Artemio Solís, varias décadas de recopilar y mantener viva la lengua ancestral

• Iihuitl tepetl («Mente montaña»), es un libro escrito y recopilado por los amantes de la lengua náhuatl, integrantes de los calpullis bajo la coordinación del temaxtiani Artemio Solís Guzmán

Por Manuel Garcés Jiménez

Fue durante una noche de temporada de lluvias de verano, casi a punto del  descanso y recobrar los bríos del día para continuar al siguiente con las actividades cotidianas, cuando, de pronto, casi inesperadamente, no sé cómo, mi vista se clavó en la cubierta de la mesa observando al singular e interesante libro bajo el título en náhuatl: Iihuitl tepetl («Mente montaña»), escrito y recopilado por los amantes de la lengua náhuatl, integrantes de los calpullis bajo la coordinación del temaxtiani Artemio Solís Guzmán, quienes además de recopilar y mantener viva la lengua ancestral, conserva latente los poemas de Marcial Gutiérrez, quien vivía en Atenco.

La agradable lectura del texto nos lleva a la reflexión y al análisis del mundo  maravilloso de la naturaleza, la que gozamos, disfrutamos y admiramos como lo hicieron nuestros ancestros del México prehispánico. Es el mundo de la cosmovisión a la que hacen alusión los integrantes de los calpullis del ancestral Malacachtepec Momozco: Moxocuentla, Tlahuizcalpantecutli, Collotlaxpana, hermanados a través de la lengua náhuatl.   

Al respecto nos comentan: «Las comunidades de los pueblos que tienen una raíz ancestral, como Milpa Alta, siempre han tenido un contacto muy estrecho con la naturaleza y han entendido que todo tiene una función en nuestro planeta. Nada está por estar. La flora, la fauna y todo lo que habita sobre la faz de la tierra, en el interior y en lo superior, tiene un propósito».

El temaxtiani Artemio Solís Guzmán es integrante del calpulli Xaxahuenco que mantiene los conocimientos más profundos de la cosmovisión milpaltense, tanto de su flora y fauna de los cerros, como parajes y del bosque. Es quien conoce a fondo los secretos transmitidos de su maestro Marcial Gutiérrez Atenanco y  Celsa Xolaloco, maestra del Movimiento Cósmico.

Artemio Solís Guzmán es integrante del calpulli Xaxahuenco que mantiene los conocimientos más profundos de la cosmovisión milpaltense

Enfatizan: «La escritura estaba relacionada con la naturaleza, con las plantas, con los árboles, con los animales y hablaba precisamente de esa relación estrecha que tienen con nosotros. En las festividades también se utilizaban muchos elementos de la naturaleza, muchas flores».    

Durante la presentación del singular libro, de cuya edición es limitada con tan sólo 100 textos de pasta dura, de buen papel con fotografías en blanco y negro y alto conocimiento artístico y filosófico lleno de magia ancestral.

Durante la presentación aparecieron varios personajes integrantes de «Mente montaña», quienes posaron en escena con elementos y disfraces extraídos del campo. Así apareció el ocelotl (jaguar), cuautli (águila), coatl (serpiente), papallotl (mariposa), allotl (cuervo), cuetzpallin (lagartija), coyotl (coyote), xapulli (chapulín), tototl (pájaro), mazatl (venado), omimich huan michin (cangrejo y peces) todo descrito por una nonotzacihua (narradora).   

En el citado libro, Isela Xospa recuerda cuando hace algún tiempo le preguntó a Temaxtiani: Maestro, ¿qué es un libro? La respuesta que le dio la llevó a comentar lo siguiente: «Me dejó confundida porque yo esperaba una descripción detallada, como la de un diccionario. En cambio me dijo: ‘Los libros son la naturaleza’. Han pasado muchos años desde esa pregunta y hoy creo entender a qué se refería. La naturaleza es la primera gran maestra; todo lo que necesitamos saber está escrito en ella. Solamente hay que observarla y aprender a leer sus mensajes».  

Interesante respuesta donde florecía el pensamiento de su maestro Marcial Gutiérrez Atenanco. Junto con él se formó en los bosques de Milpa Alta. Era borreguero y un gran conocedor del territorio y sus parajes. En esos mismos bosques se formó como su alumno, quien, a su vez, lleva varias décadas formando a muchos otros estudiantes en el conocimiento antiguo de los pueblos de Milpa alta y el amor a la naturaleza. Hoy me queda claro que esos libros que han formado a maestros son la propia naturaleza.

