«Alma pocha», poema de Américo Paredes censurado en 1936 en EU
Américo Paredes (1915~1999) nació en Brownsville, Texas. En 1945, mientras se encontraba en Okazaki, Japón, el soldado y reportero se sentó a escribir un poema, pero no fue sobre los antiguos santuarios y templos de esa nación del Lejano Oriente, ni acerca de los crímenes de guerra que había cubierto para una revista del ejército estadounidense.
Quien más tarde sería reconocido como erudito y etnógrafo, el escritor y periodista escribió algunas líneas dedicadas al tequila, los mariachis y el sol de Brownsville.
El propio Paredes describiría sus poemas de esa época como «los garabatos de un protochicano», escritos en inglés, español y, a veces, en una mezcla de ambos idiomas, los cuales son prueba de que llevó sus raíces mexicanas donde quiera que se paró.
En estos días previos a que Donald Trump rinda protesta el 20 de enero como el presidente número 47 de los Estados Unidos, y su discurso expansionista anticipa una relación tormentosa con sus aliados, resurge la figura de Paredes como fundamental en los estudios mexicoamericanos y chicanos.
Tras de que la figura política en cuestión habla de convertir a los Estados Unidos Mexicanos en el estado número 52 de la Unión Americana y de cambiar el nombre de Golfo de México por el de Golfo de América, no debemos olvidar que el término de América Mexicana fue usado originalmente en mapas de los siglos XVI, XVII, XVIII y XIX. Y que como nombre oficial, fue empleado por primera vez en la Constitución de Apatzingán, en 1814.
En esta ocasión presentamos el poema «Alma pocha», escrito por Américo Paredes, quien por cierto fue el primer mexicano-estadounidense en recibir un doctorado.

Cabe destacar que este poema, escrito como ya anotamos en 1936 con motivo del centenario de la independencia de Texas de México en 1836, a diferencia del resto de su obra y que habían tenido cabida en las páginas del diario La Prensa de San Antonio, fue censurado por éste medio.
Alma Pocha
Alma pocha
ensangrentada,
la sufrida,
la olvidada,
la rebelde sin espada;
alma pocha
salpicada
de tragedia y humorada,
alma pocha.
.
En tu propio terruño serás extranjero
por la ley del fusil y la ley del acero;
y verás a tu padre morir balaceado
por haber defendido el sudor derramado;
verás a tu hermano colgado de un leño
por el crimen mortal de haber sido trigueño.
Y si vives, acaso, será sin orgullo,
con recuerdos amargos de todo lo tuyo;
tus campos, tus cielos, tus aves, tus flores
serán el deleite de los invasores;
para ellos su fruto dará la simiente,
donde fueras el amo será el sirviente.
Y en tu propio terruño serás extranjero
por la ley del fusil y la ley del acero.
.
De este modo
habló el destino
en la jornada tejana
¡y la boca se envilece
con el nombre de Santa Anna!
Alma pocha
vas llorando
la vergüenza mexicana.
Alma pocha,
alma noble y duradera,
la que sufre, la que espera.
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Tomado del libro: Between Two Worlds
Américo Paredes Manzano

Folclorista, docente académico y administrador, novelista, poeta, cantante, activista. Américo Paredes Manzano (1915-1999) nació el 3 de septiembre de 1915 en Brownsville, Texas.
Cuando era joven, Américo Paredes estudió guitarra y piano, aprendió canciones populares de la frontera y escribió poesía en español e inglés. Mientras estudiaba en Brownsville High School, ganó un concurso de poesía a nivel estatal y aspiraba a enseñar literatura en la Universidad de Texas en Austin.
En 1956, a los 40 años, obtuvo su doctorado en UT en inglés y español. La tesis doctoral de Paredes estudió los corridos sobre Gregorio Cortez, un mexicano-estadounidense cuyo conflicto con los Texas Rangers resultó en relatos sorprendentemente diferentes de las canciones e historias populares texanas-mexicanas escritas por anglotexanos. En 1958, The University of Texas Press publicó una versión revisada de la disertación como «Con su pistola en la mano». Ese mismo año, Paredes fue contratado por el Departamento de Inglés de UT, lo que lo convirtió en uno de los pocos mexicanoamericanos en la facultad de Austin. Impartió cursos de literatura, escritura creativa, composición y folclore.
Además de establecer el Centro de Folklore, Paredes fue el primer director del Centro de Estudios México-Americanos y jefe del nuevo programa interdisciplinario de Estudios México-Americanos (1970-1972). El Centro de Estudios Méxicoamericanos de la UT se ganó una excelente reputación y muchos de los estudiantes de Paredes tuvieron carreras distinguidas.
A través de su enseñanza, erudición y ejemplo como intelectual público, Paredes tuvo una profunda influencia tanto dentro como fuera de la academia. Conocido personalmente por su seriedad, dignidad e ingenio, recibió el respetuoso honorífico de «Don Américo».
La Colección Benson Latinoamericana se enorgullece de ser el depósito de los Documentos de Américo Paredes.

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