Los lanceros, un baile de cuadrillas de carnaval tradicional en Tlaltenco

• En algún momento llegaron a ser prohibidos por la propia Iglesia, castigando a quienes participaban en el mismo con la excomunión. Por lo anterior, se relegó dicho festejo a casas particulares, salones de baile y teatros

Por Sahuri de la Rosa

El origen del carnaval y las cuadrillas que actualmente se bailan en varios pueblos originarios de la Ciudad de México, en específico del pueblo de San Francisco Tlaltenco, tiene un origen en común.

Primeros años

Fue en el siglo XVII y XVIII cuando se introducen en nuestro país, principalmente en la capital, los bailes de salón, los cuales resultan ser antecedentes de lo que hoy llamamos carnaval.

A estos bailes de salón, antes de ser denominados bailes de carnaval, se les denomino fiestas de las máscaras, los participantes utilizaban mascaras o antifaces; dichos bailes eran como se indicó, bailes de salón.

En un principio se llevaron a cabo en las calles del centro, sin embargo llegaron a presentarse en grandes salones y teatros como lo fue el ya desaparecido Teatro Nacional, en donde hoy se encuentra la Calle Cinco de Mayo.

Sin embargo, en algún momento llegaron a ser prohibidos por la propia Iglesia, castigando a quienes participaban en el mismo con la excomunión. Por lo anterior, se relegó dicho festejo a casas particulares, salones de baile y teatros.

Las anécdotas de la represión

Se cuentan diversas anécdotas como la de que en una ocasión, en una fiesta de máscaras, ya dentro de los salones, tanto hombres como mujeres se encontraban desnudos portando sólo un antifaz, o que se disfrazaban de monjas y clérigos, lo cual ocasionó la molestia de la Iglesia, ocasionando así su prohibición, ya que eran consideradas estas celebraciones incultas y satánicas.

El domingo 6 de marzo de 1831, los católicos de la ciudad que se alistaban a portar máscaras y disfraces, se enteraron de que, si lo hacían, quedarían excomulgados. Lo supieron por un edicto que publicó ese día el cabildo eclesiástico. En el documento, los canónigos se dijeron dolidos por el aumento de la «impiedad» y la «relajación de costumbres»; en particular, porque sus diocesanos convertían los domingos y el tiempo de Cuaresma en «días de diversiones, de mayores escándalos, de mayor lujo y de mayor prostitución». Por ello, declararon «prohibidas para siempre las concurrencias a las máscaras y sus bailes […] bajo la pena de ex comunión mayor ipso facto ocurrencia». Y aquellos que los organizaran, serían excomulgados de por vida: «A quienes no será lícito tratar, a quienes privaremos la entrada en nuestros templos, serán sepultados en lugares profanos, agravando los anatemas […] en condigno castigo de su obstinación y rebeldía».

El festejo denominado fiestas de las máscaras sólo se empezó a bailar en el interior de las viviendas de las personas adineradas, pero ¿qué era lo que se bailaba? Pues los bailes de cuadrillas, las cuales llegan a México entre 1829 y 1830. Dichas cuadrillas son europeas y se denominaban «sus majestades»; eran cuadrillas francesas, las cuales tuvieron su origen en las antiguas cuadrillas y en rigodón español, bailes populares de esa época.

Los responsables de la propagación del gusto culposo

Se tiene conocimiento que el diplomático en Europa don Juan Gamboa, las introdujo en México en los años ya señalados con antelación y fueron promovidas por don Domingo Ibarra mediante la publicación de un libro denominado Colección de bailes de sala: Y método para aprenderlos sin ausilio (sic) de maestro, dedicada a la juventud mexicana.

Las cuadrillas francesas  tuvieron auge en cada pueblo del país, tanta fue su propagación y gusto en nuestro país.

Los Lanceros, ¿creación inglesa o producto nacional mexicano?

Los lanceros, ¿creación inglesa o producto nacional mexicano?

La fuente histórica con que se cuenta es el libro denominado Colección de bailes de sala: Y método para aprenderlos sin ausilio de maestro, dedicada a la juventud mexicana; en ella se afirma que la invención de los lanceros y «contra lanceros» fue precisamente en territorio nacional. En el mismo libro se encuentran las colecciones de estos figurados, que en los años de 1831 y 1833 publicaron los señores Manuel Díaz León y Domingo Ibarra, habiendo sido el primero el autor de  los «Lanceros»

Los lanceros fueron la música y el baile de moda en todos los salones de Europa, y aunque se les han hecho variaciones muy ligeras, no dejan de ser bastante bonitos, elegantes y animados.

De los salones de la alta a pueblos ribereños como San Francisco Tlaltenco

Existen diversas hipótesis, las cuales explican la llegada de las mismas a los pueblos ribereños de la Ciudad de México, siendo uno de ellos nuestro pueblo, San Francisco Tlaltenco. Una de esas hipótesis señala que fueron traídas por comerciantes del propio pueblo, quienes navegaban a través de los canales de Xochimilco, por el Canal de la Viga hasta llegar a La Merced, en donde vendían sus diversos productos, los cuales eran cosechados por los mismos pobladores de nuestro pueblo. Dichos caminos de agua también eran utilizados por la gente adinerada para excursiones, los cuales les denominaron fiestas de trajineras, en donde se realizaban diversos bailes. Quienes observaban los mismos eran nuestros antepasados, los cuales alquilaban sus lanchas para dichas excursiones.

