Buscan reactivar turismo en zona chinampera y Lago de los Reyes en Tláhuac

• El objetivo es que la gente se acerque a este emblemático sitio de la Alcaldía Tláhuac y conozca el modo de producción agrícola, a fin de que el lugar se convierta en una especie de nueva escuela de agronomía social y popular

Por Sergio Rojas

Un proyecto demostrativo aplicable a la zona chinampera de San Pedro Tláhuac y el Lago de los Reyes, consistente en atraer gente tanto de la propia alcaldía como de otras partes de la Ciudad de México, para que conozca los modos de producción agrícola en ese emblemático sitio de la Ciudad de México, donde a diferencia de Xochimilco aquí el visitante se reencuentra con la naturaleza en un ambiente de paz y quietud, y así el lugar se convierta en una especie de nueva escuela de agronomía social y popular, es el que plantean los señores Roberto Lozano Albor, promotor de la zona, y Marcos Chavarría Calzada, prestador de servicios al turismo y secretario de la Unión de Canoeros del lugar.

Chinampa donde se pretende habilitar el proyecto demostrativo que comprende la técnica de producción agrícola en esa zona y una granja. | Fotografía: Tomada con dron por Antonio Miranda Paredes

A decir del primero, «queremos que la gente venga y aprenda a sembrar, a hacer chapín (germinación de semillas), que venga por plántula y descubra que puede sembrar en sus azoteas, porque una lechuga ya no les va a costar 40 o 50 pesos, sino $3.50 o menos, debido a que el sistema de las azoteas verdes es baratísimo. No hay que hacer mucho trabajo y te soluciona muchas cosas».

Si la gente aprende a sembrar en las azoteas de sus hogares, verá lo barato que es proveerse de alimento, dice Roberto Lozano Albor. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

«La idea –dice Marcos, dueño del salón de eventos sociales y culturales Los Tulares del Abuelo, enclavado a orillas del canal principal del Lago de los Reyes–, es reactivar las chinampas, porque da tristeza ver que a nuestra juventud ya no le interesa, no le llama la atención el campo, los jóvenes quieren dedicarse a otras actividades más fáciles, pero el campo en Tláhuac tiene para producir y alimentar a la población; todavía tenemos un 25 por ciento de cultivos que de aquí salen al mercado de Tláhuac».

En otra parte de la zona chinampera, don Marcos Chavarría explica los diversos cultivos de hortalizas que ahí se generan. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

Durante un recorrido por diversos sitios de la zona chinampera de Tláhuac, al encontrarnos en la chinampa del señor Juan Vázquez, Marcos dice que la mayoría de la producción de esta parte «se va al mercado de Milpa Alta, y ya cuando se es mayorista, como el caso de mi amigo Juan Mateos, que siembra coliflor en mayo –señala–, lo lleva a la Central de Abastos. Transporta un promedio de mil coliflores, esto porque en cada corte que hace cosecha unas 750 más o menos. Y es que él se dedica de lleno al cultivo de las coliflores».

Vista aérea de Los Tulares del Abuelo, salón que cuenta con sanitarios para los paseantes del Lago, así como una tienda. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

Cuando decimos que el lugar en donde nos encontramos –junto con el entusiasta y colaborativo personal de la Dirección General de Desarrollo Social y Bienestar de la alcaldía Tláhuac–, y que pertenece al señor Juan Vázquez, se encuentra muy abandonado, seco y enyerbado; pero sobre todo cuando preguntamos a Marcos y Roberto que confirmen si es ahí en donde pretenden traer a niños y jóvenes de las diferentes escuelas de Tláhuac para que conozcan el modo de producción agrícola de la chinampa, el dueño del lugar dice en forma sarcástica: «Ahí es donde la puerca va a torcer el rabo…»

Pero Marcos ignora el comentario –evidentemente por las envidias que va a generar en otro sector de prestadores de servicios, suponemos– y prosigue.

Chinampa en producción en las inmediaciones del Lago de los Reyes. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

La gente ya no quiere dedicarse al campo

«Se trata de que vengan a conocer lo que nuestros abuelos cultivaban. Ahorita tenemos un grave problema por la falta de agua, aparte de que ya no llueve como antes y la gente ya no quiere dedicarse al campo, pero sí, esto está muy poroso».

Garza alimentándose de peces en el Lago de los Reyes. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

No es la primera vez que se va a buscar que la gente de la propia Alcaldía venga al Lago de los Reyes, Lozano Albor refiere los casos de cursos de verano que organizan agrupaciones como dÁdÁ Espacio Cultural, de San Francisco Tlaltenco, y que como consta en el Facebook de Chinampa Paraíso, en 2022 organizaron un curso de verano para que un grupo de niños viniera a conocer la zona chinampera de San Pedro Tláhuac, y tuvieron la oportunidad de sembrar lavanda y toronjil.

Tortuga en un canal de la zona chinampera de San Pedro Tláhuac. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

«Preguntan el por qué las chinampas se ven tan descuidadas –vuelve al tema Lozano Albor–, pues porque todas las personas de la generación de los abuelos ya dieron lo que tenían que dar, algunas ya se retiraron, otras fallecieron y hay quienes siguen aquí, pero ya no lo hacen tanto por la economía, sino por el puro amor al campo. O porque regalan sus hortalizas a sus familiares. Aunque ciertamente las hay quienes siembran para vender sus productos, ya sea aquí en Tláhuac o en otras partes de la Ciudad.

