El Estadio Azteca, construido sobre mantos acuíferos de Huipulco

• Es importante conocer los riesgos que se tienen de perder valores naturales irrecuperables cuando se construyen inmuebles de la magnitud del Coloso de Santa Úrsula

Por Cuauhtémoc Sánchez Salas* | Revista Nosotros, Núm. 90 | Marzo de 2006

San Lorenzo Huipulco, como su nombre y glifo lo indica, se encuentra va la orilla de un enorme corte de la lava quebrada y rocosa que fue producto de la erupción del volcán Xitle, donde por debajo de las rocas brotaban manantiales co9mo el Tetlameya, que significa «el manantial de la en la piedra». Desde tiempo anterior a la actividad volcánica ya existía una red de manantiales a la orilla del río de Tlalpan en su zona de aluvión proveniente de un ramal del caudal de Contreras y de los escurrimientos del Axochco (en el lugar de la flor acuática), también llamado Tepetl Xihuitl (cerro precioso donde emanan manantiales). En la parte poniente del lago Chalco~Xochimilco se formaba una entrada en forma de corte producto  de la desembocadura del río de Tlalpan, de una gran grieta o falla geológica que provenía desde la cañada de Contreras pasando por el Zacatepetl y llegando hasta el actual Huipulco.

Posteriormente, con los eventos geológicos de la erupción del volcán Xitle, dicha cañada se cubrió de lava haciendo que el cauce del río antiguo quedara cubierto por un techo de lava produciendo varios manantiales a su alrededor. De acuerdo con el investigador de la zona arqueológica, el arqueólogo Mario Campa, Huipulco queda localizado dentro del radio de influencia de Cuicuilco, que es el lugar donde se dio el primer desarrollo civilizador del Valle de México con una ciudad estratificada.

La erupción del Xitle produjo no sólo la formación del pedregal de San Ángel, sino también cambios en la conformación de la orilla del lago en su parte sur poniente. Estos cambios consistieron en la inyección de toneladas de lava en la antigua gran grieta de Huipulco, lo que ocasionó que el pedregal terminara en forma abrupta con un corte casi vertical, semejante a un acantilado. Además, se desarrollaron cambios en el subsuelo produciendo una franja de un tipo de suelo mezcla de ceniza del volcán y todo del lago que dio origen a la turba, una  verdadera especie de carbón mineral. Este tipo de subsuelo se prolonga desde Huipulco hasta la Ciénega grande de San Gregorio Atlapulco, Xochimilco; posteriormente los manantiales darían origen a distintas etapas de asentamientos humanos.

El 18 de marzo de 1883, el investigador Antonio Peñafiel realiza una visita a los manantiales del sur del Valle de México, las cuales registra en su libro Memoria sobre las aguas potables de la capital de México; con esta investigación se pudo vislumbrar la riqueza de los manantiales de la rivera del lago sur del Valle de México que alimentaba al gran lago.

Cercano a Huipulco podemos ver el manantial del Niño Jesús Tlapixca (donde se recoge la tierra); otro manantial sería el del Coscomate (Cuescomatl), que significa «en la boca de la hoya de agua». Por otra parte, es probable que el manantial del Centro nacional de Rehabilitación se encontrara a la orilla del lago, que probablemente fue agua termal.

El gran manantial de Tetlameya regaba los jardines de la Casa de la Aduana de Huipulco, además existía una poza con peces, moluscos, acoxiles y ajolotes, se ubicaba donde actualmente se encuentra el Estadio Azteca. Además, existía una red de pequeños veneros de agua alrededor de lo que fue la hacienda de San Juan de Dios.

En los hallazgos arqueológicos de Huipulco se han encontrado figurillas de «ranas tlaloques» y un carichueco durante la construcción del tren ligero. El carichueco es la representación de una deidad con parálisis facial. Esta se relacionaba con los manantiales de aguas calientes. Probablemente en tiempos arcaicos algunos de los manantiales conservaban una elevación de temperatura, producto de la actividad volcánica; por ejemplo, en el Centro Nacional de Rehabilitación se encontró una plataforma ceremonial (especie de Coatlpetatl probablemente dedicado a Tláloc por su cercanía con el manantial de tipo tolteca, 950-1150, postclásico temprano).

Podemos decir que se puede hablar de tres grandes etapas arqueológicas de la relación del hombre con el agua de Huipulco. La primera, previa a la erupción del Xitle; la segunda, que abarca del período Epiclásico al Clásico y, una tercera etapa, en tiempos aztecas, sobre todo durante la expansión del imperio de Itzcóatl, a quien se le considera como que en su reinado fue construido el dique~calzada de Mexicaltzingo; el dique México~Xochimilco; otra que reorientó el caudal de los manantiales del Pedregal y de los afluentes del Axochco, cuyo resultado fue la desecación de las tierras ribereñas que se dedicarían a la agricultura mediante la construcción de chinampa al margen de la laguna.

En Huipulco se dejó un polígono cenagoso que a la fecha es de uso colectivo, en época de sequía quedaba un pequeño venero de agua y, en la temporada de lluvias, se inunda constantemente.

Por toda esta información, es importante conocer los riesgos que se tienen de perder valores naturales irrecuperables cuando se construyen inmuebles de la magnitud del Estadio azteca.

El estadio cuenta con tres pisos de palcos de 10 asientos cada uno con capacidad de 584 asientos, que tienen estacionamiento privado en el interior del estadio, lo que permite que el espectador pueda dejar su coche en la puerta del palco. Además de la sección de palcos, las tribunas están divididas en la forma siguiente: plateas, localidades en los dos lados largos y a dos niveles, uno inmediatamente bajo del primer piso de palcos y otro al principio de la gradería superior, o sea encima del último nivel de palcos con sombra y todos los servicios, con un total de cuatro mil 400 asientos; localidades generales situadas en la gradería baja y en la gradería alta, con capacidad para 31 mil y 56 mil asientos, respectivamente, que en la gradería alta alojan también la sección de numerado de sombra, el cual principia inmediatamente después de las plateas altas y termina más o menos a la mitad de la gradería, que desde allí hasta su final forma la sección preferente de sombra. Así la capacidad total del estadio es de más de 100 mil espectadores. ♦

Fotografía aérea de la construcción del Estadio Azteca que muestra cómo eran los terrenos de Tlalpan y Santa Ursula en 1963

El Estadio Azteca proyectado por los arquitectos Pedro Ramírez Vázquez y Rafael Mijares Alcántara se levantó sobre un gran manantial conocido como el Manantial de Tetlamaya que consistía en una poza con infinidad de peces, moluscos, acoxiles y ajolotes. Obra monumental inaugurada por el licenciado Gustavo Díaz Ordaz y con la presencia de Sir Stanley Ross, presidente de la FIFA, el domingo 29 de mayo de 1966 con capacidad para más de 100 mil espectadores perfectamente distribuidos.

Abajo, la calzada de Tlalpan que comunicaba el lugar con la ciudad

Descripción del glifo de Huipulco

Glifo de Huipulco publicado en la página 29 del número 90 de Nosotros

De acuerdo a los documentos antiguos de Coyoacán investigados por Pedro Carrasco en la década de los años 70 aparece un tepetl rocoso del cual emanan dos corrientes de agua. En la cúspide se ve la flor acuática, símbolo de Axochcotl, cuyo significado sería que las aguas provienen de dicho lugar, por lo tanto el glifo se leería en el gran corte de la siguiente manera: Huey~grande, Pulco~cortar, quebrar o destruir.

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* Cronista de San Lorenzo Huipulco

Portada del número 90 de Nosotros

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