San Nicolás de Tolentino, Tetelco, primicia evangelizadora agustiniana
Por: Miguel Contreras Pineda*
Como se sabe, los primeros siete agustinos en la Nueva España llegaron al puerto de San Juan de Ulúa, Veracruz, el 22 de mayo de 1533. Después de cinco días de estancia en aquel puerto y de tener siempre presente el cumplimiento de su misión, decidieron abandonar el lugar y partir hacia el Valle de México, travesía que duró tan sólo diez días. Arribaron a la capital, encabezados por fray Francisco de la Cruz, quien venía en calidad de prelado con título de Vicario Provincial de la Congregación Agustiniana, fray Jerónimo Jiménez de San Esteban, fray Jorge de Ávila, fray Juan de San Román, fray Agustín de la Coruña, fray Alonso de Borja y fray Juan de Oseguera, el sábado 7 de junio.
A su llegada fueron invitados por el Prior de la orden de los dominicos, fray Bernardino de Minaya de Paz, para que se alojaran en su convento, donde permanecieron por cuarenta días, es decir, hasta mediados del mes julio de dicho año. Al término de este, los frailes alquilaron una casa en las calles de Tacuba, en tanto obtenían un solar para hacer su casa aun cuando venían con la limitación de no fundar convento en la Ciudad de México, porque según su Majestad, ya había dos que eran de la Orden de Santo Domingo y San Francisco, y que los vecinos no podrían sustentar un tercer convento (Grijalva 1985: 35). Durante este ínterin, los agustinos anduvieron descalzos, a la vez que elevaban cantos y alabanzas; fue tanta la solemnidad demostrada que se ganaron a la gente de los pueblos y comarcas que los vio pasar, apodándolos «los siete de la fama» (Basalenque 1985: 12).
Pasado este tiempo y aún con la prohibición de no fundar convento en la Ciudad de México, los hijos de San Agustín se trasladaron a un terreno que les fue donado. Cabe destacar que, a los pocos días de su llegada, el 16 de junio de 1533, el Cabildo de la ciudad formó una comisión integrada por los regidores Francisco de Santa Cruz y Lope de Samaniego con el propósito de conocer las pretensiones que traían los frailes agustinos. El día treinta de ese mismo mes, dos de ellos, posiblemente el Padre Venerable fray Francisco de la Cruz junto con fray Jerónimo de San Esteban, pedirían se les concediera sitio para fundar su casa; no obstante, y en contra de las órdenes expresas que traían consigo, se les asignó un terreno al sur de la ciudad, el día 21 de julio de 1533 (Bejarano 1533: 40-44)1, el cual se encontraba ubicado entre los barrios de San Miguel y Salto del Agua, lugar al que los indios llamaban Zoquipan que quiere decir «en el lodo» o cenagoso, a causa de un manantial que ahí se encontraba, lo que hacía que el terreno fuese impropio para la construcción.

Por fin, establecidos ya en la capital y tras mutuo acuerdo entre los Padres, probablemente por el mes septiembre de 1533 marcharon hacia los lugares asignados por la Audiencia Real. En tal convenio se acordó que para continuar con las gestiones de poder fundar convento en la Ciudad de México se quedaran el Padre Venerable y Provincial fray Francisco de la Cruz y fray Juan de Oseguera. A Ocuituco y al Marquesado fueron fray Juan de San Román y fray Agustín de la Coruña; a Santa Fe fray Alonso de Borja; y para la región de Tlapa y Chilapa fray Jerónimo de San Esteban y fray Jorge de Ávila (Escobar 2009: 152-153).
