Los zapatistas milpaltenses olvidados por la historia oficial

• Están el general Pánfilo Cabello, conocido entre la tropa como el «general Ayate»; Félix Cedillo González, nativo de Cuauhtenco, José Trinidad Ruiz Meza, Félix Cedillo González…

Por Manuel Garcés Jiménez   

Entre los hechos trascendentales que son recordados en Milpa Alta y con solemnidad está el 19 de julio de 1914, aniversario de la ratificación del Plan de Ayala, acaecido en el pueblo de San Pablo Oztotepec, por lo que este 2023 se cumplieron 109 años de aquel acontecimiento.

Con la muerte del general Emiliano Zapata, sus seguidores pretendían darle continuidad al movimiento agrarista y hacer justicia al campesinado, es por esto que el 6 de agosto de 1919 se concentraron en Milpa Alta los integrantes del Ejército Revolucionario del Sur, quienes enarbolaron como principal objetivo el Plan de Ayala, reformado en esta tierra. 

Al siguiente año, el 24 de marzo de 1920, los generales Genovevo de la O, Valentín Reyes y Everardo González con aproximadamente 400 zapatistas, intentaron recuperar la plaza de Milpa Alta que se encontraba en manos de los carrancistas. Desafortunadamente, después de cuatro horas de combate, los zapatistas se retiraron sin conseguir su objetivo, la plaza continuó en manos del ejército federal.

La Ratificación del Plan de Ayala tuvo como antecedente la derrota y la renuncia de Victoriano Huerta acaecida el 13 de julio de 1914, así como el ascenso de Francisco Carbajal, antiguo juez porfiriano de la Suprema Corte. Es de pensarse que los ideólogos zapatistas decidieron oportuno continuar y mantener vigente el Plan de Ayala con los objetivos del movimiento campesino, además de que fuese elevado a rango de precepto constitucional, con la expulsión de Pascual Orozco y la elección del general Emiliano Zapata como Jefe de la Revolución, además de que el gobierno estuviese integrado por simpatizantes del movimiento revolucionario zapatista. 

Otro aspecto trascendental sucedió el 4 de diciembre de 1914, con el  encuentro de los generales Emiliano  Zapata y Francisco Villa en San Gregorio Atlapulco, para después trasladarse a un mesón ubicado en el centro de Xochimilco donde se dio a conocer el Pacto de Xochimilco, el cual tenía como objetivo la unión de los dos grandes ejércitos: la División del Norte y la del Sur.

Después de la Ratificación, el general Zapata y su tropa visitaron diversos poblados como San Antonio Tecómitl, donde fueron recibidos con una gran bienvenida que incluyó, en el centro del poblado, una fiesta con jaripeo. Cuentan los abuelos que el general Zapata capoteó algunos becerros y pernoctó por algunos días en casonas de los señores Rafael Medina y Marcial Flores.

Durante el movimiento revolucionario las mujeres milpaltenses participaron activamente en la preparación de alimentos para la tropa en los provisionales cuarteles, así como en el corazón del monte. Mientras que los hombres, con la consigna de «Justicia, ley  y libertad», luchaban a lado del líder agrarista.

La lucha se dio hasta el último rincón de Milpa Alta donde se encontraban los enemigos carrancistas, por lo que los abuelos decían: «…la tierra es de quien la siembra, de quien de ella nace y la defiende, el campesino sólo busca la libertad y la igualdad de los derechos. La tierra misma nos mira con amor y trata de decirnos: ‘¡tu padre murió por la causa, los hombres que venden la tierra por unas monedas no merecen ser hombres, porque son cobardes y es como si vendieran a su raza!’».

Durante esta etapa armada, los hombres participaron heroicamente con las cananas atravesadas en el pecho y la carabina, siempre apuntando al carranclán, al traidor y explotador, por lo cual algunos milpaltenses alcanzaron notoriedad debido a su proeza en el campo de batalla surgiendo soldados, generales, coroneles alistados al combate, al grado de que hoy se funde entre la historia y la leyenda la vida de esos hombres valientes, como es el caso de la figura del general Pánfilo Cabello, conocido entre la tropa como el «general Ayate», nativo de San Gerónimo Miacatlán.

El teniente de caballería Félix Cedillo González, nativo de Cuauhtenco.

