Por denuncia ciudadana recuperan restos óseos de magafauna pleistocénica
Tula, Tamaulipas.~ Gracias a una denuncia ciudadana que alertó a las autoridades sobre la presencia de restos óseos de origen paleontológicos en la pared de un arroyo, el Centro INAH de la entidad recibió la notificación correspondiente, por lo que especialistas se trasladaron de inmediato a éste municipio para investigar de qué se trataba el hallazgo referido.
Ahí, los investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia encontraron los restos óseos de un équido, un camélido y un proboscidio, por lo que procedieron a su recuperación.

El equipo de especialistas, integrado por la directora de la representación estatal del Instituto, Tonantzin Silva Cárdenas; el biólogo Ángel Banda Ortiz, y los arqueólogos Esteban Ávalos Beltrán y Hugo Fernández Ramírez, registraron el área del hallazgo y recuperaron los bienes patrimoniales para evitar que fueran saqueados.
Sobre los restos óseos, de acuerdo con el biólogo Ángel Banda, el que sobresalía del terreno corresponde a un coxal de proboscidio. No obstante, dijo, «se requieren mayores análisis para definir su especie, de manera que podría tratarse de un mastodonte o un mamut».

«El área era un depósito aluvial, con sedimentos como arenas, gravas y limos, donde a lo largo del tiempo, diversos restos de megafauna quedaron depositados, por lo cual emprendimos una exploración más amplia que nos permitió ubicar también parte de la mandíbula con dientes de un camélido y el molar superior de un équido», explicó.
Las labores de exploración y recuperación contaron con el apoyo del presidente municipal de Tula, René Lara Cisneros, quien gestionó ante la Policía Estatal de Tamaulipas la custodia del sitio durante varios días.
Los materiales recuperados fueron trasladados al Centro INAH Tamaulipas, en Ciudad Victoria, donde atraviesan por un proceso de limpieza y restauración, el cual permitirá detallar sus dimensiones, temporalidades y asociaciones con hallazgos previos en la región, entre otros datos.

De manera preliminar, se ha establecido que el conjunto se remonta al Pleistoceno tardío, por lo que tendría una antigüedad de, al menos, 10,000 años.
Para la arqueóloga Tonantzin Silva, se trata de un caso exitoso de colaboración entre el INAH, autoridades locales y ciudadanía.

Al respecto, hizo un llamado para que ante cualquier hallazgo de tipo arqueológico o paleontológico, se notifique al instituto, de modo que el patrimonio pueda ser investigado y resguardado adecuadamente. ♦

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