Continúa implacable la deforestación del área de conservación de la Ciudad
Por José A. Cabello | Revista Nosotros, Núm. 32 | Octubre de 2000
El cambio de uso de suelo con fines urbanos, prácticas agropecuarias, incendios, plagas, contaminación ambiental, vandalismo y la tala clandestina, son las principales causas de la deforestación en el Área de Conservación Ecológica (ACE), en el Distrito Federal.
Funcionarios de la Secretaría del Medio Ambiente en el DF indican que se han perdido poco más de 60 mil hectáreas de suelo de conservación ecológica, principalmente por el crecimiento urbano. Y por diferentes causas se estima que se pierden alrededor de 500 hectáreas de bosque anualmente como resultado de la deforestación.
Al respecto, la Comisión de Recursos Naturales (Corena) ha detectado a taladores y cazadores del Distrito Federal y del estado de Morelos, cautelosos para no ser detenidos por las autoridades, como los principales responsables de este tipo de prácticas que están arrasando con la flores y fauna, de las 89 mil hectáreas de áreas verdes que se tratan de conservar en la urbe.
Las 89 mil hectáreas de ACE en el Distrito Federal, se localizan en la región sur-poniente, abarcando nueve delegaciones: Álvaro Obregón, Cuajimalpa de Morelos, Gustavo A. Madero, Iztapalapa, Magdalena Contreras, Tláhuac, Milpa Alta, Tlalpan y Xochimilco. Y sólo en las tres últimas delegaciones, se localiza más de la mitad del ACE (73.2 por ciento).
Respecto a la práctica de tala clandestina, vecinos de la delegación Milpa Alta afirman que principalmente en la noche y ya de madrugada, es cuando se lleva a cabo el corte de árboles jóvenes y en buen estado. Posteriormente, la madera es llevada en camiones, sin que nadie pueda evitarlo, a los pequeños aserraderos que operan de manera ilegal en los estados circunvecinos.
Al respecto, María Guadalupe Chavira de la Rosa, jefa delegacional en Milpa Alta para el próximo trienio, considera que es primordial establecer un convenio de coordinación metropolitana, el cual permita la reciprocidad con los municipios de los estados de México y Morelos, además de Tláhuac, Xochimilco y Tlalpan, para que se emprendan acciones de recuperación de suelos agrícolas, bosques, flora y fauna; así como reordenar el crecimiento urbano y promover un turismo respetuoso de la naturaleza, para evitar el mal trato de los bosques.
«Hemos de poner mucho cuidado con la tala indiscriminada del bosque, así como en los incendios forestales, pues han sido los principales motivos para que se vea afectada el ACE en nuestra demarcación política», comenta.
En tanto, Juan Marmolejo, subdirector de Corena en la delegación Milpa Alta, dice que otro tanto ocurre con los cazadores furtivos, quienes casi han acabado con las aves, víboras y roedores, entre otras especies.
En entrevista con Nosotros, el subdirector de Corena asegura que las comunidades de Milpa Alta han tomado conciencia del problema y, por tanto, el índice de estos delitos ha disminuido en los últimos años; sin embargo, señala, «no deja de ser grave la situación de los bosques y la fauna al ser exterminados por este tipo de personas».
Milpa Alta está registrada como la segunda demarcación más grande en superficie territorial, cuenta con 27 mil 240 hectáreas comunales y bosques, donde predomina el pino y el oyamel, que se han adaptado al clima de la región.
El subdirector de Corena informa que una de las metas para este año es la de plantar 5 millones 69 mil árboles, aunados a los 3 millones 500 mil, de 1999; y 3 millones 200 mil, de 1998, para así tener un total de 12 millones 390 mil árboles.
Por su parte, vecinos de algunos pueblos de Xochimilco como San Pablo Oxtotepec, San Bernabé Xicomulco, San Salvador Cuauhtenco, San Antonio Tecómitl, Santa Cruz Acalpixca y San Juan Ixtayopan, se quejan de la gente que ha llegado a vivir a sus poblados, porque, dicen, «ni siquiera son de aquí y están aprovechando nuestros árboles, talando nuestros bosques y dejando pelones los cerros, que por tantos años hemos cuidado».
Ejidatarios y comuneros de los pueblos de Milpa Alta denuncian que mientras a ellos se les tiene prohibido cortar un árbol, desde los años cuarenta los taladores y la gente que ha logrado cambiar el uso de tierra para su conveniencia hacen de las suyas, debido a la falta de una mayor vigilancia.
«Otros se aprovechan de nuestra riqueza, llevándose los arbolitos a los aserraderos, donde les pagan unos cuantos pesos y hacen ricos a otros», dicen.
De hecho, hacen notar que en lo que va del presente año se han detenido a 17 vehículos con troncos de árboles que habían cortado de estos bosques.