Los caminos de agua también eran utilizados por la gente adinerada para excursiones, los cuales les denominaron fiestas de trajineras

La otra hipótesis refiere que en San Ángel se realizaban los días de campo en verano, en esos días de campo era el único día que se permitía convivir a los de la clase acaudalada con la de pocos recursos. En esos días de campo se bailaban las fiestas de máscaras o carnaval, en donde nuestros ancestros de nuestro pueblo las aprendieron, además de los demás pueblos aledaños al nuestro.

Anuncio referente a las excursiones a Iztapalapa, Xochimilco y Peña Pobre

Una última hipótesis es que nuestros ancestros se contrataban en diversos servicios para las casas de los más acaudalados de la ciudad, por lo que ahí veían sus costumbres y bailes.

Es así que se tiene registro que entre 1880 y 1890 ya se bailaban las cuadrillas en nuestros pueblos, pero no como se conocen ahora, las cuales sólo eran bailadas por alguna que otra familia, y éstas no salían como charros o damas, sino que sólo se vestían con lo que tenían o con ropa de uso diario. Algunas veces imitaban a esa clase alta vistiéndose como catrines, pero hasta ahí, era un baile interno, de cada familia. Ocasionalmente salían a la calle y cobraban por bailar enfrente de la casa de quien se los solicitaba. Desde esa época destacan las familias de los agraristas o los Chávez, así como los Laboralistas o los Castañeda.

Pérdida de la memoria colectiva de las cuadrillas francesas

En la actualidad, las cuadrillas francesas han dejado de ejecutarse y si lo preguntan, seguramente desde los años cincuenta se empezaron a dejar de ejecutar; de aquellas cuadrillas que se bailaban en la mitad de los años de 1800, sólo queda el baile de los Lanceros. Sin embargo, para no extender demasiado el presente trabajo, por esta ocasión nos enfocaremos a las cuadrillas de lanceros.

El pueblo, a pesar de ser un ferviente conocedor y gustoso de estos bailes, a través del tiempo ha dejado en el olvido de su memoria los nombres de cada cuadrilla de lanceros y en varias ocasiones sus trazos originales.

Sin embargo, de nuevo regresando a la fuente histórica hasta ahorita primigenia, nos indica los nombres y las figuras que se trazaban y que se trazan en la actualidad.

A continuación, transcribo el nombre de cada una de las cuadrillas y cómo se debieran bailar según la fuente primigenia:

Ya, se ha dicho que las variaciones que se les han hecho a estas cuadrillas son muy ligeras, pues los nombres que tenían antes las figuras eran el de «Minerva», la «Lodoisca», la «Dorceta», la «Estrella» y los «Lanceros». Los que se les dio en Europa últimamente son los que llevan las explicaciones que siguen.

Figura primera

Los cajones

El señor de la primera pareja y señora de la tercera hacen paso adelante y paso atrás (cuatro compases); se toman la mano derecha y giran en el centro del grupo hasta concluir en el lugar (cuatro compases)*. La primera pareja pasa al lugar de la tercera por el centro de ésta, la cual se abre y pasa al mismo tiempo a donde estaba la primera: acto continuo regresa cada una a su lugar, pero entrando la tercera por el centro de la primera (ocho compases). Todos los señores con las señoras de su costado izquierdo cuatro Balances y paso de manos para concluir cada persona en su lugar (ocho compases).

Inmediatamente comienzan la misma figura el señor de la segunda y señora de la cuarta, y así sucesivamente para repetirla cuatro veces.

Figura segunda

Las líneas

La primera pareja paso adelante y paso atrás lo mismo que en la Pastorsilla de las francesas; se agrega la señora a la tercera y su compañero queda solo (ocho compases); las cuatro personas paso a la derecha, paso a la izquierda (cuatro compases); paso de manos los compañeros para quedar en su lugar (cuatro compases). Al tiempo de la vuelta o paso de manos, las señoras de las parejas segunda y cuarta se agregan a la de su derecha y sus compañeros a la de su izquierda para formar dos líneas, todas las personas dándose el frente. En la forma explicada hacen todos paso adelante y paso atrás (cuatro compases); paso de manos los compañeros (cuatro compases) para concluir en su lugar.

Las demás parejas repiten por su orden lo mismo.

Figura tercera

Los molinetes

El señor de la primera y señora de la tercera paso adelante y paso atrás; otra vez paso adelante, el señor saluda a la señora y ésta hace una profunda reverencia al tiempo de la pausa que tiene la música; los dos paso atrás (ocho compases en todo). Las cuatro señoras entran al centro, se toman la mano derecha y todas giran en derredor por el interior del grupo (cuatro compases); los señores reciben a su compañera dándose ambos la mano izquierda y la derecha, gira cada pareja en derredor de su sitio en forma de paseo para concluir cada una en su  primitivo lugar.

