el 25 de mayo, firmó su renuncia saliendo a París, rumbo al exilio, dejando la presidencia en manos de Francisco León de la Barra, secretario de Relaciones Exteriores, en calidad de presidente interino, lapso necesario para llevar a cabo elecciones libres y totalmente democráticas, donde Francisco I. Madero logra más tarde ser presidente de México.
El 7 de junio de 1911, Francisco I. Madero entra triunfante a la capital del país, donde una gran muchedumbre aclamó al llamado Apóstol de la Democracia. Su intención era preparar el escenario para las próximas elecciones.
Mientras tanto, Francisco León de la Barra gobernaba rodeado de porfiristas; para los meses de julio y agosto de 1911 se reactivaron los partidos políticos existentes y se formaron otros como el Partido Católico y el Partido Liberal Nacional, los cuales postularon a Francisco I. Madero como candidato a la presidencia, mientras que el Partido Liberal Radical y el Partido Popular Evolucionista postularon a Francisco León de la Barra, y el Partido Reyista o Republicano a Bernardo Reyes. Finalmente, en la convención del Partido Constitucional Progresista propusieron a Francisco I. Madero y a José María Pino Suárez, quienes resultaron los ganadores asumiendo la presidencia el 6 de noviembre de 1911.
El enemigo potencial del régimen maderista era el general porfirista Bernardo Reyes, candidato opositor de Francisco I. Madero. El 14 de noviembre de 1911, lanzó un manifiesto expedido en el rancho «La Soledad», en el estado de Tamaulipas, donde anunciaba su intención de ingresar a México para situarse al frente de las tropas que habían apoyado su candidatura e intentaba derrocar a Francisco I. Madero. Sin embargo, al ver el poco apoyo, el general se entregó voluntariamente y fue encarcelado.
Por otra parte, Emiliano Zapata no había depuesto las armas, el 25 de noviembre de 1911 ya había mostrado su amplia oposición al nuevo presidente. Cabe recordar que en Ayoxuztla, Morelos, donde se elabora y se firma el Plan de Ayala el 28 de noviembre de 1911, declaraban la revolución contra Madero por su traición y se reconocía a Pascual Orozco como jefe de los insurgentes del norte, con el fin de crear una unidad agraria a nivel nacional.
El domingo 9 de febrero de 1913, Manuel Mondragón inició una rebelión en la Ciudad de México para liberar a Félix Díaz y Bernardo Reyes, presos del régimen maderista; una vez logrado el objetivo, se dirigieron a Palacio Nacional buscando derrocar al presidente, pero fueron detenidos por el general Lauro Villar; Bernardo Reyes murió en el enfrentamiento. Los sublevados se apoderaron de la Ciudadela. El presidente Francisco I. Madero se reunió con sus más allegados y decidió encomendarle la comandancia militar de la plaza a Victoriano Huerta.
Después de varios días de combate con aproximadamente 500 muertos y miles de heridos, Victoriano Huerta no había terminado con el conflicto, sino que había iniciado arreglos con Mondragón y Félix Díaz para derrocar a Madero.