El general general, médico, ministro y teniente José Trinidad Ruiz Meza, uno de los firmantes del Plan de Ayala, y cuyas nietas vivieron en Tecómitl; entre otros revolucionarios que ofrendaron su vida al lado del general Emiliano Zapata.

Concluimos que los hombres dieron su vida por dignidad, por la no discriminación y la igualdad en los derechos humanos, y por un pedazo de tierra; personas que no mueren, permanecen vivos en la mente de quienes continúan en la lucha social, pero también entre quienes promueven los derechos culturales, la educación y el apoyo al agrarismo, como lo inició hace más cien años el general Emiliano Zapata Salazar.

«Soldado de la Revolución en el Ejército del Sur»

Félix Cedillo González fue teniente coronel de Caballería, Legionario de Honor y Comandante Veterano de la Revolución Mexicana. Así lo dice su nieto Miguel Ángel López Cedillo[1], nativo del pueblo de Cuauhtenco y conocido como «Magañas».

 Su abuelo Félix Cedillo González vivió los estragos y penurias de la pobreza para poder sostener a la familia, por lo que se integró al movimiento revolucionario cuando se enteró que Emiliano Zapata había llegado a Milpa Alta con su tropa compuesta por campesinos. «¡Júntense conmigo! Yo me levanté; me levanté en armas y traigo a mis paisanos. Porque ya no queremos que nuestro padre Díaz nos cuide»[2]. No dudaron en sumarse para tener un pedazo de tierra y cultivarla. Se supo que venían del estado de Morelos con campesinos-soldados armados, pidiendo a la muchedumbre en lengua ancestral que se unieran a la tropa para acabar de tajo contra las injusticias inhumanas de Porfirio Díaz.

Así fue como Félix Cedillo llegó a San Pablo Oztotepec y se puso a las órdenes del general Emiliano Zapata, para cumplir con lo dispuesto en el Plan de Ayala, y demostrar su valentía en combates por distintos lugares del país, motivo por el cual el Ejército Nacional del Cuartel en Oaxaca le otorgó el grado de Teniente Coronel en el año de 1920. 

Años después, el 27 de junio de 1949, recibió el reconocimiento como Veterano de la Revolución por la Secretaría de la Defensa Nacional, y fue reingresado al Ejército Nacional en calidad de retirado.

El 31 de agosto de 1950 la Secretaría de la Defensa Nacional le comunicó mediante el oficio número 3741 que debido a sus méritos en combate durante la Revolución, se le reconocía como miembro de la Legión de Honor Mexicana.

Con dichos nombramientos, el teniente coronel fue invitado a diversos actos cívicos por los integrantes de la Confederación de Precursores y Veteranos del Ejército Libertador del Sur en el Distrito Federal, así como al descubrimiento de la placa conmemorativa del encuentro de los generales Emiliano Zapata y Francisco Villa en Xochimilco.

A la muerte del teniente coronel, su viuda, la señora Paula Blancas Jiménez, fue reconocida con el grado de Teniente Coronel Zapatista integrada a la Vieja Guardia Agrarista, recibiendo la pensión que en vida tenía su esposo, Félix Cedillo.

Años después, la Confederación Nacional Campesina (CNC) a través de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos del Distrito Federal, hizo entrega de un reconocimiento a doña Anita Cedillo. En dicho documento también se dio el reconocimiento post-mortem a su señor padre, teniente coronel Félix Cedillo, el cual a letra dice:

«En los archivos de la comunidad de San Salvador Cuauhtenco y en documentos de gobierno, nos fue muy grato encontrar el nombre de su señor padre Félix Cedillo González, hombre distinguido, valiente soldado y regio defensor del pueblo, quien como soldado de la Revolución fue miembro activo del ejército del Sur, comandado por el inolvidable jefe General Emiliano Zapata Salazar quien lo reconociera con su alto grado de Teniente Coronel Zapatista».

«Por ello, es un alto honor entregar a usted el presente reconocimiento ‘post mortem’ como testimonio sincero que lleva la gratitud de un pueblo y el agradecimiento de los campesinos de ayer, de hoy y de siempre, con el ánimo de honrar a la familia del guerrillero y defensor de lo más valioso del hombre: la Tierra».

