UNAM certifica con «Etiqueta Chinampera» productos de hortalizas de la zona
Productores de la zona chinampera de Xochimilco y Tláhuac podrán recibir certificación avalada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), que comprueba que sus hortalizas son producidas con métodos amigables con el ambiente y permiten la preservación de la fauna silvestre, en especial los ajolotles, especie endémica de la Zona Patrimonio de la Ciudad de México.
La «Etiqueta Chinampera» es promotora del fortalecimiento económico, alimenticio y de restauración integral de la zona lacustre de Xochimilco y Tláhuac, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 1987.
Por ello, la UNAM, a través de la Facultad de Ciencias, el Instituto de Ecología y el Instituto de Biología, ha creado el proyecto de certificación «Etiqueta Chinampera».

Productos como brócoli, lechuga, verdologa, calabaza, espinaca, coliflor, cilantro y maíz son puestos a la venta en Tienda UNAM o establecimientos que cuentan con el convenio del proyecto.
En la zona chinampera se generan 40 mil toneladas de producción agrícola al año, de acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Actualmente, de las 20,922 chinampas el 17%, esto es, 3,586, se encuentran activas, es decir, producen hortalizas y flores. Albergan 2% de la biodiversidad mundial y 11% de la biodiversidad nacional, esto de acuerdo con la FAO.
La zona chinampera es refugio del ajolote y más de 139 especies de vertebrados, 21 especies de peces, seis de anfibios y 10 de reptiles, 79 de aves y 23 de mamíferos.
Los pueblos originarios de San Gregorio Atlapulco y San Luis Tlaxialtemalco (ambos en Xochimilco), y San Pedro Tláhuac y San Andrés Mixquic (en la alcaldía Tláhuac), son hoy en día los guardianes de la conservación natural, cultural y territorial de la zona chinampera. Su actividad agrícola y el amor a sus tradiciones, usos y costumbres de sus pobladores, mantienen el paisaje histórico de la cuenca de México.

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