Para nuestro fin, es sustancial recapitular lo anterior y señalar específicamente que una vez que la Audiencia Real había señalado las provincias de Chilapa y Tlapa para su evangelización (Escobar 2009: 369; Ricard 1986: 152; Rubial 1989: 112)2, estando a punto de partir los Padres fray Jerónimo de San Esteban y fray Jorge de Ávila, las autoridades virreinales supieron que en el pueblo de Ocuituco había necesidad de religiosos, por lo que también les dieron autorización para que pasasen por el lugar y fundasen convento (Grijalva 1985: 36). Estando en marcha hacia el pueblo de Ocuituco, los dos religiosos iniciaron su travesía por el camino menos accidentado y más corto; o sea, por el puerto de Ayotzingo (Jalpa 2016: 17-19, 116-122; Vázquez 1965: 13-19)3. Tal recorrido tenía una distancia aproximada de 43 kilómetros y su navegación oscilaba de seis a ocho horas en canoa (Calderón 2005: 449); asimismo, este era el medio de transporte más asequible entre la Ciudad de México y dicho puerto. Una vez en el sitio, ellos comenzarían su jornada a pie, por la Sierra y los valles de los actuales estados de Morelos, Puebla y Guerrero.
Ahora bien, es imprescindible ser cautelosos y señalar que fray Jerónimo de San Esteban y fray Jorge de Ávila, previo a su arribo al puerto Ayotzingo, hicieron una parada en la comunidad de Tetelco, que dista o distaba de dicho puerto unos 5 kilómetros aproximadamente, tal vez, como lo mencioné anteriormente, por el mes de septiembre de 1533. De tal suceso da cuenta fray Juan de Grijalva:
Llegaron al pueblo de Mizquic estos dos religiosos donde fueron muy bien recibidos, y les pidieron que los tuviesen bajo su cargo, y los quisiesen adoctrinar: agradecieron la oferta y la devoción que les mostraban, y ofreciéronles de dar cuenta a su prelado para que acudiese a su buen deseo.
Fray Juan de Grijalva (1985: 37).
La ubicación geográfica de Mixquic se sitúa en tierra adentro de la laguna, kilómetro y medio; antes bien, se localiza Tetelco, pueblo que durante la época colonial fue administrado por la cabecera del pueblo contiguo de Mixquic. Durante este tiempo ésta comunidad fue considerada como una cabezuela, en palabras de Charles Gibson (1978: 36): «una estancia4», que por su relativa lejanía quedó como visita. Respecto, a lo dicho anteriormente, fray José Sicardo cita lo siguiente:
Las primicias que cogieron de su trabajo los primeros religiosos agustinos que salieron a sembrar la semilla del evangelio en este nuevo Orbe, fue en el pueblo de Mizquic, distante de México seis leguas… donde erigieron templo a la entrada de la calzada de dicho pueblo, en un paraje llamado Tetelco, que dista de él un cuarto de legua, consagraron dicha iglesia al glorioso San Nicolás de Tolentino, y al lado de ella fabricaron un corto albergue, donde se recogían los religiosos para la administración, aunque a los principios corrió a cargo de los ministros de Ocuituco; más viendo que la multitud de los Naturales habitaba en la laguna, trataron de edificar iglesia y convento en el paraje de Mizquic… se dedicó la iglesia al glorioso apóstol San Andrés… pasándose al nuevo convento los religiosos, y el edificio antiguo permaneció hasta que con ocasión de la inundación de México del año de [15]89, por causa de haber cerrado las compuertas de Mexicaltzingo, creció tanto el agua de las lagunas de Chalco, que se inundó la población de Tetelco, y la iglesia empezó por esta causa [a] arruinarse, habiendo quedado al presente solo las paredes de ella…
Fray José Sicardo (1996: 12).
Si bien, ambos cronistas relatan el encuentro prístino de los naturales de Mixquic con sus evangelizadores agustinos, José Sicardo hace la diferencia, pues señala que Tetelco dista del pueblo Mixquic un cuarto de legua (1500 m) y que consagraron una iglesia al glorioso San Nicolás de Tolentino (1533), donde en principio corrió a cargo de los ministros de Ocuituco. No obstante, viendo la multitud de los naturales que habitaban en la laguna, edificaron iglesia y convento en Mixquic (1536). Ahora bien, en torno a la figura del fray José Sicardo, el padre Roberto Jaramillo Escutia nos revela que fue un pionero de la historia como ciencia, aclara algunas situaciones, se confunde en otras e interpreta y trata de dar sentido a muchas (Sicardo 1996: XXII). Dentro de este contexto, pareciera ser que el Padre Sicardo es congruente en su crónica, ya que, para llegar a Mixquic, primero se tiene o tenía que llegar a Tetelco.