El «Cura», general brigadier del Ejército Libertador del Sur

La vida del general José Trinidad Ruiz Meza es narrada por su bisnieta María Mireya Blancas Ruiz, nativa de San Antonio Tecómitl[3]: «Entrañables recuerdos y anécdotas que han pasado por dos generaciones, desde mi bisabuela Asunción Rodríguez Higuera, que le narrara a mi madre Ofelia Ruiz Zamora, con el propósito de conocer el legado histórico del hombre valiente que participa en la elaboración del Plan de Ayala firmado el 28 de noviembre de 1911, con el lema ‘Justicia y Ley’».

El joven José Trinidad visita la población de Miraflores, que se localiza a siete kilómetros aproximadamente de la cabecera de la municipalidad de Chalco, estado de México, siendo ahí donde conoció a la señorita y después su esposa Asunción Rodríguez Higuera, originaria de Valencia, España. Su señor padre, don Isidro Rodríguez, fue ingeniero de la fábrica textil de aquella población.

La historia de la Revolución Mexicana reconoce a uno de los personajes que estuvieron involucrados en el movimiento, como es el caso del médico homeópata y ministro de la iglesia metodista, oriundo de la municipalidad de Tlaltizapán, Morelos, quien se involucró en el movimiento armado en febrero de 1911, contra el gobierno de Porfirio Díaz Mori. Al llamado de Francisco I. Madero se unió al movimiento campesino en su estado natal, donde por su destacada participación física e intelectual fue nombrado General Brigadier del Ejército Libertador del Sur y Centro de la República Mexicana, siendo conocido entre la tropa como el «Cura».

El general Zapata lo nombró su representante en San Juan del Río, Querétaro, donde se reconoció a Francisco León de la Barra como presidente interino tras la salida de Porfirio Díaz a Francia.

Al analizar el árbol genealógico del general Trinidad, encontramos que su tercera generación estuvo viviendo en San Antonio Tecómitl, Milpa Alta.

Al respecto, Mireya Blancas comentó que su abuelo Trini tuvo como compañera y esposa a Asunción Rodríguez Higuera (1879-1959), los que procrearon a Guadalupe y Mario Ruiz Rodríguez; este último padre de Ofelia Ruiz Zamora, quien heredó la vocación por la medicina. Ella se unió con el licenciado Ernesto Blancas, nativo de Tecómitl, conocido como el «Sirindango» o el «Peludo», por su abundante vello corporal; ellos procrearon a tres hijos.

La doctora Ofelia Ruiz Zamora ejerció su profesión dando atención a los pacientes en su consultorio, instalado en su misma casa ubicada en la esquina de Morelos y 5 de Mayo (frente al reloj público) en San Antonio Tecómitl.

María Mireya Blancas dijo que José Trinidad Ruiz Meza fue un esposo «devoto y padre amoroso que no titubeaba en buscar a su familia en plena revolución, siempre y cuando las circunstancias se lo permitieran y no les pusiera en riesgo. Una de tantas anécdotas que reflejaba su férreo carácter y valores humanos, se dio cuando el general ‘Trini’, como le decía Chona, la bisabuela, tenía un lobo por mascota al que quería mucho, y en su presencia el fiero animal parecía un cachorro que mostraba su fidelidad y cariño. Cierto día y en su ausencia, el lobo se escapó durante la noche y regresó al amanecer con dos gallinas en el hocico, las cuales puso ya muertas a los pies de la bisabuela. Enojado el general ante tal circunstancia, expresó a la familia que no podía permitir que ni su mascota tomase aquello que no fuera suyo y de una patada al animal lo mató. El animal fue enterrado con especial cuidado con lágrimas en las mejillas».

Acerca de la valentía e inteligencia en el campo de batalla del general Ruiz, el profesor Amador Espejo Barrera[4], de la municipalidad de Ayala Morelos, dice que el general José Trinidad Ruiz Meza fue «sucesor de las ideas de José Rumbia, Benigno Zenteno, José Neyra, Porfirio Meneses y Juan Olivares, entre otros. Tuvo la influencia de los ideólogos de la religión metodista, como fueron Andrés Angulo, Porfirio Bonilla, Eleuterio Arenas, Juan Cuamatzi, José Rumbia, los hermanos Campos y los Zenteno; con ideologías de los hermanos Enrique y Ricardo Flores Magón, y de Aquiles Serdán Alatriste, ideas revolucionarias para acabar con la política de explotación porfirista».

