La leyenda del Señor del Consuelo en San Bartolomé Xicomulco en Milpa Alta

• Cuenta la leyenda, relatada por los abuelos, que el Cristo del Consuelo llegó a este pueblo como un regalo divino por parte de las autoridades de la antigua cárcel de Belén

Por Abelardo Jurado Jiménez | Revista Nosotros, Núm. 83 | Agosto de 2005

Para el mundo cristiano se tiene conocimiento que Jesucristo es la Segunda Persona de la Santísima Trinidad en cuanto se hizo hombre, nació, vivió y murió en la cruz, para después poder salvar al hombre. Su nombre proviene del hebreo Jehoshua, Salvador, y el griego Oestos o Chrestos, el bueno.

Jesús en la Santa Cruz se le conoce como Cristo y se le venera en distintas partes del país bajo varias advocaciones: Señor de las Llagas en Santiago Miltepec, y Señor de los Corazones, en Huajuapan de León, ambas poblaciones en el estado de Oaxaca; en el estado de México es conocido como Señor de Chalma, en la población del mismo nombre, y el Señor del Huerto, en Atlacomulco; el Señor del Veneno en la catedral metropolitana, Distrito Federal: Señor de la Piedad, en La Piedad, y Señor de los Milagros en San Juan Nuevo, Michoacán; Señor de las Maravillas, en El Arenal, Hidalgo, y también en Puebla; el Cristo de Calyecac, en Tulyehualco, Xochimilco, y el Señor de la Preciosa Sangre, en San Antonio Tecómitl, Milpa Alta, entre otros muchos más.

En el pueblo de San Bartolomé Xicomulco encontramos bajo el signo o imagen de El Señor del Consuelo, un Cristo Negro de complexión robusta de hermosa talla y de tamaño natural que hoy en día se localiza en el Altar Mayor del templo religioso construido por los franciscanos bajo la advocación de San Bartolomé Apóstol.

El Señor del Consuelo en la iglesia de San Bartolomé

Cuenta la leyenda, relatada por los abuelos, que el Cristo del Consuelo llegó a este pueblo como un regalo divino por parte de las autoridades de la antigua cárcel de belén que se ubicaba hace ya varios años en la actual Calle de Izazaga en la Ciudad de México, precisamente en donde ahora se encuentra el juzgado del Registro Civil.

Pastoras en la fiesta patronal. Foto Facebook Xicomulco

Con el transcurso de los años se ha perdido la fecha exacta cuando llegó el Cristo. Al respecto se rescatan dos versiones de su arribada a San Bartolomé Xicomulco, una de ellas es dada por nuestro informante, el señor Francisco Angelares Bastida, quien nos comenta al respecto:

«Mi padre Mario Angelares, quien nació en el año de 1900, explica que dos personas de apellido Zaragoza (posiblemente hermanos), al estar recluidos en esa cárcel un día menos pensado escucharon la plática de las autoridades del penal, en el sentido de que el Cristo que se encontraba en el inmueble ocasionaba serios problemas por ser milagroso, porque los presos obtenían a la mayor brevedad de tiempo posible la libertad cuando al Cristo se le pedía con amor y se le rezaba, y narrándole de los pecados realizados. El milagro se daba cuando menos se pensaba».

«Todos los días de visita se depositaban ua profusión de olorosas flores a los pues de la imagen, así como docenas de ceras y veladoras, que finalmente quedaba en una enorme cantidad de desechos. Por todo esto, y ante la flojera del personal de limpieza de la cárcel se pensaba en quemarla, o simplemente obsequiar a la imagen de Cristo. Estas personas de apellido Zaragoza al escuchar tales intenciones pidieron que por favor les fuera regalada para ser colocada en el Altar Mayor de su pueblo. De hecho el milagro se dio cuando estas personas salieron libres de la cárcel de Belén, de inmediato se dirigieron a su pueblo natal de Xicomulco, y rápidamente lo comunicaron a los vecinos, quienes integraron una comisión para recuperar tan celestial obsequio».

Interior de la iglesia de San Bartolo Xicomulco

Se comenta que la imagen llegó al pueblo de Xicomulco un seis de enero, aunque la mayoría de los vecinos no tiene la certeza exacta del año.

Otra leyenda relacionada con la anterior la explica el señor Catarino Ávila, originario también de Xicomulco, quien nos refiere que al desempeñar sus actividades cotidianas en la citada cárcel, escuchó de igual manera la mención de regalar la imagen del Cristo por la infinidad de milagros que recibían los reos cuando le rezaban con fervor, el milagro se aceleraba entre los presos cobrando su libertad. Esto molestaba a las autoridades carcelarias. En igual forma don Catarino llegó al pueblo donde platicó con los vecinos de su comunidad para que fuera aceptado tan interesante Cristo. Con gusto y cariño los vecinos acordaron el llevarlo a Xicomulco correspondiendo también con la fecha del seis de enero. Lamentablemente también en esta narración no se recuerda el año de tan interesante donativo.

Ante este hecho, actualmente cada seis de enero los feligreses de Xicomulco celebran con gran solemnidad la llegada al pueblo del Cristo con actos litúrgicos, tanto en la víspera como el día de su fiesta, para continuar los días siete y ocho con elencos artísticos, deportivos, culturales y jaripeo. Días antes de la fiesta los vecinos devotos o aquellos que han recibido algún beneficio divino de El Señor del Consuelo, le cambian el cendal por otro nuevo, ritual acompañado con grandes y elegantes arreglos florales.

Tríptico

Conjuntamente a estos actos religiosos los hogares del poblado preparan la comida tradicional característica de los pueblos de Milpa Alta: arroz, mole tipo poblano, tamales de alverjón, frijol y haba, todo acompañado de tortillas palmeadas a mano, entre otros bocadillos del rumbo, festividades que no tienen ninguna relación con el día de los Santos Reyes, ni mucho menos con la peregrinación que realizan los pueblos de Milpa Alta al Santuario del Señor de Chalma.

Tríptico

Los devotos relatan que del Señor del Consuelo han recibido una serie de milagros. De estos testimonios hay muchos que sólo quedan en la mente de quien los recibió. ♦

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* Profesor, originario de San Bartolomé Xicomulco, integrante del Consejo de la Crónica de Milpa Alta, AC, y organizador de la Feria.

Portada del número 83 de la Revista Nosotros

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