Comentan que los infractores no reciben todo el castigo que se merecen por este atentado, ya que las sanciones que se les imponen apenas implican quitarles los camiones de 3 a 6 meses y cobrarles multas hasta por 20 mil pesos.
También, consideran que estas multas no asustan ni frenan a los tala montes. Dado que se ha detectado que la mayoría son reincidentes; es decir, que cometen el delito una y otra vez, a pesar de haber sido detenidos, porque para ellos la tala siempre será un buen negocio.
Juan Marmolejo coincide en que se requieren sanciones más severas en materia ecológica, para frenar este tipo de prácticas que están acabando con nuestras áreas verdes.
Al mismo tiempo, autoridades y vecinos se refirieron al hecho de que por conflictos entre los propios comuneros, no se pueda hacer algo con la «madera muerta» que yace por todo el bosque, y que representa un peligro al convertirse como si fuera combustible en la época de estiaje.
Sobre el tema, Juan N. Guerra, delegado político al momento de realizar nuestro reportaje, manifiesta que la administración a su cargo ha tratado de controlar la tala inmoderada en coordinación con las comunidades agrarias, tomando en consideración que esta región no sólo es vital para la oxigenación de la metrópoli, sino además es una de las principales zonas de recarga del acuífero.
La urbanización, otro conflicto
En Xochimilco el ACE está determinada por el programa delegacional de desarrollo urbano que representa el 80% del total del territorio de la delegación. Xochimilco ocupa la tercera parte de la superficie total de la Ciudad de México con 12 mil hectáreas, que representan 8.9% repartidas en 3 mil para habitación y 9 mil como reserva ecológica.
Sin embargo, las características climáticas y sociales, además de la escasa protección jurídica de estas áreas, han hecho que la comercialización irregular de tierras ejidales y comunales aumente y, con ella, una serie de consecuencias tales como la deforestación, la modificación del hábitat y la disminución de la flora y la fauna, o la cada vez más común descarga de drenajes clandestinos hacia sus canales provocando la contaminación del agua.
Juan González, jefe delegacional en Xochimilco, apunta que el principal reto es encontrar soluciones que incidan en los ámbitos de conservación y rescate ecológico, a través de programas consensuados con la ciudadanía, que posibiliten en primer término la recuperación de la productividad y la rentabilidad del campo.
Al mismo tiempo, se refiere a los asentamientos humanos en Áreas de Conservación Ecológica que han hecho que se pierdan terrenos de bosque, al puntualizar que se iniciarán los procesos jurídicos contra quienes se han enriquecido ilícitamente con la comercialización fraudulenta de predios no destinados a la vivienda.
Porque, continúa, se debe impulsar junto con otras delegaciones políticas un programa que sea prioritario para la supervisión de los asentamientos de viviendas irregulares, para impulsar el reordenamiento territorial y promover el uso racional del suelo y las reservas boscosas territoriales con propósitos sociales, productivos y ambientales.
Asimismo, recalca, que los 190 asentamientos irregulares que aparecieron desde 1980, cien se concentran en la reserva ecológica. Para ello, continuará con las medidas aplicadas desde 1997, de no suministrar servicios como agua, drenaje y alumbramiento público.
Las casas que se encuentran en asentamientos irregulares, en su mayoría están enclavadas en el bosque, con un trabajo previo de tarraplén, donde se derriban árboles, se limpia el terreno y se aplana para evitar los desniveles.
Por ejemplo, en Santa Cruz Acalpixca, en Xochimilco, se permitió la construcción de casas con ladrillos, además que la colonia ya cuenta con electrificación, servicio telefónico, agua y drenaje.
También se encuentran construcciones residenciales de más de tres niveles, rodeadas de siembra de maíz, así como otras construcciones que no han sido terminadas por falta de recursos, pues incluso hay una iglesia en obra negra, sólo le faltan sus acabados, como puertas, vidrios, ventanas y el aplanado de paredes.
Ante tal situación y en días pasados, vecinos de San Juan Ixtayopan (Tláhuac) y Santa Cruz Acalpixca (Xochimilco), bloquearon el paso de las principales avenidas de sus comunidades como una forma de manifestar su rechazo por la construcción de condominios en las zonas. Su principal demanda es que las autoridades no permitan la edificación de los inmuebles.
Dicha inconformidad reside en que las colonias antes mencionadas padecen el problema de la escasez de agua potable, además de no querer perder más áreas verdes.
Hasta el cierre de esta edición, vecinos de ambos poblados continuaban con sus protestas hasta que las autoridades correspondientes de la ciudad y sus respectivas delegaciones, no analicen la afectación del proyecto de construcción.
Por último, un dato curioso es que mientras en algunas delegaciones se lucha por preservar las Áreas de Conservación Ecológica, en otras como la Cuauhtémoc se llevan a cabo programas que propician el repoblamiento de la zona para aprovechar los servicios y los predios que se encuentran desocupados. ♦


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