Hoy se conmemora la batalla del Puente de Calderón en Jalisco
Por José Daniel Castillo Mancilla
La primera etapa de la Independencia de México estuvo marcada por una serie de campañas dirigidas por los líderes insurgentes Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama y Mariano Abasolo. Uno de los eventos más emblemáticos de esta etapa fue la Batalla del Puente de Calderón, librada el 17 de enero de 1811, en el actual estado de Jalisco.
El Puente de Calderón, situado en el municipio de Zapotlanejo, Jalisco, a unos 30 kilómetros al este de Guadalajara, se convirtió en un punto estratégico durante la lucha por la Independencia. Los insurgentes, liderados por Hidalgo y compañía, lograron reunir un ejército de aproximadamente 100,000 combatientes, el más grande sobre suelo mexicano hasta entonces. En contraste con ellos, las tropas realistas contaban con solo 7,500 soldados, no obstante eran adiestrados en las armas y en su organización.
La desigualdad numérica no fue suficiente para contrarrestar las ventajas técnicas de los realistas. Bajo el mando de Calleja y el apoyo de Manuel de Flon, Conde de la Cadena, y el brigadier José de la Cruz, las fuerzas realistas utilizaron su superioridad militar para derrotar a los insurgentes. Entre los realistas también destacó el coronel Manuel Emparán como auxiliar en el campo de batalla. La victoria de los realistas no sólo les permitió retomar el control del puente, sino también aseguró la desarticulación de las fuerzas insurgentes.
Tras la derrota, los insurgentes se vieron obligados a retroceder. Este episodio marcó un punto de inflexión en la lucha por la Independencia, pues debilitó significativamente al movimiento liderado por Hidalgo. En su retirada hacia el norte, Hidalgo fue despojado del mando militar en favor de Ignacio Allende durante su estancia en la hacienda del Pabellón, en Aguascalientes. En los días siguientes, los insurgentes continuaron su marcha hasta llegar a las Norias de Baján, en Coahuila, donde fueron traicionados por Francisco Ignacio Elizondo Villarreal.
El 21 de marzo de 1811, en Acatita de Baján, Hidalgo, otros líderes insurgentes fueron capturados. Allende, Aldama y José Mariano Jiménez fueron fusilados el 26 de junio, mientras que Hidalgo enfrentó la misma suerte el 30 de julio en Chihuahua. Las cabezas de los líderes fueron expuestas en la Alhóndiga de Granaditas, simbolizando el triunfo realista y el fin de la primera etapa de la Independencia. Mariano Abasolo, por su parte, fue condenado a prisión perpetua y enviado al Castillo de Santa Catalina, en Cádiz, España, donde falleció en 1816.
En 1932, el Puente de Calderón fue declarado monumento histórico, reconociendo su relevancia en la historia de México. Este sitio se mantiene como un recordatorio de los sacrificios y esfuerzos realizados en la lucha por la independencia y de los retos enfrentados por los insurgentes en busca de la libertad y la justicia para el pueblo mexicano. ♦

Deja un comentario