En la embajada estadounidense se planeó el golpe final, el acuerdo entre las partes conocido se conoce como el Pacto de la Embajada. El 17 de febrero, Gustavo Madero informó a su hermano Francisco que Victoriano Huerta había estado conspirando en su contra; sin embargo, el presidente, después de hablar con el general Victoriano Huerta, decidió mantenerlo al frente de la plaza, no sin antes advertirle que le daba 24 horas para terminar con la sublevación.
Al día siguiente, ante la negativa de Madero de presentar su renuncia, se consumó la traición y Victoriano Huerta asumió el mando del gobierno interino; fue la mancha negra de la historia.
Victoriano Huerta nació en Colotlán, Jalisco, a los 16 años de edad se dedicaba a bolear zapatos, conoció a Donato Guerra, un militar que lo contrató como ayudante de caballería. Por este empleo, salió de su pueblo para buscar suerte en la ciudad de México. Tan notables resultaron las virtudes de Victoriano Huerta que su patrón lo recomendó para ingresar al Colegio Militar. Sus calificaciones eran excelentes. Aprendió topografía y astronomía; también participó eficazmente en hechos de armas. Allí se empezó a definir como un militar de mano dura.
Fue presidente durante 9 meses, de febrero a octubre de 1913. Durante su efímero gobierno asesinó al gobernador de Chihuahua, Abraham González, y a los diputados Edmundo Pastelín, Serapio Rendón y Adolfo Gorrión, por manifestarse en contra de su gobierno. El avance revolucionario lo obligó a renunciar a la presidencia abandonando el país en agosto de 1914.
Termina su vida recluido en la prisión de Fort Bliss, de El Paso, Texas, y según la versión oficial muere el 13 de enero de 1916 por cirrosis hepática.
Aureliano Urrutia acabó de tajo con la vida de Francisco I. Madero que intentó crear un partido político moderno, el Partido Nacional Antirreleccionista, que aglutinó a centenares de clubes que se oponían a la reelección de Porfirio Díaz en la mayoría de los estados del país, formulando en el mes de mayo de 1910 un programa democrático con el que compitió por la Presidencia de la República, realizando las primeras campañas políticas de proselitismo que sirvieron para promover la fundación de su partido y, una vez elegido candidato presidencial, realizar las primeras campañas políticas.

En tanto que Aureliano Urrutia, tras haber cometido su crimen cortándole la lengua a Belisario Domínguez, y ante la caída del gobierno de Victoriano Huerta, abandona el país para residir definitivamente en la zona norteña que va de Laredo a San Antonio Texas. Antes de partir, extiende una escritura de mandato en favor de Eduardo Tamaris, Armando Deffis, Manuel Herrera Lasso y Juan Manuel Torres, para que en su nombre y representación defendieran sus derechos sobre todos los bienes en tierras (cerca de 50 hectáreas), el 13 de julio de 1921, ante el Notario Público del Condado de Texas, Chas A. Dickson y el secretario de la Corte del Condado, Jack M. Burecke.
Finalmente, la restitución de tierras fue a favor de los nativos de Atlapulco con elementos fehacientes históricos que datan del 22 de enero de 1918, que entregan a la Comisión Local Agraria del entonces Distrito Federal, fundamentando que, desde el México prehispánico ya tenían la posesión tal y como la escritura ideográfica (jeroglíficos) que aparecen en el Archivo General de la Nación. Además, durante la colonia española el virrey Luis de Velasco y Cortés expidieron al poblado de San Gregorio el Título de Reconocimiento de la Propiedad en 1559, tierras comprendidas dentro de la circunscripción trazada por linderos que se fijaron en el acto de la posesión correspondiente, documento protocolizado ante el notario Antonio Sánchez Aldana.
Aureliano Urrutia tuvo cinco esposas, 24 hijos y muchos nietos, falleció a los 103 años en su clínica de San Antonio, Texas, en 1973. ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
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Bibliografía:
Bolívar Meza, Rosendo. La presidencia interina de Victoriano Huerta. Instituto Politécnico Nacional, México, 2007.
Biografía de Belisario Domínguez. Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, México, 1987.
Cordero Espinoza, Sergio. «Xochimilco Revolucionario». En conmemoración del LXX Aniversario del Pacto Zapata-Villa efectuado en la ciudad de las Flores, Xochimilco el cuatro de diciembre de 1914. Apuntes mecanografiados, 1984.
Chapa N. Sostenes. San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, D.F. En el IV Centenario de su fundación. Talleres Quetzalcóatl, México, 1957.
Robledo Santiago, Edgar. La vida ejemplar de Belisario Domínguez. Cámara de Diputados, LX Legislatura, México, 2008.
Revista: Foro, «Ciencia», julio-septiembre, 2013.
Revista Bucareli 8, Núm. 238, 18 de marzo de 2002.
Urrutia Martínez, Cristina. Aureliano Urrutia. Del crimen político al exilio. Serie Tiempo de Memoria, Editorial Tusquets, México, 2008.
[1] Con don Valentín Gómez Farías, en 1954, el Palacio de la Inquisición fue ocupado para albergar la Escuela de Medicina.
[2] Apuntes: «Xochimilco Revolucionario», del doctor Sergio Cordero Espinoza.

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