¿Quién fue Marcial Gutiérrez Atenanco? Para salir de la duda, temaxtiani Artemio Solís Guzmán, originario del Calpulli Xaxahuenco Malacatetipac, sostiene que su guía posiblemente nació en el año de 1843.  

Iihuitl tepetl-Mente montaña. «Lo que debo pensar para salir de estas montañas está en mi mente, jaguar saludable, poderoso como el tiempo y postrado en el límite.

»Estas montañas fuertes como el tiempo no ceden nada mientras el sol explora otro mundo.

»Necesito pensar en mi mente montaña lo que hay dentro de mí, un conocimiento águila, una serpiente o una mariposa en el bosque.

»Necesito buscar un animal, jugar con él cunado lo encuentre, mis ojos son ojos de la milpa, mis dedos tan humanos están vivos con sombras montañesas y playas de arena blanca como huesos y la tierra de por medio.

»Necesito dormir en cada animal y levantarme envuelto en historia y la falda inclinada de este terreno de exterminación y espíritu.

»Creo que registro lodo y lluvia y que el sol se muere en mi cabeza cada tarde tonal.

»Estoy hecho de oscuridad y soy observado por un cuervo o una lagartija, un perro o un coyote desde los poros de mi piel.

»Véame aparecer con el sol y descender con él a la caída de la tarde, verás mi vida oscurecerse, mis oídos se volverán de piedra; mis labios, plumas, verán mis muslos en fuego, bajaré al fuego, tocaré el fuego con mis ojos airosos, soy un hombre que salta como un chapulín, soy un pájaro con la voz del hombre, veo la cabeza del venado sobre mis hombros, soy un cangrejo sobre la roca donde la espuma del mar revienta.

Es el mundo de la cosmovisión a la que hacen alusión los integrantes de los calpullis del ancestral Malacachtepec Momozco

»Cuando descienda de la montaña, en mi cerebro me cruzaré con largas sombras, desvanecerán desolados lugares mientras canto mi mente matutina, mientras sacudo mis humanos dedos, mientras danzo y mi Nahual danza.

»Cuando mi madre murió la posé en el suelo, eché tierra en su cabeza y llamé ‘pájaro’ y ella voló lejos y regresó a casa para decirme: ‘¡Soy una montaña!’. Y me detendré cuando las palabras se vuelvan serpientes y me iré cuando los peces escapen de sus propios reinos acuáticos y vendré y me iré mientras mi cabeza se vuelva la única flama y la montaña brille y las tradiciones se amontonen por cobijo y la palabra se vuelva ala y el ala se vuelva viento, se arropará en la yema del tiempo y el tiempo se volteará hasta que la mente sea una montaña otra vez y nadie necesita cantar ya».

Nuestro amigo temaxtiani comenta que: «La vida del hombre es un círculo de infancia, lo mismo ocurre en todas las cosas en que el poder reside en el Teuhtzin redondo, donde nuestros antepasados celebraban el ‘Encendido del Fuego Renovador’ en honor a Xilonen, ‘Símbolo de los xilotes tiernos’, de donde se hacían platillos con los frutos de las Milpas Altas del Teuhtzin, es aquí donde se organizaban los festejos en al campo, donde se consumían los primeros productos logrados: los elotes, flor de calabaza, hongos de maguey, xocoyolli».

Es aquí donde se daban de comer a todos los hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños, sobre todo a los jóvenes corredores que transportaban el fuego del cráter del Teuhtzin a los pies de la Tonantzin (nuestra Madre Luna y Padre Sol) que ese encontraba en Chicomoztoc, en Topanixpa, donde actualmente se encuentra la parroquia de la virgen de la Asunción, patrona de Milpa Alta[1]. ♦

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Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

Bibliografía:

Iihuitl tepetl. Mente montaña. Poema de Marcial Gutiérrez Atenanco. México, 2024.

Solís Guzmán, Artemio. La tradición de Milpa Alta Malacateticpac. El Camino del Nahual. Ediciones Atoltecayotl, México, 2017.

«Ayer y hoy» (folleto). Fiesta profano religiosa del 15 de agosto en Malacateticpac.

Calpulli Moxocuentla, Flor de Campo. Artemio Solís Guzmán, Nely Álvarez Torres. Serie Libros Instantáneos, número 7, México, 2024.


[1] Solís Guzmán, Artemio. «La Tradición de Milpa Alta. El camino del nahual».

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