El mundo de los celulares. Su excesivo uso causa adicción
Por Manuel Garcés Jiménez*
Las actuales generaciones vemos niños, adolescentes, jóvenes y adultos de todas las clases sociales con el celular en la mano, es parte de su personalidad y de vida cotidiana su excesivo uso, considerado como adicción. El caso preocupante: ver cada vez cómo pasamos el tiempo imbuidos en el mundo al teléfono móvil utilizado en todos los espacios: en el transporte; microbús, metro, cable bus, en la calle, avenidas, manejando vehículos, áreas verdes, en el hogar, en fin, en los recintos religiosos.
Los estudiantes de nivel básico y media superior no lo dejan durante la clase, se las ingenian para mantenerlo, cubriéndolo detrás de lapiceras, entre las piernas o detrás de los libros, para chatear, mensajear, comunicarse o jugar sin tomar en cuenta la impartición de la clase del maestro. El mundo del estudiante es el celular que está cambiando aceleradamente la vida escolar, reemplazando a las bibliotecas, zonas arqueológicas y museos.
Su exceso conlleva que ya no exista análisis y opinión de los temas de investigación social y científica, argumentando que el celular es donde todo se encuentra. Para los estudiantes los libros, las hemerotecas, los diccionarios, los periódicos y las revistas de análisis, ya son cosas del pasado, esto es para los abuelos.
Los celulares de inteligencia artificial tienen sus avances, riesgos y problemas para su uso, así como virtudes. El caso concreto para los jóvenes estudiantes es utilizado para localizar sus temas de tarea, lo cual lleva a la acción de: corta y pega, careciendo de análisis (porque no los leen), las tareas se mandan por WhatsApp para transcribirlas haciéndolas pasar como suyas.
Estudios realizados por especialistas demuestran cómo su uso excesivo afecta a los niños y jóvenes estudiantes causándoles diversos problemas de salud mental, ocasionando que no exista comprensión de la lectura, se carece de dar opinión de lo leído.
Hace doce años laRevista Nosotros, en su número 155 del mes de agosto de 2013, advertía en su portada el daño por el uso excesivo del celular, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), la cual confirmaba que los campos magnéticos generados por sus radiofrecuencias del celular son carcinogénicas. Daños derivados en un tumor que nace en las células neuronales llamadas «Galias» afectando el cerebro con dolores de cabeza, náuseas y vómitos. El tumor va teniendo un crecimiento lento en el nervio que conecta el oído al cerebro con síntomas en vértigos, dificultando el poder escuchar y con zumbidos en el oído.
Llama la atención la nota del periódico de un consorcio comercial donde aparece el encabezado: «Por su salud mental, celular, pero con reglas», escrito por Eugenio Guzmán, quien nos narra el daño irreversible al usuario cuando se exagera su uso.
De acuerdo con un estudio realizado por la Universidad de Jyväsklä y la Universidad de Finlandia Oriental, publican con el título: «Comportamiento de estilo de vida en la infancia y síntomas de salud mental en la adolescencia», un artículo en el que informan que los niños con más tiempo frente al celular experimentan estrés y síntomas depresivos en la adolescencia. El dato coincide con el del Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos de Norteamérica, con relación a que uno de cada cuatro adolescentes con cuatro horas o más frente a la pantalla al día experimentan los citados síntomas.
Sabemos que es inevitable el uso del celular en la vida cotidiana, considerado el medio indispensable en estos tiempos, por lo que no podemos prohibirlo, sino que debemos administrar su uso para no permitir que se caiga en la adicción enfermiza, por lo que se sugieren las siguientes recomendaciones:
- Deberá limitarse a dos horas por día.
- Evitar su uso en las escuelas de nivel básico y media superior. En 79 países ya prohíben el celular en las aulas. En México, el estado de Querétaro es el primero en hacerlo.
- Se recomienda no dar Smartphone a menores de 14 años, pues aún no tienen la madurez para manejarlos.
En Australia se prohíbe su uso a menores de 14 años, medida atinada que debería aplicarse en todo nuestro territorio nacional. Pero, ¿cómo sería posible que esta medida sea aplicada, si los padres de familia son los primeros en ofrecerlos a sus hijos a cambio de juguetes? Su uso controlado empezaría por la educación de los padres de familia, considerando que son los primeros maestros de sus hijos.
De no detener su uso a los menores de edad, las consecuencias son irreversibles, dejando al olvido el realizar las tareas escolares, además conlleva la dificultad en la retención, memorización, razonamiento y análisis de temas expuestos por los maestros.
La doctora Rupa Wong, oftalmóloga y madre de familia, nos proporciona las siguientes reglas para niños y adolescentes:
1. Prohibirlos durante el transcurso de la comida y convivencia familiar.
2. Dejarlos una hora antes de dormir dado que la luz interfiere con la producción de melatonina, hormona que regula el sueño.
3. Prohibirlo al realizar la tarea escolar. Los celulares son una gran distracción al estudiar, pues prolongan el tiempo de las tareas y reducen la productividad y la concentración.
En espera de que el tema de los celulares no se haga realidad la sentencia popular:«Lo que entra por una oreja, sale por la otra». ♦
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* Presidente del Consejo de la Crónica de Milpa Alta. Secretario de los Cronistas Cabildos de la Ciudad de México
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Fuentes:
Revista Nosotros, número 155, agosto de 2013.
«Por su salud mental, celular, pero con reglas», de Eugenio Guzmán.
«Teléfonos inteligentes y menores», de Sergio Sarmiento.
Analistas del periódico de la cadena comercial Coppel, julio de 2025.

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