La transformación de las fiestas religiosas en San Pedro Tláhuac [Parte III]

• Los migrantes ya son demasiados y un fenómeno de lucha entre las fuerzas nativas y las externas se ha estado librando en los últimos años. Éstos migrantes traen consigo todo un bagaje cultural y regularmente quieren imponer en vez de ajustarse a lo establecido. Han cambiado muchas de las festividades religiosas a las que han convertido en espectáculos turísticos y comerciales para los «otros», los que vienen de fuera

Por Baruc Martínez Díaz | Revista Nosotros, Núm. 98 | Noviembre de 2006

Tercera y última parte

La misma urbanización ha traído consigo el que se crearan nuevas vialidades como son: el Eje 10 Sur y Canal de Chalco, pero además, se han creado nuevos sitios, pero, además, se han creado nuevos sitios que antes no eran necesarios para los nativos, como ejemplo están las discotecas que son de reciente creación[1]. También hay que mencionar que existía un solo hotel, muy alejado del centro de Tláhuac, pero el año pasado (2004) se construyó otro cerca del pueblo de Zapotitlán. Algunas personas mencionan que la delegada, Fátima Mena, está ligada financieramente, con la realización de esa obra, empero, certeramente, no tenemos ningún dato; lo único cierto es que estos establecimientos propician el excesivo consumo de drogas y alcohol y el desarrollo de la prostitución.

Santiago Apóstol en el pueblo de Zapotitlán. Fotografía: Antonio Miranda Paredes | Alcaldía Tláhuac

Los migrantes ya son demasiados y un fenómeno de lucha entre las fuerzas nativas y las externas se ha estado librando en los últimos años. Los nativos les llaman avecindados, coyotes, fuereños, chichicacalacqueh[2] o, simplemente, perros cacalacqueh. Estas expresiones denotan la forma en la que muchos originarios ven a los que han llegado a invadir sus tierras y se menciona: «no por buenos dejaron su tierra estos chichicacalacqueh». Por su parte, los avecindados muestran su aversión en contra de los habitantes autóctonos de Tláhuac: «Pinches indios, nosotros llegamos a civilizarlos, cuando llegamos las calles no estaban pavimentadas y ahora sí».

Curato de Tláhuac

Lo cierto es que estos migrantes traen consigo todo un bagaje cultural y que, regularmente, quieren imponer en vez de ajustarse a lo establecido. Por ellos han cambiado muchas de las festividades religiosas y se han convertido en espectáculos turísticos y comerciales para los «otros», los que vienen de fuera. Todo va ligado: la urbanización, que trae consigo la llegada de nuevas gentes y la desaparición del entorno agrícola, el cual es necesario para llevar a cabo las festividades religiosas de tipo campesino, las nuevas formas de pensar, tanto de los fuereños como de los nativos, debido a la vida moderna. Es un círculo que se va atando y ahora permea muchos de los rincones de Tláhuac. Norma Lilian señala lo siguiente:

«El crecimiento de la ciudad ha provocado que se estén perdiendo algunas costumbres religiosas festivas del poblado, como es el caso de la fiesta en honor a San Pedro. Esta fiesta había venido organizándose hasta hace 30 años atrás por la población del lugar, y presentaba un carácter religioso. Cuando la Delegación comienza a intervenir en ella en los años cincuentas (sic), fecha que coindice con el cambio de actividad económica de la población, la fiesta a San Pedro va dejando de tener ese matiz religioso para llegar ahora a tener sólo un turístico y comercial»[3].

