Opinión | Otro circo, mismos payasos. ¿Pena ajena, vergüenza o enojo?
Por Adán Echeverría-García
«Los malos cristianos imitan esas corrupciones, las convierten en lascivia cuando corren de un lado al otro, en la época del Carnaval, con máscaras y bromas y otras supersticiones».
Kramer y Sprenger
El director del nuevo circo se llama Don Cucaracho, conocido en el santo registro civil como Guadalupe Acosta Naranjo; un pobre fósil político que busca fueros para protegerse de las investigaciones abiertas sobre su corrupción que implicó el deterioro y extinción del PRD; luego aparece Lencho el domador de estas bestias, decidido a seguir burlándose de los pueblos originarios, que siente asco por la piel morena, y necesitó hacer escarnio de los líderes de la nación chichimeca para que sus subalternos rieran de su broma, ése que se dijo ser árbitro en el Instituto Nacional Electoral, pero que siempre se inclinó por proteger y apoyar a los prianistas.
La mujer barbuda es Margarita Ríos Farjat, la Traidora, quien fuera propuesta por Andrés como ministra en la Suprema Corte de Justicia y tan sólo llegar al cargo, decidió cargar contra todas las propuestas del ex presidente, proteger a personajes como Ricardo Salinas Pliego, usando el cargo para ayudarlo a no pagar los impuestos; decidida a servir exclusivamente a los capitales económicos; decidiendo además sobre el contenido de las noticias e «investigaciones» de Lourdes Mendoza, asesorándola en sus noticias falsas.
Como payasos tenemos a José Ramón Cossío, ex ministro en retiro de la Suprema Corte, sirviente y patiño en marchas ciudadanas, mareas rosas, desarrollando activismos legaloides contra proyectos gubernamentales, aprovechando la veintena de años de corruptelas dentro del Poder Judicial, desde donde servía a los poderosos. Cecilia Soto: ex-candidata presidencial por el Partido del Trabajo, y a la que se le vincula con un cheque a su nombre que la exmagistrada Janine Otálora le habría entregado a cambio de defenderla en medios; los mismos medios creadores diarios de noticias falsas.
El pequeño Fernando Belaunzarán, homúnculo a quien le enoja la figura de violencia política en razón de género, quien fuera expulsado del extinto PRD por incapaz, y que ahora vuelve a lamer las botas de Acosta Naranjo, esperando que le den alguna candidatura, o un puesto de cualquier cosa, desde donde pueda apuntalar su visión de preclaro parásito de la política.
Los butaqueros del circo son Javier Laynez Potisek, ex ministro de la Suprema Corte, quien fuera arrestado por elementos de tránsito de Torreón, Cohauila, por conducir borracho; y de donde salió pagando fianza y declarando «a mí el policía me quiere o si no mi amistad se la pierde». Luis Carlos Ugalde, creador e impulsor del fraude electoral del 2006, que dice haberse desempeñado como presidente del IFE (hoy INE), pero que solamente fue la caricatura de Vicente Fox y Felipe Calderón, para perpetuar el fraude contra Andrés Manuel; y que por sus servicios de corrupción ahora sigue disfrutando de los millones que se regaló como liquidación para dejar el IFE.
El mago es Emilio Álvarez Icaza: activista contra los derechos humanos y pro los derechos de los millonarios y los criminales, quien ha sido puente entre las organizaciones civiles («Marea Rosa») y la estructura de Somos México. Señalado de uso indebido de recursos públicos (aproximadamente 2 millones de dólares) que el gobierno mexicano entregó para financiar al Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes durante el caso Ayotzinapa, y que el muchacho desapareció.
Otro personaje del circo es Graco Ramírez, exgobernador de Morelos (por el PRD), quien junto con Acosta Naranjo lideraron la integración de cuadros de la «izquierda socialdemócrata opositora» mientras continúan rodeados de acusaciones de corrupción, desvío de recursos y una gestión marcada por altos índices de inseguridad cuando gobernó, brindando protección a criminales. Participó junto a Naranjo en la desaparición del PRD.
En la taquilla del circo se encuentra Beatriz Pagés, a quien el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) le confirmó una sentencia por una portada de la revista: Siempre!, donde decidió mostrar la silueta de Claudia Sheinbaum con una banda de cruces esvásticas, y por lo que ha sido inscrita en el catálogo de sujetos sancionados como propagadora de discursos de odio.
También se encuentra Roger Bartra: quien ha manifestado su respaldo intelectual al movimiento como una forma de «reconstruir el Teatro de la Democracia» pasando de ser un referente del pensamiento marxista y militante del Partido Comunista Mexicano a convertirse en un odiador sin argumentos ideológicos de la Cuarta Transformación.
He acá el nuevo circo que es Somos México. Ahora, querido lector, te toca definir qué sentimiento te provoca verlos a todos juntos odiando a México: ¿te causan risa, asco, te provocan vómito, arcadas, horror, pena ajena, vergüenza, enojo? Tú tienes el mejor comentario sobre estas pobres y sufrientes criaturas. ♦
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Las opiniones aquí vertidas reflejan únicamente la opinión personal o punto de vista de su autor.

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