Muere a los 97 años el maestro nahuahablante Artemio Solís Guzmán

• «La vida del hombre es un círculo de infancia, lo mismo ocurre en todas las cosas en que el poder reside en el Teuhtzin redondo, donde nuestros antepasados celebraban el ‘Encendido del Fuego Renovador’ en honor a Xilonen», escribió hace poco

El maestro nahuahablante Artemio Solís Guzmán, oriundo del Barrio de La Conchita en Villa Milpa Alta, falleció este jueves a los 97 años de edad, informó la maestra Gloria Medina a través de la página de Facebook del Consejo de la Crónica de Milpa Alta.

«Los integrantes del Consejo de la Crónica de Milpa Alta estamos consternados por la partida del Maestro Artemio Solís Guzmán», escribió la profesora.

El prolífico escritor y cronista, quien nació en 1928, impartía clases gratuitas de náhuatl en Milpa Alta y en la Casa de la Cultura de Ixtapaluca, estado de México, donde también participaba en charlas acerca de los orígenes de la cultura mexica, tanto en náhuatl como en castellano.

Don Artemio, quien también fue colaborador de la Revista Nosotros, es uno de los pocos personajes que han mantenido vivas las ceremonias de origen prehispánico en el Valle de México.

«Como temaxtiani, Artemio Solís Guzmán era integrante del calpulli Xaxahuenco que mantiene los conocimientos más profundos de la cosmovisión milpaltense, tanto de su flora y fauna de los cerros, como parajes y del bosque», dijo el profesor Manuel Garcés Jiménez, presidente del Consejo de la Crónica de esa demarcación.

En el libro Iihuitl tepetl («Mente montaña»), escrito y recopilado por los amantes de la lengua náhuatl, integrantes de los calpullis bajo la coordinación del temaxtiani Artemio Solís Guzmán, el maestro nahuahablante escribió lo siguiente.

«La vida del hombre es un círculo de infancia, lo mismo ocurre en todas las cosas en que el poder reside en el Teuhtzin redondo, donde nuestros antepasados celebraban el ‘Encendido del Fuego Renovador’ en honor a Xilonen, ‘Símbolo de los xilotes tiernos’, de donde se hacían platillos con los frutos de las Milpas Altas del Teuhtzin, es aquí donde se organizaban los festejos en al campo, donde se consumían los primeros productos logrados: los elotes, flor de calabaza, hongos de maguey, xocoyolli.

»Es aquí donde se daban de comer a todos los hombres, mujeres, ancianos, ancianas, niños, sobre todo a los jóvenes corredores que transportaban el fuego del cráter del Teuhtzin a los pies de la Tonantzin (nuestra Madre Luna y Padre Sol) que ese encontraba en Chicomoztoc, en Topanixpa, donde actualmente se encuentra la parroquia de la virgen de la Asunción, patrona de Milpa Alta».

Descanse en paz. ♦

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Fotografía principal: Raymundo Flores Melo

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