El mayor cambio, en este sentido, es el motivo por el cual se festeja a San Pedro Apóstol, antes se hacía para agradecerle por todos los favores recibidos, ahora se hace para consumir o para ganar dinero, este es el cambio sustancial, la presencia del capitalismo en su variante, ahora, del neoliberalismo. A partir de 1997 los comisionados de barrios y colonias tomaron el mando de la Feria de Tláhuac, sin embargo, en la realidad la delegación continúa inmiscuyéndose en asuntos de ésta, los comisionados solicitan el apoyo logístico a las autoridades correspondientes, por lo cual de facto la fiesta sigue siendo patrocinada por la delegación. Cabe aquí mencionar que los principales puestos administrativos están ocupados por personas que no son nativas de Tláhuac, empezando por la misma delegada. Por ello, poco pueden entender acerca del mundo sagrado en Tláhuac.

Las respuestas a la urbanización

Ante el acelerado proceso de urbanización algunos de los habitantes nativos han respondido de manera diversa. Una de las respuestas más frecuentes e, inclusive, sorprendentes, es lo que ha llamado el doctor Andrés Medina como la «reindianización»[4]. La identificación como «pueblos originarios» y por lo tanto como poseedores de un espacio propio y una cultura que tiene como base el núcleo duro mesoamericano. Inclusive en diciembre de 2003, ante autoridades de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas, los campesinos de Tláhuac manifestaron ser «indígenas originarios» pertenecientes a la etnia nahuatl[5]. Es así que, ante los avances de la mancha urbana, los habitantes han decidido adoptar actitudes de defensa y, de estas actitudes, sobresale el hecho de autodenominarse indígenas, pueblos originarios y reivindicando la cultura nativa. Pero esto trae consigo una serie de eventos importantes.

Se ha empezado a reescribir la historia de Tláhuac, sobre todo la prehispánica, dándole un matiz tradicional, pues los libros hasta ahora escritos los hicieron gentes ajenas a la comunidad. Así es común que en diversas reuniones culturales se hable del significado de Tláhuac, o de los cuatro barrios antiguos, o de sus gobernantes, o de dos de sus más importantes personajes: Faustino Chimalpopoca Galicia y Estanislao Ramírez Ruiz[6]. A diferencia del caso estudiado por el maestro Iván Gómezcésar en Milpa Alta[7], los nativos de Tláhuac no han inventado nada en su historia, sino que han recurrido a las fuentes históricas para reconstruir su pasado.

También es de notarse que en la feria anterior las misas se hicieron en honor a los cuatro barrios antiguos, como hace cincuenta años. Se han recuperado danzas, la ofrenda a San Pedro y el paseo por las chinampas, entre otras tradiciones. Este año se encenderá el Fuego Nuevo desde el Cerro de la Estrella, como se hacía en el México prehispánico, dando inicio así a la feria de 2005. Este tipo de eventos, aparentemente sin conexión, en realidad son mecanismo de defensa contra el crecimiento de la mancha urbana, como bien apunta el doctor Andrés Medina[8].

Los cursos sobre la lengua náhuatl, hoy casi extinta en Tláhuac, no se han hecho esperar y para este año se llevará a cabo el primer concurso de declamación en lengua nahuatl, titulado «Faustino Chimalpopoca Galicia», como homenaje a sus 200 años de natalicio. Hay muchos elementos que han quedado fuera; sin embargo, esto sería un tema a analizar más adelante, pues el espacio que aquí tenemos es limitado.

Conclusiones

Ya hemos visto cómo la urbanización ha afectado las fiestas religiosas, sobre todo la dedicada a San Pedro; algunos estudiosos han asegurado que las tradiciones indígenas de Tláhuac tienden a desaparecer, pues la mayoría necesita del entorno agrícola para sobrevivir y, sin éste, en poco tiempo todos estos ritos desaparecerán irremediablemente. Entre estos estudiosos, dos de ellos han anunciado con respecto a Zapotitlán:

