China consigue alunizar sonda Chang’e-6 en el lado oscuro de la Luna

• Permitirá a los científicos profundizar la investigación sobre la génesis y la historia evolutiva del satélite y el origen del sistema solar

China consiguió que su sonda Chang’e-6 se posara con precisión sobre la superficie de la cara oculta de la Luna, en el área de alunizaje designada en la cuenca del Polo Sur-Aitken, con el apoyo del satélite de retransmisión Queqiao-2, para recoger las primeras muestras de esa región y traerlas a la Tierra, en donde estará de regreso a fines del mes de junio.

Desde su lanzamiento el pasado 3 de mayo, pasó por varias etapas, como la transferencia Tierra-Luna, el frenado cerca de la Luna, la órbita lunar y el descenso de aterrizaje. La combinación del módulo de aterrizaje y ascenso se separó de la combinación del orbitador y módulo de retorno el 30 de mayo, explicó la Administración Espacial Nacional China (CNSA por sus siglas en inglés).

Tras encenderse el motor principal con empuje variable, el módulo de aterrizaje ajustó rápidamente su actitud y la Chang’e-6 se acercó gradualmente a la superficie lunar. Durante el descenso, se utilizó un sistema autónomo de evitación visual de obstáculos para detectar automáticamente los obstáculos, con una cámara de luz visible que seleccionaba una zona de alunizaje comparativamente segura en función del brillo y la oscuridad de la superficie lunar, informó la agencia de noticias china Xinhua.

Luego, el módulo se mantuvo en el aire a unos 100 metros sobre el área de alunizaje segura y utilizó un escáner láser 3D para detectar obstáculos en la superficie lunar y seleccionar el sitio donde alunizaría antes de un lento descenso vertical. A medida que el módulo se acercó a la superficie lunar, apagó el motor y aterrizó en caída libre, protegido por un sistema de amortiguación.

Superficie de basalto

China es el único país que ha explorado la cara oculta de la Luna, tras de que en 2019 su sonda Chang’e-4 realizó los primeros estudios de la superficie y el subsuelo y envió datos a la Tierra mediante un satélite repetidor.

A decir de Li Chunlai, diseñador jefe adjunto de la misión Chang’e-6, el área designada para el alunizaje está cubierta con una gran cantidad de basalto, lo que representó significativo valor para la investigación geológica.

El lugar de alunizaje fue en el cráter de impacto conocido como la Cuenca Apollo, ubicado dentro de la Cuenca SPA. La elección se hizo por el valor potencial de la cuenca para la exploración científica, así como por las condiciones del área de aterrizaje, incluidas las condiciones de comunicación y telemetría y lo plano del terreno, dijo Huang Hao, de la Corporación de Ciencia y Tecnología Aeroespacial de China.

La colosal cuenca SPA se formó por una colisión celestial hace más de 4 mil millones de años y tiene un diámetro de 2,500 kilómetros, equivalente a la distancia de Pekín a Hainan, y una profundidad de unos 13 kilómetros. Es el cráter de impacto más antiguo y más grande de la Luna y del sistema solar, y puede proporcionar la información más antigua disponible sobre la Luna, de acuerdo con los científicos.

El enorme impacto de la colisión celestial que formó la cuenca puede haber expulsado materiales de las profundidades de la Luna. En su viaje de regreso la sonda devolverá a la Tierra esos materiales para su estudio, a fin de que proporcionen nuevos conocimientos tanto sobre la historia de los impactos tempranos del sistema solar como sobre la evolución geológica de la Luna.

De acuerdo con Huang. el terreno en el lado lejano de la Luna es más accidentado que el lado cercano, con menos áreas planas continuas. Sin embargo, la cuenca Apollo es relativamente más plana que otras áreas en el lado lejano, lo que fue propicio para el alunizaje.

El módulo de alunizaje estuvo equipado con múltiples sensores, incluidos sensores de microondas, láser y de imágenes ópticas a fin de medir la distancia y la velocidad, e identificar obstáculos en la superficie lunar, dijo Huang.

Para evitar que el polvo lunar interfiera en los sensores ópticos durante el alunizaje, el módulo también contó con sensores de rayos gamma para medir con precisión la altura a través de rayos de partículas, lo que garantizó que el motor se pudiera apagar a tiempo y que el módulo de aterrizaje se posara sin problemas en la superficie lunar.

Al mismo tiempo, las patas de alunizaje funcionaron como amortiguadores, al absorber la energía del impacto y mantener la seguridad del equipo en el módulo.

Muestreo autónomo

Tras completar el muestreo lunar en dos días, mediante un taladro la sonda recolectó muestras del subsuelo y de la superficie con un brazo robótico.

Para ahorrar tiempo y mejorar la eficiencia, el proceso de muestreo permitió que la Chang’e-6 ejecutara instrucciones, pero también que tomara decisiones de forma autónoma para reducir las interacciones Tierra-Luna.

En opinión de Ge Ping, subdirector del Centro de Exploración Lunar e Ingeniería Espacial de la CNSA, el análisis detallado de la estructura del suelo, las propiedades físicas y la composición material de las muestras de Chang’e-6, permitirá a los científicos profundizar la investigación sobre la génesis y la historia evolutiva del satélite y el origen del sistema solar.

La misión Chang’e-6 también transportó un satélite cúbico de Pakistán que viajó a bordo del orbitador. El satélite se separó del orbitador el 8 de mayo para realizar actividades de exploración, como la captura de imágenes de la Luna. ♦

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Fuente: Agencias

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