En el facsímil del Plan de Ayala, publicado por el Movimiento Nacional Plan de Ayala del estado de Morelos, estando Mateo Emiliano Zapata como dirigente Nacional del Plan de Ayala, se publica este documento avalado por Gildardo Magaña, general de División del Ejército Nacional, quien certifica que el documento es copia fiel del auténtico, uno de los pocos originales que firmaron en la época en que fue proclamado. En dicho documento aparecen los firmantes del Plan de Ayala, entre estos, el profesor Otilio Edmundo Montaño y José Trinidad Ruiz, quienes acompañaron a Emiliano Zapata a Miquetzingo.

Dice Amador Espejo que «en el Plan de Ayala vemos que la firma de José Trinidad Ruiz es la segunda después del general Emiliano Zapata, fue objeto de ser citado por Severiano Segura Espinoza, originario de Ayoxustla, que a la posteridad heredó que el sábado 25 de noviembre de 1911, el Jefe Supremo del Ejército Libertador del Sur, hizo su entrada a la ranchería de Tepoxmatla, con los jefes y coronel Santiago Aguilar y el capitán Avelino Cortés, quienes aún no se ponían de acuerdo para elegir el lugar, que más tarde sería histórico, donde debía estructurarse y pasar en limpio el histórico documento que hoy conocemos como Plan de Ayala […] El coronel Antonio Sosa se puso al frente de su grupo de hombres valientes, recibió órdenes de cubrir la vanguardia y no tardaron mucho en llegar al pueblo de Ayoxustla […] De los tantos que se manufacturaron del Plan, pueden verse diferentes estilos de escribir la J o la M, la L o la S; de lo que se deduce que fueron más de uno los que transcribieron con manguillo dicho documento. Al momento de firmar el Plan de demandas, José Trinidad Ruiz, el ‘Cura’, es el segundo en estampar su rúbrica, con el grado de General de División».    

Con la derrota y asesinato de Francisco I. Madero, conjuntamente con el vicepresidente José María Pino Suárez en la «Decena Trágica», Victoriano Huerta usurpa el poder, lo cual el general José Trinidad Ruiz por desconocimiento de lo que pretendía el «Chacal» se une a él y después con Venustiano Carranza. Al paso de los meses se da cuenta que el objetivo es el zapatismo, por lo que junto con Benjamín Argumedo e Higinio Aguilar regresan a tomar la bandera del Plan de Ayala. «…El 10 de abril de 1914 José Trinidad Ruiz gira un escrito al General Emiliano Zapata para felicitarlo por su noble oposición al constitucionalismo, al que se le considera una obra macabra proveniente de la Casa Blanca».

Finalmente el general José Trinidad Ruiz Meza fallece en combate en defensa de la repartición de la tierra a los campesinos en la ciudad de Texcoco, cerca de Otumba, estado de México, el 25 de enero de 1915. Su nombre es recordado entre los metodistas como un hombre ejemplar.

El general Ayate

En los albores de la revolución en los pueblos de Milpa Alta el proceso de aculturación mestiza era relativamente poco, a pesar de la cercanía con la Ciudad de México. Bajo este panorama Emiliano Zapata entró a Milpa Alta y se dirigió al pueblo en lengua ancestral[5], por lo que campesinos se unieron al movimiento insurgente, donde había hombres sedientos de venganza contra de los dueños de grandes extensiones de tierras.  

Entre los campesinos apareció el señor Pánfilo Cabello, nativo del poblado de San Jerónimo Miacatlán[6], quien a pesar de no saber leer ni escribir fue a base de valor y entrega su participación durante la revolución armada.

Fornido, de baja estatura, con vestimenta de manta de algodón, sombrero de paja, huaraches y su inseparable ayate, le caracterizó su férreo valor en defensa del campesinado, como otros tantos hombres con agallas a quienes sin lugar a dudas fueron los pilares para que las fuerzas zapatistas se organizaran y ocuparan el 22 de octubre de 1911 las poblaciones de Topilejo, Tulyehualco, Nativitas y San Mateo Xalpan. Al siguiente día por la noche atacaron Milpa Alta, de esta forma, Zapata y su tropa dieron una demostración de fuerza al gobierno interino de Francisco León de la Barra[7].