Fotografías: Antonio Miranda Paredes

«Es triste decirlo pero los ‘zapotecos’ ya no son dueños de Zapotitlán, ahora se tienen que conformar tan sólo con su plaza y el pequeño circuito de sus alrededores. Este es el resultado de la modernidad: los campos dejaron de producir y el campesino dejó de serlo para convertirse en obrero, empleado o pequeño comerciante. ¿Podrá subsistir la cultura ‘zapoteca’ sin la base material que garantiza su reproducción? Estamos claros que la tradición oral y la tradición de las imágenes han jugado como la correa de transmisión a través de la cual pasaba, de generación en generación, la interpretación de las cosas y del mundo. Pero es definitivo que la producción agrícola la sustentaba, porque había una razón profunda para hacer, para crear, para rendir a los dioses por el campo y la cosecha. Sin esta experiencia cotidiana las nuevas generaciones no tendrán la justificación clara que los motive y quizá se pierda entonces, todo esto que por fortuna aún presenciamos[9]».

Fotografía: Antonio Miranda Paredes

Nosotros somos de la idea que todavía falta mucho para que se pierdan las fiestas en Tláhuac, si bien es cierto que la agricultura ha dejado de ser la actividad principal aún se están reinventando y recreando muchos de los rituales indígenas en nuestra población. Aún con la urbanización se ha generado un movimiento nativista de «pueblos originarios» que está pugnando porque no desaparezcan las tradiciones y costumbres de este pueblo.

Además, es bien cierto que todavía más del 60 por ciento  del territorio de Tláhuac no está urbanizado y que ya es considerado reserva ecológica. La cuestión es ver cómo se desenvuelven los actores sociales en los siguientes años y si este movimiento toma fuerza o si se debilita. Aun no hay nada claro, las piezas están sobre el tablero, sólo queda actuar y analizar críticamente los sucesos por venir, con una clara conciencia histórica de lo que ha pasado en este pueblo y viendo cómo podemos encauzar las cosas para que marchen de una mejor manera. ♦

Huexöcalco, Ticic tlaxitacalco, Tlahuac altepec

Desde la casa de los huejotes, en el Barrio de Ticic, en el pueblo de Tláhuac.

Junio de 2025 

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[1] La primera discoteca de Tláhuac se denominó Escape, no tiene más de tres años de existencia, pues fue creada en abril de 2002. Véase «Fue inaugurada la discoteca Escape, es la primera disco en la delegación Tláhuac», en NOSOTROS Revista de Reflexión y Difusión, número 48, abril de 2002, 19-25 p. México.

[2] Chichicacalacqueh, es una voz en náhuatl que significa: «los perros que se meten y meten», como sinónimo de invasores.

[3] Norma Lilian Bonilla García. Op. Cit., p. 73.

[4] Andrés Medina. «A manera de presentación: El entorno cultural de la Ciudad de México», en Etnografía de la Cuenca de México (proyecto colectivo). Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, México, 2004, 1-4 p., p. 3.

[5] «Carta de pertenencia a la etnia nahua de los siete pueblos originarios de Tláhuac». En NOSOTROS Revista de Reflexión y Difusión, número 65, diciembre de 2003, p. 35, México.

[6] De hecho en la feria del año pasado se le hizo un homenaje al segundo y en la de este año se le rendirá otro homenaje al primero.

[7] Iván Gómezcésar Hernández. «La palabra de los antiguos. Territorio y memoria histórica en Milpa Alta», en Pablo Yanes, et. al., (coord..) Ciudad, pueblos indígenas y etnicidad. Universidad de la Ciudad de México, Dirección General de Equidad y Desarrollo Social, México, 2004, 17-55 p.

[8] Andrés Medina. «Ciclos festivos y rituales en los pueblos originarios de la Ciudad de México. Las comunidades de Tláhuac». En P

[9] Laura Amalia Arechiga Jurado y Alejandro García Rueda. Santiago Zapotitlán: identidad y tradición. Dinámica cultural de un pueblo cuitlahuaca. Tesis de licenciatura en Antropología Social. ENAH, México, 2001, 288 pp., p. 272.

Portada de la edición impresa de Nosotros, Revista de Reflexión y Difusión número 98, correspondiente al mes de noviembre de 2006

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