Los secretos de Tetelihtic, cuna de la cultura totonaca, serán develados

• En un museo se narrará su historia, la cual inició en el Formativo Tardío (600 a.C.-200 d.C.) y, tras un dilatado abandono, revivió como lugar de culto en el periodo Epiclásico

Teteles de Ávila Castillo, Pue.~ En el extremo oriente de la Sierra Norte de Puebla se yergue el sitio prehispánico Tetelihtic, donde podrían encontrarse los principios de la cultura totonaca, la cual floreció en esta región serrana y en el norte de la costa del Golfo de México, y en cuya pirámide principal arqueólogos mexicanos han encontrado una relación con la estrella Canopus y su posible vínculo con la diosa nahua Nantehuitz, «nuestra madre del sur».

Sus pobladores originarios estarían vinculados con los grupos totonacos que se constituyeron en Yohualichan y El Tajín. Fotografía: Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo

A decir del arqueólogo del INAH, Alberto Diez Barroso Repizo, «Tetelihtic tuvo su mayor apogeo entre 200 a.C. y 100 d.C., en el periodo Formativo Terminal, pero luego vino una desocupación de más de cuatro siglos. Sin embargo, tenemos indicios de su reutilización en el Epiclásico, entre 650 y 900 d.C., como la presencia de cerámica del tipo Maxtlaloyan y la localización de un pozo en la Estructura 2, el cual debió ser excavado por un grupo totonaco para honrar a los antepasados y al lugar de origen.

»Dentro del pozo había una ofrenda con restos de carbón, tiestos cerámicos y el fragmento de una palma que representa a una serpiente. La palma es, junto con el yugo y el hacha, un tipo escultórico que caracteriza a la cultura totonaca», dijo el investigador del Centro INAH Puebla.

La estructura 1 se alinea con la aparición en febrero de la segunda estrella más brillante del cielo nocturno; en tanto que las otras piezas son dos de los secretos que serán exhibidos en museo de sitio

Tras una década de investigación en ese asentamiento, los resultados serán revelados en un museo de sitio que ya es construido, a la par que avanza la consolidación de las estructuras que integran su Gran Plaza, aquellas que por largo tiempo los habitantes del municipio de Ávila Castillo conocieron como «Los cerritos».

Son descubrimientos que tuvieron lugar en Teteles, cuyo vocablo significa «montículos de tierra», y que parecen corroborar la hipótesis de que aquí floreció la cultura totonaca.

Para Diez Barroso Repiso, el estilo arquitectónico del centro ceremonial lo emparenta con la región Huasteca. Esto, aunado a su conversión siglos después en un sitio de peregrinaje y veneración, lo que «hace sostener la hipótesis de que los pobladores originales de Tetelihtic eran antepasados de los grupos totonacos que se constituyeron en Yohualichan (Cuetzalan, Puebla) y en El Tajín (Veracruz)».

Con apoyo de 25 trabajadores de la zona el equipo arqueológico retiró la cubierta vegetal de las fachadas norte y oeste de ambas estructuras. Fotografía: Proyecto Arqueológico Teteles de Ávila Castillo

El sitio fue reportado al INAH en 1939

Reportado por vez primera en 1939 por el filósofo, político y sindicalista poblano Vicente Lombardo Toledano, este sitio arqueológico comenzó a estudiarse de forma sistemática en 2014, luego de que el INAH, con apoyo de la Asociación Civil Tzoncoyotl, adquiriera tres de las nueve hectáreas sobre la que desplanta el recinto sagrado.

El objetivo de la reciente temporada, en la que participaron los arqueólogos Joshué Baal Soto Vargas, Gibrán Alejandro Martínez González, Felipe Muñoz Díaz, José Antonio Álvarez Ramírez, Alexis Daniel Rodríguez Olivares y Alejandro Pineda García, fue la intervención de las estructuras 1 y 2, las cuales por años fueron usadas como banco de material y para el paso de ganado.

En la más reciente temporada de campo se intervinieron las estructuras 1 y 2 del sitio patrimonial. A la derecha parte inferior fotografía del proyecto arqueológico de Teteles de Ávila Castillo

Con apoyo de 25 trabajadores de la zona, el equipo arqueológico retiró la cubierta vegetal de las fachadas norte y oeste de ambas estructuras, para intervenir por completo esas caras que convergen en la Gran Plaza ceremonial.

Una vez excavadas las caras de los montículos, se pudo apreciar que la Estructura 2, con 4 metros de altura y 50 metros de largo por 27 de ancho, era la mejor conservada. En tanto, la Estructura uno o pirámide principal, de planta cuadrangular (52 metros por lado) y 12 metros de altura, tenía afectaciones mayores.

A partir de estas exploraciones, también se ha confirmado que la traza original de Tetelihtic y la orientación de sus estructuras piramidales se basan en el conocimiento acerca de los astros. Mientras, la Estructura 1 se alinea con la aparición en febrero de la segunda estrella más brillante del cielo nocturno, Canopus, hecho que indicaba el inicio del calendario mesoamericano, la Estructura 2 era parte de un conjunto arquitectónico destinado a la observación del curso solar.

Se espera continuar con la conservación permanente de todos los basamentos. Sus pobladores originales estarían vinculados con los grupos totonacos de Yohualichan y El Tajín

La segunda temporada de campo contó con el financiamiento del Gobierno del Estado de Puebla, el Ayuntamiento de Teteles de Ávila Castillo (administración 2021-2024) y la Asociación Civil Tzoncoyotl. Se espera continuar con la conservación permanente de todos los basamentos, al menos, 16 montículos de diversas dimensiones que integran el centro ceremonial, para su posible apertura como zona arqueológica en la entidad. ♦

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