La canción ranchera y el cine. Fue el resultado de una conjunción de elementos
El estilo ranchero en el cine mexicano fue el resultado de la conjunción de varios elementos, señala Yolanda Moreno Rivas en su libro Historia de la música popular mexicana (Alianza Editorial Mexicana, 1979), al recordar que la nueva forma de ejecución dio una nueva impostación a la voz o prescindió por completo de ella, al utilizar directamente la garganta, aunque esto significará en ocasiones una enunciación rasposa y poco musical (por lo tanto más bravía).
Otro elemento determinante fue la incandescencia de las actitudes cinematográficas en la aparición de los nuevos temas de la canción ranchera. La canción bravía, escrita en tono mayor, era agresiva, afirmativa y reivindicativa. Si el tema era amoroso, adoptaba un tono exigente y fanfarrón.
Sin embargo, dice, «estamos aún lejos del lloriqueo hiposo de años posteriores».
Moreno Rivas menciona que el descubrimiento del charro cantor en la película Allá en el Rancho Grande, presentó a Tito Guizar como un charro rosa y fue la mejor afirmación exitosa del nuevo estilo. Guadalajara (1937) de Pepe Guizar, puede ser considerada ya como un modelo del género.
«El afianzamiento definitivo de la canción ranchera ocurrió en los años cuarenta. El nuevo binomio Esperón-Cortázar inició la producción en serie de las canciones de ¡Ay Jalisco no te rajes!, la película cumbre de Jorge Negrete».
Sin detenerse a hacer la suaves consideraciones sociológicas acerca del macho de la cine opereta-mexicana, la especialista en el tema del cine mexicano señala que las producciones de Esperón y Cortázar tenían una factura fuera de lo común. «Francamente emparentadas con el tradicional son jalisciense, pero con mucha mayor sofisticación, hacían gala de una invención y una frescura que mantenía en los ojos del oyente el nexo cada vez más lejano con la provincia campirana», apunta.
Durante los años comprendidos entre 1940 y 1949, refiere en su libro, dominaron el panorama intérpretes ya clásicos del género ranchero, como Jorge Negrete, Lucha Reyes, el Trío Tariácuri con Juan Mendoza a la cabeza; Tito y Pepe Guizar, el Trío Calaveras y Matilde Sánchez. La producción de canciones rancheras se concentró en firmas ya conocidas y nuevos epígonos del género, como Manuel Esperón, Ernesto Cortazar, Lorenzo Barcelata, Chucho Monge, Pepe Albarrán, Gilberto Parra, Víctor Cordero y Felipe Valdés Leal. ♦
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Fuente: Música en México

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