Vale la pena hacer mención que cuando los españoles llegaron al puerto de Ayotzingo en 1519, fundarían en el lugar el Barrio de la Asunción (Jalpa 2016: 32). Posteriormente, en 1524, fray Martín de Valencia (O.F.M.), encargado de la parte sur del Valle de México, empezó a fundar pueblos en pro de la mejor administración de la doctrina cristiana y sus sacramentos, tal serían los casos de: San Francisco de Siena, Xochimilco; San Pedro Apóstol, Tláhuac; y quizá no suena tan descabellado pensar que también lo haya sido San Andrés Apóstol, Mixquic, entre otros.
Habría que decir también que Nicolás Tetelzingo o Tetelco aparece tanto en un mapa de linderos del año 1532, como en un documento oficial dirigido al visitador Juan de Ovando en 1571. Del mapa se podría decir que resulta anacrónico en su data; sin embargo, para nuestro fin resulta de invaluable valor, puesto que es un documento hecho sin lugar a duda durante el siglo XVI5.
Sobre, el documento dirigido al visitador Juan de Ovando, destaca lo siguiente:
De los despachos de los agustinos que enviaron al visitador Juan de Ovando.
En el pueblo de Mizquic, que es la encabeça de Gil Ramírez de Avalos, tenemos un monasterio de la Horden de Nuestro padre San Augustín, el qual dista de la çiudad de México siete leguas hacia el medio día, está al cavo de la laguna, rresiden siempre en el, dos o tres religiosos, al presente Están dos saçerdotes, el prior della se llama fray Diego de Espina, es docto porque a oydo discursos de theologia, es predicador y confesor de los spañoles y tanbién lo es de los yndios porque es buena lengua. El compañero que De presente tiene es lengua mexicana. Este pueblo y caveçera de Mizquic está dividido en çinco barrios que son los siguientes…
…estos dichos çinco barrios constituyen la dicha cabeçera que se dize Mizquic, que son por todos los cuatroçientos y diez casados arriba dichos. tiene otras seis caveçuelas subiectas a la dicha caveçera cuyos nombres son los siguientes.
San Nicolás. San Nicolás, tiene setenta y cinco casados, está en tierra firme, dista de la caveçera un quarto de legua al medio día. 75 casados.
(Vañes y Jaramillo 1995: 114, 281-283; AGI, «Relación de pueblos de Nueva España cuya doctrina está a cargo de la Orden de San Agustín»).
Parece ser que, sobre San Nicolás de Tolentino, Tetelco, la historia fue muy dura con él, puesto que los registros que se conocen en torno a su fundación, únicamente emanan de la pluma de fray José Sicardo. Aun cuando hay más noticias del pueblo, estas son de siglos posteriores y ya no hablan de sus orígenes coloniales, mucho menos de sus fundadores.
Conclusiones
Si bien es cierto que tanto Hernán Cortés como fray Martín de Valencia (O.F.M.) fundaron algunos pueblos de la región, también es cierto que, tras el arribo de fray Jerónimo de San Esteban (O.S.A.) y fray Jorge de Ávila (O.S.A.) en 1533, ellos hicieron lo propio, tanto así que indudablemente llegaron en inicio al pueblo de Tetelco, una vez ahí, quizá fundarían a la comunidad bajo la advocación de San Nicolás de Tolentino, para después trasladarse al pueblo de Mixquic, contrariando lo que nos menciona fray Juan de Grijalva y en parte al padre Sicardo. Hay que recordar que fundar era sinónimo de ganar territorio para la Orden.
Habría que añadir que San Nicolás de Tolentino es considerado como el primer santo de la Orden, quizá por ello los padres fray Jerónimo de San Esteban y fray Jorge de Ávila hayan decidido fundar el pueblo de Tetelco bajo esta advocación. Habría que señalar también que, durante siglo XVI se fundaron algunas poblaciones bajo el patrocinio de este santo, tal fue el caso de: San Nicolás de Tolentino, Actopán (Hidalgo); San Nicolás de Tolentino, Xochicoatlán (Hidalgo); San Nicolás de Tolentino, Zitlala (Guerrero); San Nicolás de Tolentino, Chucándiro (Michoacán); San Nicolás de Tolentino, Huango (Michoacán) o la mismísima Provincia de San Nicolás de Tolentino de Michoacán.
