Notas sobre el pensamiento ecológico. En la búsqueda de la naturaleza

• Participación de Eduardo Rojas Monedero en el Primer Festival de las Culturas del Desierto. El hombre y el desierto, cultura, naturaleza y sociedad. Hermosillo, Sonora, 6 de diciembre de 1990

Por Eduardo Rojas Monedero*

Las ideas aquí planteadas fueron producto de mis experiencias durante seis años en el desierto de Baja California Sur, a través de continuas observaciones y discusiones con diferentes compañeros, especializados en diferentes áreas del conocimiento, lo que me permitió estructurar este ensayo en forma sintética.

«Cómo es posible que el cuerpo humano, tan pequeño, diminuto, perdido en el universo, pueda sentir el infinito en el alma. Los agujeros negros en un instante, devoran, sacan, alzan enormes olas en un punto, que se esparce, se esfuma. Es un grito aterrador sin sonido. Todo pasa en una estrella perdida de lo humano».

Eduardo Alfa. Versículo 1 Libro 100. Año 3001

La soledad, el desamparo, la aridez, lo inhóspito, la desolación, la sequedad, la desnudez, grandes extensiones de silencio y de quietud, la muerte, son todas representaciones significativas que el hombre asocia con la idea del desierto. Estas representaciones se remiten al sentido psicológico de angustia. Ante lo desconocido y enigmático, ante lo atractivo y misterioso.

El desierto es un abismo de extensión infinita, que genera en el hombre atracción y repulsión, de manera simultánea. Un horizonte simbólico.

Para la psicología profunda, una de las primeras angustias del ser humano, uno de los primeros problemas mentales que enfrentamos y debimos resolver de algún modo, estuvo relacionado con el descubrimiento de nuestro ser como algo diferente, como algo separado de ese otro ser que pasara a ser llamado posteriormente con el nombre de «madre». Descubrimos la soledad en nuestra diferencia originaria con respecto a la «madre» y todavía no termínanos de asimilar este golpe a nuestro narcisismo primordial, cuando nos impacta un segundo descubrimiento tan dramático como el primero: vernos aparecer, entre nosotros la imagen del «padre» como amo poseedor de nuestro primer posible objeto amoroso, como diseño de nuestra madre y como enemigo capaz de destruirnos. El destino nos marca en las respuestas que nuestra débil psique logra balbucear para resolver esta lucha intrépida, más desigual que de David contra Goliat.

En el desierto tenemos juntos a los dos representantes simbólicos de estas imágenes fundamentales: la madre Tierra, desolada y majestuosa, el padre Sol, todopoderoso y turbulento.

El Sol y la Tierra reunidos en un paisaje avasallador aturden al simple mortal que indefenso revive conflictos ancestrales que encarnaron en su historia personal antes de que siquiera aprendiera hablar.

El desierto es uno de los paisajes que mejores metáforas nos da de ese mundo de la significación psicológica con que quedamos cargados.

«¿Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si tengo continuamente ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud?»

Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes, 1600 a.C.

«La ciencia en el mundo musulmán, se inspiraba en la placentera observación de la diversidad de la naturaleza y la utilización de su abundancia para mejorar la vida. Se preocupaba poco por establecer el dominio de la mente sobre la naturaleza mediante rígidos sistemas filosóficos o para demostrar el poderío humano, mediante la incansable transformación tecnológica del entorno natural».

Tomás Goldstein. Los albures de la ciencia

«El desierto crece. ¡Hay del que oculta desiertos!»

Así hablaba Zaratustra. Las hijas del desierto. Federico Nietzsche

El desierto de Baja California Sur, rodeado de aguas oceánicas: el Pacífico y el Mar de Cortés, tiene una anchura promedio de 100 kilómetros y una longitud aproximada de 660 kilómetros, con un litoral de 2,200 kilómetros (20 por ciento del litoral nacional). Ubicado entre el Paralelo 23° y el Trópico de Cáncer en la franja de los grandes desiertos.

Empezó la península a desprenderse de la zona continental hace 5.5 millones de años y el Golfo de California ya estaba formado hace 3.5 millones de años.

Sus orillas conformadas por marismas, esteros, acantilados, dunas, conforman un ecosistema litoral único, diverso y diferente.

De sur a norte recorre el territorio gran diversidad de microclimas, hábitats que crean la zona de mayor especiación. La Sierra de la Laguna. Bosque de pino encino. Al Desierto del Vizcaíno «llanos perdidos». Arrastre del viento al mar oceánico. Hábitats del extinto y olvidado berrendo (Antilocapra americana), que se encontraba de La Paz a la laguna Ojo de Liebre.