Antes del movimiento revolucionario, Pánfilo Cabello se dedicaba al cuidado del ganado bovino  ayudando al señor Pedro Flores a trabajar sus tierras. Fue esposo de la señora Lorenza Robles y padre de dos hijos: Emiliano y Pedro Cabello Roble.

Tras conocerse la noticia de la intervención de Venustiano Carranza y sus secuaces, Pánfilo Cabello se dirigió al monte con un contingente de hombres armados, entre quienes se encontraban Emilio Cabello, Eduardo de la Rosa y Emilio de la Rosa, habitantes del mismo pueblo, y se incorporaron a la lucha con el zapatismo.

Fue en Morelos en donde el general Everardo González[8] lo reconoció como parte del grupo zapatista y le nombró general, con el seudónimo de «General Ayate», porque siempre llevaba consigo el ayate que se usaba entre otros implementos para realizar los trabajos en el campo.

Siendo general formó un cuartel al que le denomino «cuartel de San Jerónimo», el cual se encontraba  en casa del señor Mariano Silva, ubicado en el paraje Nochtepec. Otro lugar en donde también solían reunirse era en el pueblo de San Francisco Tecoxpan.

El general mantenía a sus hombres a base de maíz, frijol, haba y carne que robaba a la gente que tenía  ganado; a otros más los obligaba a dar alimentos, como fue el caso del señor Pedro Flores, originario del mismo pueblo, quien por un tiempo fue detenido por el general Pánfilo. Posteriormente, el señor Rosario Flores, hijo de Pedro Flores, mandó a Zapata un salvoconducto argumentándole que ya había ayudado a la causa Zapatista.

El general Pánfilo escondía a sus hombres en cuevas del monte y el armamento se lo daba el general Emiliano Zapata. Se dice que estando en el cerro del paraje Nepanapa, tuvieron escasez de alimento y fuego, así que excavó un hoyo de un metro de profundidad, mismo que cubrió con cáscaras de palo de oyamel y brea del ocote, dejando una pequeña chimenea de una pulgada, de esta manera el fuego duro ocho días.

El general Pánfilo huyó del pueblo de San Jerónimo porque fue perseguido por los carrancistas, llegó a Tenecuilco, Morelos, donde se encontró con Zapata y su tropa.

Mucha gente del pueblo consideró al general Pánfilo como un hombre malvado, debido a que a su mismos paisanos los maltrataba y, también, porque robaba. Esto era generado por la situación que prevalecía en ese momento y, sobre todo, a la carencia de alimento para sus hombres.

Al terminar la revolución, Pánfilo se escondió en el monte al ser perseguido por el gobierno. Fue el señor Francisco del Olmo[9] quien negoció su libertad y así pudo regresar al pueblo a trabajar el campo. El general Pánfilo Cabello terminó en extrema pobreza y tan solo con sus dos hijos, murió a causa de una dehiscencia de arma de fuego.

Hoy en día es considerado como el general olvidado, no se le reconoce su labor revolucionaria, inclusive no se menciona en los libros de historia regional; sin embargo, forma parte de la vida de los milpaltenses. Se habla de que en Morelos se localiza un monumento de piedra en el cual Emiliano Zapata se encuentra abrazando al general Pánfilo Cabello.

Zapatistas olvidados por la historia oficial

San Pablo Oztotepec: Capitán primero Agapito Aguirre; Alfonso Miranda (cabecilla);Coronel, Severo Martínez; general brigadier Silvestre Aguirre y coronel Tomás García.

San Salvador Cuauhtenco: coronel C. Galicia;Familia Caldiño (ofrecieron los alimentos y hospedaje a la tropa);coronel Juan Flores;coronel Juan Jiménez;coronel Juan PeñaCapitán primero; José Rentería;Nicolás Chávez Herrera;coronel Pablo Caldiño;coronel Timoteo Sánchez ycoronel Vicente Ortiz C.