Al respecto, fray Matías de Escobar señala que en toda encomienda fue menester el empleo y repartimiento de religiosos, por tal motivo, don Fernando Cortés tuvo la dicha de llevar a sus encomiendas a los venerables padres fray Jerónimo de San Esteban, fray Jorge de Ávila y Agustín de la Coruña, de ahí que se diera por inicio de cuentas el avance meridional, dirigido principalmente hacia la extremidad oriental del actual estado de Guerrero, unida con la capital de México a través del Estado de Morelos y del suroeste de Puebla.
Fue el puerto más importante de la laguna, por el cual se sabe también que durante la época prehispánica y colonial este embarcadero recibía productos desde la costa del Golfo, tierra caliente y del valle poblano tlaxcalteca, característica que lo distinguieron también no sólo por su tráfico de carga, sino además por el pasaje que se transportó por medio de las canoas, tanto hacía el interior como al exterior del valle de México.
La estancia era un término apropiado para las porciones separadas, en oposición a las conectadas, de los pueblos nativos. ♦
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* Miguel Contreras Pineda es historiador y se ha especializado en las órdenes mendicantes, con énfasis en agustinos y dominicos
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Publicado originalmente por Archivo Histórico APAMI
Notas:
- Este acontecimiento consta en las actas de Cabildo de la ciudad de México. http://cdigital.dgb.uanl.mx/la/1080018068_C/1080018072_T3-4/1080018072_06.pdf (5 de mayo de 2020).
- Al respecto, fray Matías de Escobar señala que en toda encomienda fue menester el empleo y repartimiento de religiosos, por tal motivo, don Fernando Cortés tuvo la dicha de llevar a sus encomiendas a los venerables padres fray Jerónimo de San Esteban, fray Jorge de Ávila y Agustín de la Coruña, de ahí que se diera por inicio de cuentas el avance meridional, dirigido principalmente hacia la extremidad oriental del actual estado de Guerrero, unida con la capital de México a través del estado de Morelos y del suroeste de Puebla.
- Fue el puerto más importante de la laguna, por el cual, se sabe también que durante la época prehispánica y colonial, este embarcadero recibía productos desde la costa del Golfo, tierra caliente y del valle poblano tlaxcalteca, característica que lo distinguieron también no sólo por su tráfico de carga, sino además por el pasaje que se transportó por medio de las canoas, tanto hacía el interior como al exterior del Valle de México.
- La estancia era un término apropiado para las porciones separadas, en oposición a las conectadas, de los pueblos nativos.
- AGN, Mapas, Planos e ilustraciones (280) / MAPILU / 210100/1244; Tierras, vol. 167, exp. 10, f. 17, «Mapa, San Andrés Mixquic y San Andrés Tetelzinco; Chalco. DF y estado de México (1186)», 1532, Anónimo, Sin escala, 30 X 42cm, 977/1314.
Fuentes consultadas
AGN, Mapas, Planos e ilustraciones (280) / MAPILU / 210100/1244; Tierras, vol. 167, exp. 10, f. 17, 1532, «Mapa, San Andrés Mixquic y San Andrés Tetelzinco; Chalco. DF y estado de México (1186)».
AGI, INDIFERENTE, 1529, N.6, «Relación de pueblos de Nueva España cuya doctrina está a cargo de la Orden de San Agustín». Disponible en línea: http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/show/304126?nm
ALONSO VAÑES, Carlos, y Roberto Jaramillo Escutia. Monumenta Histórica Mexicana, Tomus I, Seculum XVI: Documenta edita. México: Organización de Agustinos de Latinoamérica (OALA), 1993.
BASALENQUE, Diego de. Los agustinos, aquellos misioneros hacendados (introducción, selección y notas de Heriberto Moreno). 1a. ed. Editado por Dirección General de Publicaciones de la SEP. México: Conafe, 1985.

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