En las serranías de San Francisco y Volcán de las Tres Vírgenes (en actividad), la Sierra de la Giganta, la Sierra del Mechudo en La Paz, se encuentra aislado en las escarpadas serranías, aprisionado por la ganadería doméstica, el borrego cimarrón (Ovis canadensis).

Nadan en nuestras cosas los mamíferos marinos más grandes del mundo, las ballenas barbadas y dentadas.

Ballena gris

Ballena azul

Ballena de aleta

Ballena sei

Ballena de Bryde

Ballena mink

Ballena Jorobada

Cachalote

Cachalote enano

Cachalote pigmeo

Orca

Los antiguos habitantes llegaron hace 20 mil años y sus descendientes desaparecieron al contacto con la llegada de los primeros misioneros en el siglo XVI.

Vivieron una de las etapas más largas de la prehistoria, pasaron de la extinción de los grandes mamíferos, como los camellos, mamuts, bisontes y caballos del pleistoceno, a la colecta de frutos, crustáceos y la cacería del venado, berrendo y borrego cimarrón.

Su historia está oculta en el fondo marino y otra quedó en las pinturas rupestres localizadas en las serranías; otras quedaron en los cementerios costeros y en llanuras que a su paso grabaron las piedras para explicar la larga tradición oral, y su pensamiento mítico del mundo que observaron durante miles de años.

Las culturas primitivas del desierto por la escasez de los recursos, debieron conocer profundamente la flore y la fauna que dependía del ciclo de agua, eternos nómadas estacionales.

Actualmente la agricultura de riego en el Valle de Vizcaíno y de Santo Domingo, explota los acuíferosque en la mayoría de los casos son fósiles. El 22% de la superficie está gravemente explotados. El 28% está restringida su extracción y el otro 50% son de escasa disponibilidad.

Además, es el estado que tiene los acueductos más largos del país, que llevan agua de acuíferos de la zona centro del estado a las costas tanto del Pacífico como del Golfo.

La dificultad de las recargas es obvia. Las precipitaciones son muy bajas o escasas, y cuando se presentan son tipo torrencial que debido a los cortos recorridos que tienen que efectuar, la recarga no logra compensar la extracción.

Romper la gravedad en la extracción del agua conduciéndola por el desierto para devolverla a la superficie de los mares.

La tala inmoderada del recurso forestal del desierto para la producción del carbón, se empezó a explotar las leñas muertas que son el hábitat de pequeños mamíferos, reptiles, aves e invertebrados, así como el aporte de nutrientes, humedad relativa y asociamiento. Este representa el 15%         de la producción del carbón y el 85% de árboles verdes, tales como: uña de gato, palo fierro y mezquite, da un producción anual de aproximadamente 8,700 toneladas, en una extensión de alrededor de 160,000 hectáreas de arroyos y lomerío suaves, produciendo con ello una desertificación del desierto.

«Sólo obedeciendo a la voluntad de la naturaleza pueden encontrarla».

Roger Bacon

«Llegará una época en la que una investigación diligente y prolongada sacará a la luz cosas que hoy están ocultas. La vida de una sola persona, aunque estuviera toda ella dedicada al cielo, sería insuficiente para investigar una materia tan vasta… Por lo tanto, este conocimiento sólo se podrá desarrollar a lo largo de sucesivas edades, llegará una época en la que nuestros descendientes se asombrarán de que ignoramos cosas que para ellos son tan claras… Muchos son los descubrimientos reservados para las épocas futuras, cuando se haya borrado el recuerdo de nosotros. Nuestro universo sería una cosa muy limitada si no ofreciera a cada época algo que investigar… La naturaleza no revela sus misterios de una vez para siempre».

Seneca. Libro 7, siglo I

Su vegetación presenta una gran diversidad y adaptabilidad al medio desértico, destacándose:

Cardones

Palo blanco

Palo fierro

Palo Adán

Mezquite

Torotes

Cirios

Datilillos

Damiana

La golondrina

San Miguelito

Arriba a la izquierda: árbol de Palo fierro; abajo, árbol de Palo adán, y a la derecha, Datilillo (Yucca valida), tomado de iNaturalist México

De los reptiles de la común cascabel hasta la humilde cachorra.

Aves de colorido plumaje como el pequeño colibrí hasta las majestuosas águilas real y calva.

Gran diversidad de insectos, como los insectos palo. Campamochas o mantis religiosa, escarabajos como el pinacate y toros. De los ponzoñosos el alacrán, mata venado y la viuda negra.

De lo anterior se puede enunciar una gran diversidad de flora y fauna característica de nuestro estado.

