La resistencia maya guatemalteca en testimonio visual y humano
A través de fotografías y testimonios que recuperan la memoria viva de la comunidad guatemalteca refugiada en Campeche tras el conflicto armado ocurrido en su país, de 1960 a 1996, el fotógrafo James Rodríguez reconstruye la historia de esta población maya en el libro Kesté, refugio y renacimiento (2024).
El objetivo es preservar la memoria de quienes sobrevivieron a la guerra y reflexionar acerca de los procesos de integración, racismo y pertenencia en el sureste mexicano. Asimismo, es un testimonio visual y narrativo sobre la resistencia, la identidad y la dignidad.
Durante visitas realizadas en 2022, 2023 y 2024, James Rodríguez fotografió y documentó las experiencias de 30 habitantes de Kesté, de distintas generaciones, por lo que el libro no sólo retrata el dolor del exilio, sino la reconstrucción de la vida comunitaria, la cual puede observarse en la siembra del maíz y la calabaza chihua, en los grupos de marimba o la migración laboral.

Aunado a ello, muestra el deseo de las personas mayores de preservar la memoria histórica y el esfuerzo de las juventudes por definirse entre dos herencias culturales.
Las historias que recoge dan cuenta de la violencia vivida en Guatemala, como la masacre en la comunidad de Cuarto Pueblo, en Ixcán, Quiché, en marzo de 1982, donde fueron asesinadas 324 personas en tres días, hecho que detonó la salida de los primeros refugiados hacia México. Asimismo, aborda episodios significativos, como la muerte del padre Guillermo Woods, en 1976, figura clave en la región del Ixcán, cuya desaparición marcó profundamente a las comunidades originarias.

Una mirada al pasado
Entre 1981 y 1982, el conflicto armado guatemalteco alcanzó uno de sus momentos más devastadores con la implementación de la política de «tierra arrasada» que arruinó cientos de aldeas campesinas, en su mayoría integradas por población maya.
En el territorio del Ixcán, las masacres y la persecución obligaron a miles de personas a internarse en la selva y posteriormente a cruzar la frontera hacia México, buscando refugio. Fue así como cerca de 50,000 guatemaltecos encontraron asilo en territorio nacional.
Uno de esos asentamientos fue Santo Domingo Kesté, en el municipio de Champotón, que en 1999 se formalizó como comunidad mexicana y que hoy alberga a casi 5,000 habitantes, la mayoría con ciudadanía de esta nación.
No obstante, cuatro décadas después de su llegada, sus pobladores enfrentan complejos procesos de identidad, marcados por el orgullo de sus raíces guatemaltecas y su consolidación como parte de nuestro país.
El material visual fue subvencionado por el Sistema Nacional de Creadores de Arte y publicada por la editorial Sin Resentimientos. ♦

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