Hallazgo en San Pablo Huitzo, Oaxaca, sorprende a arqueólogos del INAH

• Se trata de una tumba milenaria descubierta en el Cerro de la Cantera de esa población, y data del año 600 de nuestra era

Una tumba zapoteca que data del año 600 d.C., la cual constituye el hallazgo arqueológico más relevante de la última década, fue registrado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La tumba está localizada en los Valles Centrales del estado de Oaxaca y, por su riqueza arquitectónica y pictórica, aporta información de alto valor sobre la organización social, los rituales funerarios y la cosmovisión de esta civilización prehispánica.

Un búho, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte, decora la entrada de la antecámara. Fotografía: Gerardo Peña

El hallazgo destaca por la presencia de elementos escultóricos y pintura mural, entre ellos representaciones simbólicas asociadas al poder y a la muerte, así como frisos y lápidas con inscripciones calendáricas, lo que lo sitúa entre los descubrimientos más significativos del patrimonio arqueológico nacional.

Elementos escultóricos y pintura mural destacan del hallazgo. Fotografía: Gerardo Peña

Un búho, ave que en la cosmovisión zapoteca simboliza la noche y la muerte, decora la entrada de la antecámara; su pico cubre el rostro estucado y pintado de un señor zapoteca, posible retrato del antepasado al que estuvo dedicada la tumba, y al que sus descendientes recurrían como intercesor con las divinidades.

La tumba está localizada en los Valles Centrales del estado de Oaxaca. Fotografía: Gerardo Peña

El umbral está flanqueado por un dintel, en cuya parte superior se observa un friso compuesto por lápidas de piedra, grabadas con nombres calendáricos; mientras que las figuras de un hombre y de una mujer ataviados con tocados y artefactos en ambas manos, quizás los guardianes del lugar, aparecen labradas en las jambas.

Uno de los guardianes del lugar aparece labrado en las jambas. Fotografía: Gerardo Peña

En las paredes de la cámara funeraria se hallan in situ secciones de una extraordinaria pintura mural, en colores ocre, blanco, verde, rojo y azul: una procesión de personajes que cargan bolsas de copal y caminan en dirección a la entrada.

El umbral está flanqueado por un dintel, en cuya parte superior se observa un friso compuesto por lápidas de piedra. Fotografía: Gerardo Peña

Un equipo interdisciplinario del Centro INAH Oaxaca realiza labores de conservación, protección e investigación del inmueble, incluyendo la estabilización de la pintura mural, cuyo estado es delicado debido a la presencia de raíces, insectos y a cambios abruptos en las condiciones ambientales.

El hallazgo se compara con otros conjuntos funerarios zapotecos de alta relevancia en la región. Fotografía: Gerardo Peña

De manera paralela, se desarrollan análisis cerámicos, iconográficos y epigráficos, así como estudios de antropología física, con el fin de profundizar en el conocimiento de los rituales, símbolos y prácticas funerarias asociadas a la tumba.

Por su calidad constructiva y riqueza decorativa, el hallazgo se compara con otros conjuntos funerarios zapotecos de alta relevancia en la región, lo que confirma su importancia para comprender la complejidad social, artística y simbólica de esta civilización. ♦

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