Coyolxauhqui, a 46 años del hallazgo del monolito de la diosa

• La madrugada del 21 de febrero de 1978, trabajadores de Luz y Fuerza dieron con el monolito

El 21 de febrero de 2024 se cumplen 46 años del hallazgo de la escultura monumental, de ocho toneladas, de la diosa mexica de la luna, Coyolxauhqui, hija de Coatlicue y hermana de Huitzilopochtli, en calles del Centro Histórico de la Ciudad de México.

A las 2:30 de la madrugada de aquel día de 1978, trabajadores de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro excavaban en el subsuelo del cruce de las calles de República de Guatemala y República de Argentina, a una profundidad de 1.80 metros. Cuando descubrieron el monolito de Coyolxauhqui.

Arqueólogo Raúl Arana junto al monolito conocido como Coyolxauhqui, 1978. Fotografía archivo personal de R. Arana

Tras permanecer enterrado por más de 500 años el hallazgo cambió el rostro del Centro Histórico de la Ciudad de México y se convirtió en la punta del iceberg que permitió develar la historia oculta bajo el suelo de la capital mexicana. Dio origen al Proyecto Templo Mayor, mediante el cual se han recuperado los vestigios del Recinto Sagrado de Tenochtitlan.

«Venimos a hacer la ampliación de una bóveda para transformadores de Luz y Fuerza, para meter un transformador y tuvimos que romper una parte de concreto para la ampliación. Empezamos a limpiar, pero afortunadamente agarré una pala, pegó en algo duro», recordó Mario Alberto Espejel, trabajador de la Compañía.

Arqueoìlogos Raúl Arana y Francisco Gonzaìlez Rul junto al monolito de Coyolxauhqui. Fotografía archivo personal Raúl Arana

Lo primero que pudieron ver fue el penacho de la figura y el extremo izquierdo del monolito mexica.

Pronto el monolito quedó al descubierto en todo su esplendor: un disco de aproximadamente 3.40 por 2.90 metros y 40 centímetros de espesor y casi 8 toneladas de peso.

En un principio se creyó que podría tratarse de alguna representación de deidades masculinas, pero después se supo que era Coyolxauhqui, la diosa de la Luna, la hermana de Huitzilopochtli.

Coyolxauhqui. Fotografía archivo personal Raúl Arana

Para conocer más acerca del significado de la deidad que fue derrotada por su hermano y cuyos restos, según la leyenda, fueron arrojados desde lo alto del Cerro de Coatepec, así como del mito fundacional del pueblo mexica, se llevará a cabo una serie de actividades para conmemorar el descubrimiento los días 24 y 25 de febrero de 2024, en el Museo del Templo Mayor.

El sábado 24, a las 11:00 horas, en el taller «Lunática», niñas y niños de 6 a 10 años descubrirán el significado del cuerpo de Coyolxauhqui, a través del uso de distintos colores, con los que se representan las fases celestes.

Coyolxauhqui al pie de la escalinata que conduce al templo de Huitzilopochtli. Templo Mayor

Mientras que en el taller «Pinta tu códice de la diosa Coyolxauhqui», el público podrá conocer los detalles del mito del nacimiento del dios del sol, Huitzilopochtli, y decorar una pictografía de opalina, basada en imágenes del Códice Florentino.

En «Leyendo y dialogando con Coyolxauhqui» se podrá realizar un cuadernillo conmemorativo con técnicas de collage y embossing sobre el hallazgo del monolito de la diosa de la luna.

Coyolxauhqui. Proyecto Templo Mayor. Michelle de Anda y Fernando Carrizosa

Para acercarse a los instrumentos musicales de los mexicas y descubrir la manera de contar historias en el México antiguo, el 24 de febrero, a las 14:00 horas, se efectuará la obra de teatro Amoxpoani, en el Auditorio «Eduardo Matos Moctezuma», a las 14:00 horas.

La puesta en escena Corazón de Copil muestra los momentos más importantes de la historia del pueblo tenochca, acerca de cómo fue su salida de Aztlan, «lugar de garzas», hasta su llegada al Coatepec, «cerro de serpientes». La actividad, dirigida al público en general se realizará el 25 de febrero, a las 12:30 horas, en el referido auditorio.

El Museo del Templo Mayor abre de martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas. Costo de la entrada: 95 pesos. Acceso libre para menores de 13 años, estudiantes, maestros, personas de la tercera edad, pensionados y jubilados. ♦

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