Gallaretas en el Lago de los Reyes, llegaron del sur del continente y se quedaron a vivir en Tláhuac. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

»Aunque una lechuga en la Central de Abastos se la compran al productor en 3 pesos –refiere–, cuando en el Wal-Mart ya está en 25 o hasta 40 pesos y más, entonces eso es rentable, pero para un agricultor que tiene 100 o 200 hectáreas, porque aquí en Tláhuac el campesino que más tiene son 3 hectáreas, y eso en la parte que no corresponde a la zona chinampera; aquí los que más tienen va de entre los 500 metros a la media hectárea».

La chinampa, un lugar para reconocerse

De acuerdo con el promotor de la zona chinampera, lo que hacen con los niños y jóvenes al traerlos aquí, es simplemente regresarlos al campo, porque «más allá de tratarse de un tema agrícola, de dinero o de economía, es un sitio donde nos podemos reconocer los unos a los otros», dice.

Garzas que un día llegaron al Valle de México y se quedaron a vivir en el Lago de los Reyes. El visitante las puede ver en busca de peces e insectos acuáticos. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

«Si nuestro proyecto es traer turismo aquí –explica–, es porque sentimos que se debe rescatar este lugar con el objetivo de que prevalezca para la posteridad, pero entendemos que debe ser de una nueva manera. No basta con decir, es que todos los chinamperos se deben poner a trabajar nuevamente, no, porque para empezar algunos registros ya se han perdido, hay tierras que no son de nadie, y es que en esa transición en la que los abuelos dejaron de sembrar y los papás, junto con sus hijos (la tercera generación), ya no quisieron voltear hacia acá –porque prefirieron ‘estudiar medicina o volverse comunicólogos’, cuestiona–, nadie vio por las tierras, nadie supo si eran o no de su propiedad».

Las garzas son un grupo de aves de gran belleza, adaptadas a medios acuáticos y de alta importancia ecológica para los humedales donde habitan. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

De acuerdo con los datos que posee, «de 300 registros aproximadamente que hay disponibles de la zona chinampera en la alcaldía, la Dirección de Desarrollo Rural nada más tiene conocimiento como de 75. Todos los demás están volando. Esa es como la generalidad de la zona chinampera». Y algo debe de saber porque en diversas etapas, Roberto Lozano ha sido servidor público en Tláhuac.

«Lo que queremos hacer es justo eso –dice por último en nuestra estancia en la chinampa del señor Juan Vázquez–, que esta parte agrícola de la megalópolis de la Ciudad de México se entere de lo que aquí en Tláhuac tenemos y reavivarlo, pero a partir del ejemplo de la conexión con la naturaleza, para que la gente aprenda a sembrar, porque si lo hace en sus casas, si los niños aprenden algo de la tierra, eso lo van a poder replicar, porque así funciona la psique humana, replican lo que observan».

La flor del Pincel

En el semi árido panorama en que nos encontramos, donde el señor Chavarría Calzada trabaja arduamente para habilitarlo como chinampa muestra en la cual los visitantes conozcan las técnicas de siembra y producción, además de instalar una pequeña granja, «porque hay niños en la Ciudad que jamás han visto una gallina o un conejo», de pronto aparecen flores llamadas de Pincel.

Abeja, en el Día Internacional de las Abejas justamente, sobre una flor de Pincel. | Fotografía: Sergio Rojas Sánchez

«No es que yo sea productor –aclara–, pero estas plantas las rescaté de la familia Bermejo. Anteriormente, en toda la chinampa, esto estaba lleno de Pincel, precisamente se ponía el almácigo desde enero, se sacaban los chapines y se trasplantaba, y ya para abril y mayo florea, incluso parte de junio, porque empiezan las aguas».

La planta alcanza hasta un metro de altura. | Fotografía: Sergio Rojas Sánchez

Es entonces cuando aparece en escena el señor Juan Vázquez y aclara: «Empezaban las aguas, esa es la situación».

¿Sólo es planta de ornato?, preguntamos.

—Sí, ornato, nada más –responde don Juan–. Alguien me comentaba de alguna propiedad curativa, pero no, no la tiene.

¿Son endémicas?, preguntamos.

«Parece que la trajeron de Iztacalco, de lo que es Santa Anita –dice Marcos–, de ahí eran los meros productores de esta flor que se llama flor Imperial o Pincel, y aquí fueron los amos y señores de su plantación los señores Bermejo, ellos eran los buenos en el cultivo del Pincel, del Alhelí, ellos eran los fregones», nos ilustra don Marcos.

Marcos Chavarría Calzada, secretario de la Unión de Canoeros del Lago de los Reyes. | Fotografía: Antonio Miranda Paredes

Un perfil de funcionario que don Marcos no había visto

Luego volvemos a subir a la trajinera propiedad de don Marcos a fin de continuar con el recorrido por la zona chinampera, donde mientras rema continúa con la descripción del proyecto, luego hace una pausa para reconocer la disposición que encontró en el director general de Desarrollo Social y Bienestar, Kanek Zacarías, durante la visita que tanto él como Roberto hicieron a su oficina de la alcaldía, con el objetivo de exponerle su proyecto para el Lago de los Reyes.

«Me causó grata impresión, el saber escuchar a las personas, eso debo decirlo, sobre todo porque es joven, y de inmediato se interesó en el proyecto y mostró disposición para colaborar en la implementación del plan demostrativo. No nos hizo esperar como es costumbre como muchos funcionarios hacen, no, vi en él un nuevo perfil de funcionario que hay que aplaudir, y decirlo públicamente, sobre todo porque este tipo de proyectos van más allá de intereses políticos y partidistas, son por el bien de todos», concluye el señor Chavarría mientras toma el remo, la vara alta con la que empuja la trajinera por el canal central del Lago de los Reyes. ♦

Deja un comentario