De tribus en el Movimiento de Regeneración Nacional y otras mañas

• Lamentablemente, y lo vivimos con la gestión de Mario Delgado, los grupos de los estados y los municipios, no son escuchados por la soberbia de las dirigencias nacionales

Por Adán Echeverría

No seamos ingenuos, claro que hay tribus en el Movimiento de Regeneración Nacional, y es natural que las haya. Existen obradoristas, morenistas, claudistas, ebradistas, monrealistas… y desde luego los noroñistas. Esto a nivel nacional. Pero en cada entidad, existen otras tribus mucho más domésticas, que luchan y viven en pugna por ver si las tribus nacionales los toman en cuenta para elegir a los candidatos de sus propios lugares.

Lamentablemente, y lo vivimos con la gestión de Mario Delgado, los grupos de los estados y los municipios, no son escuchados por la soberbia de las dirigencias nacionales. Llegó Mario Delgado, acordó con algún prianista, y en Yucatán decidieron hacer candidato al «triste bohemio» de Joaquín Díaz Mena, el «cántale mi Huacho» que fue alcalde por Acción Nacional, y construyó su carrera en el panismo. Sus resultados son obvios, todo Yucatán ya lo detesta, lo que repercute en el movimiento, y pone en riesgo que el partido gane las siguientes elecciones.

Casos como ese siguen ocurriendo. Lo decía Noroña, el chapulineo permite que el movimiento crezca; «pero vestirte de Morena, no te lava de tus pecados políticos, ni exime los delitos que hayas cometido»; se pretende creer que los morenistas que llegaron al poder y que en poco tiempo terminaron arrestados o investigados como delincuentes, se hagan responsables. Vean el caso del alcalde de Tequila, Jalisco.

Las tribus están bien definidas a nivel nacional donde los Obradoristas, Claudistas y Noroñistas, son quienes aún pueden salvar al movimiento; aún pueden salvar el segundo piso de la transformación, pero Claudia tiene que mirar a las bases, repasar los conceptos obradoristas y validarlos en quienes lo defienden y representan.

Escribe Federico Bonasso: «dicen ‘El pueblo manda’, pero cuando el pueblo opina, lo mandan callar. Las bases del obradorismo plantean legítimas críticas a funcionarios y los líderes de Morena publican que no son ni obradoristas ni pueblo, son la derecha».

Qué fácil es desacreditar toda crítica, cuando tú eres quien se está alejando de lo que en verdad es el movimiento. Con los ebradistas, como Mario Delgado, mucho cuidado; éstos sin ningún problema, regresarán el poder a los empresarios enriquecidos en el neoliberalismo, y a las cúpulas de la «mass media mexicana». De los monrealistas hay que salir huyendo.

El gran problema estriba en que todos, todos, toditos, se quieren creer que son grey, y nadie quiere mostrar su verdadero rostro individualista. Lo peor es que a los obradoristas los están haciendo cada vez más y más a un lado. La misma Claudia se está quedando sola, mientras las tribus toman poder, sobre todo ebradistas y monrealistas. Si ella no actúa, se la terminarán comiendo antes de las votaciones intermedias. ♦

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