Cuatro veces se repite esta figura por el orden que las anteriores.

Figura cuarta

Las visitas

La primera pasa al frente de la segunda (dos compases); los señores saludan y las señoras hacen la reverencia. La misma pareja pasa al frente de la cuarta, saludos y reverencias (cuatro compases); después llega a su lugar (dos compases). Todas las parejas hacen la figura del Chasé como en la quinta de las francesas (ocho compases). La primera y la tercera, cadena inglesa (ocho compases).

Las otras parejas repiten por su orden toda la figura.

Ya se tiene explicado que la figura Chasé es cruzarse los compañeros y hacer dos Balances con la persona que se encuentran, y de la misma manera se vuelve al lugar donde se comenzó.

Figura quinta

Los lanceros

Gran cadena corrida dándose la mano derecha los compañeros lo mismo que en la final de las francesas (dieciséis compases). La primera pareja paso adelante, los señores saludan y la señora hace la reverencia, giran por la izquierda sin soltar el señor la mano de su compañera y vuelven a su lugar quedando los dos dando la espalda al centro del grupo (cuatro compases); inmediatamente se coloca la segunda pareja detrás de la primera a la distancia de una vara castellana (dos compases); después pasa la cuarta a colocarse detrás de la segunda a la misma distancia (dos compases). La tercera pareja permanece en su lugar marcando el paso de polka.

Todos los compañeros se cruzan pasando las señoras por el frente, es decir, hacen todos la figura del Chase que consiste, como se tiene dicho, en hacer paso a la derecha y dos Balances repitiendo lo mismo para volver al lugar de donde se comenzó (ocho compases). Inmediatamente que concluye, esta figura que se llama ‘Peine’ o ‘Chasé Croisé’ se ejecuta el paseo exterior, que es conocido con el nombre de ‘JJísa’. Se hace del modo siguiente: el señor de la primera, gira sobre la izquierda y parte al lugar de la tercera, contramarcha por su izquierda y centro del grupo hasta volver a su lugar; los demás señores siguen a un mismo tiempo el movimiento en la propia línea, y las señoras sobre su derecha para entrar con la mayor igualdad con sus compañeros, y de dos en fondo (ocho compases). Tan pronto como se concluyó este ‘jíaseo’ ó ‘TKisa’, se forman dos líneas paralelas; las señoras en una y sus compañeros en otra tomándose las manos, paso adelante y paso atrás todos (cuatro compases); paso de manos los compañeros para concluir en su primitivo lugar (cuatro compases).

Se repite desde la gran cadena corrida, y continúan las parejas por su orden, pues que toda la figura se hace cuatro veces como las anteriores, concluyendo con la cadena corrida para llevar a las señoras a sus asientos.

Advertencia

Si se bailaren con seis parejas, su colocación deberá ser la misma que en las francesas. EL orden de sus figuras en la primera, segunda, tercera y cuarta, deberá ser el siguiente:

Comenzará la primera pareja, después la segunda y quinta, luego la cuarta, y al último la tercera y sexta, teniéndose cuidado que en las líneas o alas de la segunda figura se agreguen enteras las parejas de los costados derecho e izquierdo, cuando pongan la figura las parejas primera y cuarta; y en la quinta figura después de la gran cadena corrida, comenzarán sus risitas la primera, después la segunda y sexta, quedando la segunda detrás de la primera y la sexta detrás de la segunda para formar de dos en fondo: continúan las visitas la tercera y quinta, colocándose la tercera detrás de la sexta, y la quinta detrás de la tercera, de manera que la cuarta es la última de las hileras.

Si fueren ocho las parejas, su colocación será como queda dicho en las francesas; su orden de empezar las figuras, primera, segunda, tercera y cuarta será el siguiente:

Comenzará la primera y la quinta, después la tercera y séptima, luego la segunda y sexta, y al último la cuarta y octava*

En la quinta figura visitarán por el centro la primera y quinta, después la octava y cuarta, quedando ésta detrás de la quinta, y la octava detrás de la primera; luego visita la tercera y séptima por fuera, y se colocan la tercera detrás de la cuarta, y la séptima detrás de la octava; de manera, que deben formarse dos columnas de hileras de dos en fondo, las que harán su Chase y paseo exterior sin confundirse con la otra columna, para formar cuatro líneas o alas, dos de señoras y otras dos de Señores; debiendo estar dándose el frente los compañeros para concluir con el paso de manos en su lugar. Este mismo orden se observará cuando comiencen las visitas las parejas de los costados, y cuando repitan las del frente, cuando el número de parejas exceda de cuatro, no se hará gran cadena corrida en la quinta figura, sino que las parejas que comienzan hacer cadena inglesa y repiten los costados, pues si se ejecutara la corrida faltaría bastante música para concluirla con el último compás de la parte que corresponde.

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Bibliografía:

Revista Bicentenario. El ayer y hoy de México, núm. 55.

Omar Alfonso Flores Tavera. Posgrado en Historia del Arte, UNAM.

Don Domingo Ibarra. Colección de bailes de sala: Y método para aprenderlos sin auxilio de maestro, dedicada a la juventud mexicana.

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