Opinión | ¿Qué importa más en las instituciones educativas?

• Se pueden llenar muchas páginas de casos de denuncias sobre la corrupción de gran cantidad de rectores y rectoras. Lo cierto es que, en todo esto, ¿quién piensa en los estudiantes?

Por Dr. Adán W. Echeverría-García

Cuando Platón creo la Academia, convertida en lo que hoy conocemos por Universidades, jamás se imaginó que los que imparten conocimiento (docentes), y los que reciben el conocimiento (educandos) sean lo menos importante en una Institución Educativa. Y eso es notorio con los montos que en sueldos tiene toda la barra de autoridades administrativas en cada una de las universidades. Personas que jamás han estado frente a un grupo son quienes deciden qué profesores y profesoras pueden impartir clases, e incluso qué materias son las que pueden impartir.

En muchas de estas instituciones ni siquiera se considera el perfil académico de los rectores o rectoras. Así, en una universidad tecnológica bien puede ser rector un abogado, o rectora una maestra de danza; es posible que en la secretaría académica se imponga a una maestra de preescolar.

Dicen por ahí que uno de los principales actos de corrupción es aceptar un trabajo para el que no tienes la formación y en la que no estás capacitado. Pero eso en México, a quién le importa. La gran mayoría de los puestos en instituciones educativas están dados a personajes cuyo objetivo siempre será más político que con algún ideal de superación para los alumnos, los docentes, que la impartición del conocimiento.

Por eso suceden esos desvaríos de que cuando acabe un semestre, cuando acabe un cuatrimestre, cuando acabe un curso, algunos rectores dan la orden de: «Que nadie repruebe, hay que cuidar la matrícula». Y es que de la matrícula dependen los recursos económicos que llegan a la institución, y que pueden ser manejados a diestra y siniestra por las mismas autoridades educativas, la mayoría de las veces obedeciendo órdenes que vienen desde rectoría.

Y qué pasa entonces con esos rectores y rectoras, pues como la educación es lo que menos les importa, siempre terminan en el ojo del huracán, y es notorio que varios rectores y ex rectores de universidades públicas en México han enfrentado acusaciones penales, detenciones y procesos judiciales, principalmente relacionados con desvío de recursos, corrupción y, recientemente, situaciones de narcomenudeo y algunos incluso acusan presunta persecución política.

José Alberto Abud Flores, rector de la Universidad Autónoma de Campeche, detenido en enero de 2026 y posteriormente vinculado a proceso. En 2025 la rectora de la Universidad Tecnológica de Matamoros fue señalada por presunto desvío de recursos y otras irregularidades dentro de la institución, así como por pagar a reporteros de diversos medios locales para publicitar su imagen en redes sociales, y despedir a docentes o exigirles su renuncia bajo presión, para entregar esos puestos o esas clases a sus amistades. También en 2025 Rubaní Denice Morales Álvarez presentó su renuncia como rectora de la Universidad Tecnológica de Tehuacán en medio de diversas acusaciones de despidos injustificados de docentes. Alejandro Vera Jiménez de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, detenido en noviembre de 2025, con prisión preventiva en el penal del Altiplano por presunta participación en el desvío de 293 millones de pesos. Amaneciendo este 2026 se lee en las redes sociales la acusación incluso al rector de la Universidad Autónoma de Tamaulipas, de andar de novio con una «jovencita rubia», los alumnos lo exhibieron, presentando cómo el rector, casado, ofrece regalar una camioneta a una jovencita, a cambio de seguir teniendo sexo.

Se pueden llenar muchas páginas de casos de denuncias sobre la corrupción de gran cantidad de rectores y rectoras. Lo cierto es que, en todo esto, ¿quién piensa en los estudiantes? Exclusivamente los docentes, que siempre tienen que lidiar con las autoridades universitarias, y tratar de cumplir con sus temarios para hacer llegar el conocimiento a los educandos. Platón se iría de espaldas, al darse cuenta de lo que se ha hecho con su idea de Academia. ♦

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