Fusión de lo urbano y lo rural en piezas de Arzolike, un taller en Tláhuac

• Elaboran xoloitzcuintles personificados, como por ejemplo xolos luchadores, elementos de la cultura popular; pero también elaboran ajolotes, anfibios típicos de la zona chinampera, explicó Mónica Barajas, fundadora de Arzolique

Por Sergio Rojas Sánchez

La fusión entre lo urbano y lo rural en diferentes tipos de piezas de cerámica y alfarería es la característica de Arzolike Barro Urbano, taller familiar que se localiza en el pueblo de San Francisco Tlaltenco, en la Alcaldía Tláhuac, con 15 años de funcionamiento, señaló Mónica Barajas.

Cerámica libre de plomo, característica fundamental de los productos

«Soy la fundadora de taller, inicié tomando talleres libres en diferentes espacios culturales, posteriormente en escuelas de artesanías del INAH. Me considero una artesana urbana ceramista de la Ciudad de México donde lo que creamos junto con mi familia son diferentes objetos artesanales, pero que van a fusionar técnicas ancestrales, como se hacía antiguamente, con diseños u objetos con formas más contemporáneas», comentó.

Fusión de técnicas ancestrales con lo moderno

La fusión de técnicas en los objetos permite la familiarización con la gente y lo hacen mediante un proceso completamente artesanal. «Aunque aprendimos muchísimas técnicas, a nosotros nos gusta mucho la cuestión prehispánica, y por eso nos inspiramos en los antiguos mexicanos, así como en el arte popular y en las cuestiones urbanas, porque yo nací en el centro de la Ciudad, una zona muy urbana, pero ya llevo 20 años viviendo aquí», dijo.

El nombre de Arzolique Barro Urbano se debe a que regularmente el barro rojizo viene de alguna otra entidad, aunque no necesariamente. «Nuestra generación de piezas se generó aquí en la Ciudad de México, primero en el centro y, posteriormente, en la Alcaldía de Tláhuac, con diferentes tipos de barro».

La tradición en Arzolique Barro Urbano

¿Qué es lo que principalmente hacen?

«Las piezas más importantes son los xoloitzcuintles, nos encantan estos perros y nos gusta lo prehispánico. Hacemos esta fusión de traer al xoloitzcuintle con una parte más personificada, los hacemos personajes, hay xolos luchadores. Son diferentes, pero también nos basamos en nuestra cultura popular y, por supuesto, en lo que se hace aquí en Tláhuac con el tema de ajolotes, porque estamos muy cerca de la zona chinampera donde habitaron estos anfibios», indicó.

«También manejamos todo lo que tiene que ver con el Día de Muertos, tanto por Mixquic como por toda la tradición que hay en la República y en la Ciudad de México».

Objetos personificados

Mónica Barajas refirió que el trabajo en Arzolique es familiar. «Yo le enseñé a mi mamá y a todos mis demás colaboradores, no fue de la generación más grande para abajo, fue a la inversa. Actualmente trabajamos mi mamá, mi hermana y cuando hay temporada alta tenemos a mi hermano o a otros colaboradores de Xochimilco u otros lugares aquí cercanos que nos apoyan en la parte de la producción. Nuestro trabajo no solamente va enfocado a hacer piezas y a la parte de la comercialización, nuestras piezas cuentan historias y están basadas en nuestra cultura».

Dijo que cada vez que alguien toma una de las piezas elaboradas en Arzolique, bien sea por el proceso o por la forma, se lleva una parte de la cultura de la Ciudad de México.

Talleres para el público

La fundadora de Arzolique comentó que el trabajo que realizan lo comparten con la gente a través de talleres infantiles de modelado en barro. «Regularmente lo hacemos en Tláhuac, aquí es donde impartimos esos talleres, vamos a diferentes eventos y organizaciones o escuelas. Durante mucho tiempo hemos impartido estos talleres para que la gente se familiarice con el barro, porque como les decimos, en realidad no te embarras, no te ensucias, sino que literalmente te llenas de barro. La gente adquiere otro valor de la artesanía, porque es muy complicado trabajar la parte artesanal, pero nuestro trabajo es tanto hacer las piezas como difundir el valor que tienen. Compartimos esos haberes para que la gente pueda reconocer, conocer y en algún momento llegar a hacer este tipo de piezas», detalló.

Pero el trabajo no sólo se circunscribe a la elaboración de piezas y la impartición de talleres, Mónica Barajas apuntó que también trabajan en la investigación, sobre todo en la técnica de los procesos de los artesanos de la Ciudad de México.

«Colaboramos en un colectivo que se llama Cerámica DF, en donde hacemos exposiciones, talleres, conversatorios y demás, y también colaboramos en la Red de Artesanos Anáhuac en la que también se hacen diferentes investigaciones en torno a la artesanía de la Ciudad de México, que es muy poco conocida».

«Si bien no somos originarios de Tlaltenco ni de Tláhuac, sí llevamos ya varios años de convivencia y de hacer esa fusión entre lo urbano y lo contemporáneo, lo rural y lo prehispánico. Es lo que nosotros hacemos aquí en Tláhuac y los invitamos a que conozcan nuestro trabajo», concluyó. ♦

1 Comentario en Fusión de lo urbano y lo rural en piezas de Arzolike, un taller en Tláhuac

  1. Avatar de Desconocido Alma Araceli Lara Romero // 1 diciembre, 2024 en 5:17 am // Responder

    Hola Arzolique, tiene algún muestrario, envían a todas partes de la República ???

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