«Sentado al borde de un cráter observaba la tierra reseca, cuando se inició una nube de polvo que lo empezó a envolver. Escurrieron por su rostro, un líquido, minúsculo, reluciente, brillante; se sintió extraño, lo tocó, lo bebió, pero no entendió, cuanto más densa era la nube, más se precipitaron las esferas, que empezaron a producir singular sonido. Al golpear el duro y desquebrajado suelo, la nube y el estrepito se deslizaron en el embudo, nos alejamos».

Eduardo Alfa, versículo 11, libro 2001, año 3210

«¿Existen muchos mundos o existe sólo un único mundo? Esta es una de las más nobles y elevadas cuestiones planteadas en el estudio de la naturaleza»

Alberto Magno, siglo XVIII

La diversidad del desierto se ha simplificado, se está remodelando la naturaleza.

Sin entrar en las consecuencias de los cambios trascendentales producidos por las demás actividades productivas en las zonas costeras.

En el término de la última glaciación, el clima se volvió menos severo, los bosques invadieron las llanuras cubiertas de hierbas, la pérdida de estas tierras en combinación con el número de piezas cobradas produjo cambios, estos no produjeron las mismas consecuencias en Europa, Asia y América.

En América se extinguieron 32 géneros de grandes animales, elefantes, camellos, antílopes, roedores gigantes, modificando la densidad y diversidad.

El incremento poblacional humano, el intento de mantener las pautas dietéticas y bajas tasas de aborto e infanticidio, mantuvo un crecimiento en sostenido de cacería.

El estudio de Martín, simulación de ritmos de matanza por una pequeña población humana inicial, habrían sido barridos los grandes animales desde Canadá al Golfo de México en tres siglos, con una tasa de crecimiento poblacional de acuerdo con la capacidad reproductora de esos cazadores paleolíticos; 100 individuos, 13 unidades anuales por persona.

Se han encontrado en Venezuela, Perú, México y Nevada puntas bellamente talladas que se fechan entre 13 mil y 7 mil años, que se relacionan con especies extinguidas, antílopes, caballos y mamuts, entre otras.

Del año 7 mil al 1800 en el Valle de Tehuacán se cazaron a la extinción de los grandes mamíferos y las proteínas de origen animal disminuyeron debido al agotamiento e intensificación a través del perfeccionamiento de técnicas de caza, viéndose en la necesidad de volcarse en las plantas.

La domesticación significó y significa la reducción de la diversidad. Esta selección artificial producto de mitos, inter4eses y costumbres; que ha efectuado el hombre durante miles de años en plantas y animales que tienen que vivir y morir. La selección de algunas especies, las cuales controlamos en crianza, su reproducción en forma absoluta, las variedades desechadas se hacen raras o se extinguen.

En corto tiempo el hombre ha efectuado grandes cambios. ¿Qué no habrá hecho la selección natural en tantos miles de millones de años?

«Lleva don Quijote la barba vencida sobre el pecho y los ojos cerrados…

»¿Duerme el caballero?

»¡No duerme el caballero!

»Don Quijote se mueve inquieto sobre la silla y Sancho le oye decir con una voz extraña de sonámbulo:

»Hemos caminado mucho –siglos y siglos– por todos los pueblos de la Tierra, por todos los triunfos y derrotas de la historia, y aún no hemos topado Sancho con la gran aventura».

Libro 1, La gran aventura, León Felipe

La conciencia humana dentro de la naturaleza ha significado una capacidad de adaptación en cualquier medio.

Las manifestaciones de la vida son tan diversas y diferentes que cada individuo es todo y uno.

¿Qué modelo de naturaleza queremos?

La respuesta está en quererla contestar.

Implica considerar la ciencia no como una institución más allá del control humano, sino la ciencia para el hombre.

Viendo el pasado como un cúmulo de experiencias diversas y diferentes que tenemos que trasladar al presente.

«La puerta del cielo y del infierno son adyacentes e idénticas».

Niños Kazantzakis

La última tentación de Cristo

«Por qué motivo tendría que ocuparme en buscar los secretos de las estrellas si tengo continuamente ante mis ojos a la muerte y a la esclavitud?»

Pregunta planteada a Pitágoras por Anaxímenes (600 a. C.)

Un reconocimiento y agradecimiento a los amigos que me apoyan en las discusiones en cada área del conocimiento.

Psicólogo Humberto González

Ingeniero Javier Gaitán

Biólogo Luis Herrera

Química Aurora Rebolledo

Biólogo Carlos Talavera

Biólogo Felipe Rodríguez

Historiador Eduardo Rojas

A mis hijos Diego y Tomás que siempre me cuestionaron y a todos aquellos que dejaron escrito su conocimiento. ♦

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* Director general del Centro Iberoamericano de Investigación Ambiental y Desarrollo Tecnológico, A.C.

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