«¡Esos que no tengan miedo que pasen a firmar…!» La lucha campesina
Por Manuel Garcés Jiménez
La lucha de los campesinos a través de la historia, ha sido de resistencia y dignidad desde el inicio del movimiento agrario hasta nuestros días.
Es por ello que recordamos el 10 de abril de 1919, en el marco del 105 aniversario luctuoso del asesinato del general Emiliano Zapata Salazar, levantando la voz para exigir justicia por los objetivos planteados en el Plan de Ayala elaborado en 1911 con el criterio de «Esos que no tengan miedo que pasen a firmar».
Entre los hechos trascendentales acaecidos en Milpa Alta, recordamos el 19 de julio de 1914 con solemnidad donde se realizó la ratificación del Plan de Ayala, acaecido en el pueblo de San Pablo Oztotepec. Cinco años después de la ratificación, el general Emiliano Zapata es asesinado en la entrada de la hacienda azucarera en Chinameca, Morelos. Con su muerte, los seguidores revolucionarios pretendían darle continuidad al movimiento agrarista y hacer justicia al campesinado, es por esto que el 6 de agosto de 1919 se concentraron en Villa Milpa Alta los integrantes del Ejército Revolucionario del Sur, quienes tomaron como principal objetivo los principios del Plan de Ayala dan a conocer el documento conocido como: «Plan Milpa Alta» con el lema: «Reparto efectivo de Tierras o Muerte».
Al siguiente año, el 24 de marzo de 1920, los generales Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González, entre otros, con aproximadamente 400 zapatistas trataron de recuperar la plaza de Milpa Alta que estaba en manos de los carrancistas, desafortunadamente después de cuatro horas de férreo combate, se retiraron los seguidores del zapatismo sin lograr el objetivo. Con esta derrota quedaba demostrado que la plaza estaba controlada por el ejército federal, pero los campesinos mantuvieron latente el propósito y el objetivo que pretendía el general Emiliano Zapata, la restitución de la tierra donde tenían a la población en la extrema pobreza y explotación.
No se puede omitir al líder campesino Fabián Flores, personaje oriundo de Oztotepec, quien es recordado en su tierra con su nombre en la avenida principal del pueblo[1] que corre de oriente a poniente, desde la mojonera «Frontera» hasta el límite de San Salvador Cuauhtenco. Con ello se rememora al luchador ecologista, inmortalizado con la «Avenida Fabián Flores», que evoca al defensor del monte comunal, hombre a quien le fue cortada su vida por apegarse y defender fielmente los ideales agraristas.
Precisamente, es la tierra de Fabián Flores donde el general Emiliano Zapata y sus cercanos colaboradores, el 19 de julio de 1914[2] ratificaron el Plan de Ayala, documento que habían elaborado y firmado en el pueblo de Ayoxustla, Puebla, el 28 de noviembre de 1911[3].
La Ratificación tuvo como antecedente la derrota y renuncia del traidor Victoriano Huerta, acaecida el 13 de julio de 1914, así como el ascenso de Francisco Carbajal, antiguo juez porfiriano de la Suprema Corte. Es de pensarse que los ideólogos zapatistas decidieron oportuno continuar y mantener vigente el Plan de Ayala con los objetivos del movimiento campesino, además de que fuese elevado a rango de precepto constitucional y la expulsión de Pascual Orozco con la elección del general Emiliano Zapata como Jefe de la Revolución; asimismo, que el gobierno fuese integrado por simpatizantes del movimiento revolucionario zapatista.
Tanto en Milpa Alta, Tláhuac y Xochimilco los campesinos compartieron el mismo ideal agrarista. Es el caso de Xochimilco que se recuerda el 4 de diciembre de 1914 con el histórico encuentro de los generales Francisco Villa y Emiliano Zapata, y la intervención del general Felipe Ángeles, factor decisivo en el citado encuentro. ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.
[1] Del náhuatl, oztotl-cueva, de tepetl-cerro y c-en,«en el cerro de la cueva».
[2] Zapata y la Revolución, John Womack Jr. pág. 185.
[3] Tomado del libro Oztotepec mágico, pág. 47.

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