Las contradicciones de alto calibre. Vivencias en las que podemos profundizar

• Cabe reflexionar sobre la arrogancia de algunas personas que se abrogan el derecho de señalar a los demás, eso solamente es un reflejo de lo clasista en que se han convertido por contar simplemente con algunos recursos económicos

Por Efrén Camacho Campos

Pues resulta que nunca dejamos de sorprendernos con el día a día, siempre hay vivencias que despiertan el interés de profundizar en ellas, la razón se circunscribe a que nos atañe a todos y no dejan de afectar nuestro entorno y, algunas veces, nos hacen plantearnos la necesidad de realizar alguna intervención que provoque, aunque sea de manera mínima, un cambio en la cotidianidad de los seres humanos.

Lo anterior viene a colación porque hace unos días, en una de esas reuniones de personas de la tercera edad, una de ellas habló de su preocupación de que el gobierno le quitara su casa, aunque no dijo cuál de las diez que tiene, y luego señaló que el gobierno las vendería, que nos darían lo que originalmente nos costó y que la ganancia, producto de la plusvalía, sería para el gobierno. Entonces, sí me preocupé, mi casa tiene cerca de 40 años, la fui construyendo con los años, tal vez invertí unos $600 mil pesos de aquellas épocas, ahora que realicé un avalúo, me indicaron que vale $2.3 millones, y bajo la premisa de mi vecina, me quedaré con una mano atrás y la otra adelante. Con esta medida, entonces pensé, ahora habrá gobierno rico y pueblo pobre. Pero, finalmente, concluí que en realidad son pobres, aun sin que el gobierno ponga en operación la medida sustentada por mi vecina, aquellos que a pesar de haber tenido acceso a la educación, se dejan llevar por estas falsas noticias, que lo único que pretenden es meter una zancadilla a nuestro gobierno progresista; asimismo, olvidan, a manera de amnesia derechista, que a todos no han conculcado nuestros derechos y hemos sido objeto de explotación durante los gobiernos priistas y panistas. Estoy cierto que este tipo de clasistas no perderán sus propiedades, lo que ya perdieron fue la conciencia de clase y actúan en defensa de los intereses de otros. Recuerdo que también se argumentaba que nos quitarían los automóviles y, cuando se les preguntaba sí tenían auto, contestaban que no (totalmente kafkiano).

Y todavía más, mi vecina se aventó la puntada de decir que odiaba a los seguidores de «ya saben quién» por ser pobres e ignorantes. A estas alturas del partido, como dice vox populi, me mordí uno y la mitad del otro, y le espeté respetuosamente que yo concordaba con la línea política del partido en el poder, que no me consideraba ignorante, aunque sí reconocía que me faltan muchísimas cosas por aprender, que hay muchas cuestiones que desconozco y que me serían muy útiles de conocer.

Desde luego, para no causar algún enfrentamiento argumentativo, tomando en cuenta que los ahí presentes ya no nos cocemos al primer hervor y fuera a darle un ataque cardíaco a alguno de los presentes, me retiré cordialmente, deseándoles un feliz día a mis contertulios. De camino a casa, fui reflexionando acerca del momento vivido con mis ancianos compañeros de vecindad, a quienes la vida no nos ha tratado tan mal, pensé en los más de 50 millones de mexicanos que no han tenido las mismas oportunidades, quienes con esfuerzo y talento natural sobreviven y que la ignorancia que les adjudican por ser pobres, la suplen adquiriendo conocimiento que el día a día nos aporta y que no son otra cosa que lecciones aprendidas desde hace siglos, que se conocen explícitamente como dichos y refranes populares, «cuya fuerza reside en que son utilizados para transmitir su sabiduría de forma verbal»1. Estas directrices populares, tácitamente rigen nuestras vidas y refuerzan la visión para sacer adelante a la familia, con la realización de aspiraciones y sueños.

Asimismo, cabe reflexionar sobre la arrogancia de algunas personas que se abrogan el derecho de señalar a los demás, eso solamente es un reflejo de lo clasista en que se han convertido por contar simplemente con algunos recursos económicos; pero, también, cabe preguntarnos cómo es que obtuvieron esos recursos y, seguramente, en la mayoría de los casos, ha sido a través de medios ilícitos, atendiendo al aquel refrán que señala «Dios mío no me des nada, sólo ponme donde haya», habrase visto tanta desfachatez.

Con base en esta experiencia desagradable, muy recurrente por cierto en ciertos círculos, recordé el arquetipo que sustenta que solamente yendo a la escuela se deja de ser ignorante, lo cual no siempre es verdadero.  Ignorante es aquel que, habiendo tenido el privilegio de ir a una universidad, utilice ese privilegio únicamente en su beneficio y no lo no lo utilice para trastocar la realidad actual de todos, incluido el de sí mismo.

La ignorancia y lo pentonto no se quita ostentando sendos títulos universitarios. El conocimiento se obtiene viviendo intensamente, aprendiendo de todo lo que nos rodea, respetando nuestro entorno, viviendo siempre con la misión de hacer lo adecuado para construir un mundo cada vez justo.

Y solamente para corroborar que el conocimiento se obtiene de la cotidianidad, de lo que se vive diariamente, baste recordar algunas lecciones aprendidas, digan si no son sabiduría popular:

No es oro todo lo que reluce

Al mal tiempo, buena cara

A la tercera va la vencida

Más vale prevenir que lamentar

Al que madruga, Dios lo ayuda

El hábito no hace al monje

Cría fama y ponte a dormir

Quien mucho abarca, poco aprieta

Preguntando se llega a Roma

Mucho ruido y pocas nueces

No hay mal que dure cien años

No hay mal que dure cien años

A mala vida, mala muerte

Y estos son solamente una muestra de la inmensa riqueza de sabiduría popular con la que contamos, misma que ha sido transferida de padres a hijos «sobre cómo deben hacer ciertas cosas o cómo actuar en ciertos momentos»2.

No hay que perder la oportunidad de releer Don Quijote de la Mancha, en la tranquilidad de las tardes o las noches, donde descubriremos una gran cantidad de dichos y refranes populares, en lugar de estar viendo a los diseminadores orgánicos de noticias falsas. ¡Hasta pronto!

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1 Xavier Molina. (2019, octubre 4). «145 refranes cortos muy populares (y su significado)». Portal Psicología y Mentehttps://psicologiaymente.com/reflexiones/refranes-cortos.

2 Ibidem

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