Santa Ana Tlacotenco: Abundio Reyes (guerrillero),Agustín Flores (guerrillero),Agustín Quiroz (guerrillero),José Terán (guerrillero),Juan Tapia (guerrillero),José F. Celada (guerrillero),José González Adyna (guerrillero),José Martínez (guerrillero),coronel José Meza,José Miranda (guerrillero),Pablo Montiel (guerrillero),Pedro Meza (guerrillero),sargento segundo Salustio VergaraSevero Castro,cabo Teodoro Galicia, Vicente Rodríguez (guerrillero)yVicente Zamora (guerrillero).

San Pedro Atocpan: coronel Adalberto Ríos,coronel Juan Aguirre y capitán Tomás Cueto.

San Antonio Tecómitl: coronel Juan Agüero, coronel Julián Suárez, coronel Pablo Linares, coronel Saturnino Acatitla, Sebastián Flores (profesor) ycoronel-escolta Timoteo Villanueva Ramos.

San Pablo Oztotepec: general brigadier Juan R. Aguirre,Juan Vázquez Castro (guerrillero),José Olivares (músico de la banda de viento),Porfirio Rosev Molina (director de la banda de viento del ejército)yteniente coronel Silvestre R. Aguirre.

San Juan Tepenahuac: José María Prieto (espía), José Palacios (guerrillero), Sargento Miguel Rubio, Pánfilo Martínez (guerrillero) y capitán segundo Ponciano Martínez.

San Jerónimo Miacatlán: cabo Nabor Onofre, Pánfilo Abad (guerrillero) y General (Ayate) Pánfilo Cabello.

Villa Milpa Alta: Adelaido Meza (guerrillero), Alejandro Granados (guerrillero), José Villalobos (cabecilla), José Liprandi (guerrillero), José González (guerrillero), Francisco Alvarado Díaz (capitán), Nicolás Ramírez (general), Reyes Muñoz (brigadier), Santos Romero (cabecilla), Simón Palacios (cabecilla) y Victorio Romero (cabecilla).

**Milpa Alta: Agapito Jurado (guerrillero), capitán segundo Albino Jiménez, Joaquín Jiménez (guerrillero), Joaquín Reyes (guerrillero), Juan Vergara (guerrillero), Lino Alvarado (guerrillero), teniente José Muñoz, Nonato Yedra (guerrillero), Andrade (guerrillero), Pablo Rendón (guerrillero), Pedro Gómez (guerrillero), Pedro Justo Medina (secretario del ejército), Saturnino Gutiérrez (guerrillero), Secundino González (guerrillero), Serapio Garcés (guerrillero), Serapio Tapia (guerrillero), Manuel Serdán (guerrillero) y Tomás Arrieta (guerrillero).

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* Presidente del Consejo de La Crónica de Milpa Alta. Secretario de los Cronistas Cabildos de la Ciudad de México.

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Nota: Se les conoce con el nombre de guerrilleros a los zapatistas que a la muerte del general Emiliano Zapata continuaron la lucha agrarista en su pueblo de origen.

** No se tiene identificado el pueblo de donde procedían. Los nombres de los personajes de los pueblos de Milpa Alta fueron proporcionados por el profesor Amador Espejo Barrera, sobrino nieto de la señora Josefa Espejo, esposa del general Emiliano Zapata.


[1] Miguel Ángel L. Cedillo («Magañas») nos proporcionó la documentación original en poder de su señora madre, Ana María Cedillo Blancas, quien contrajo matrimonio con el señor Juan Antonio López Mora, oriundo del estado de México.

[2] «De Porfirio Díaz a Zapata». Memoria náhuatl de Milpa Alta, p. 105.

[3] Agradezco a Ernesto Blancas Liévano, mi amigo «Teto», por el material escrito por Ma. Mireya Blancas Ruiz.

[4]El profesor Amador Espejo Barrera es sobrino político de la esposa del general Emiliano Zapata, la señora Josefa Espejo. El profesor se ha dedicado a la investigación de la gente que apoyó el movimiento agrarista.

[5] Doña Luz Jiménez González, oriunda de Milpa Alta, nació en 1895 y falleció en la Ciudad de México en 1965. Se preciaba  de haber oído hablar varias veces a Zapata en náhuatl.

[6] Miacatlán, palabra náhuatl que  tiene como significado «Lugar de carrizales».

[7] Datos tomados del facsímil del Plan de Ayala, 1911. 

[8] El general Everardo González Vergara (1880 – 1922), originario del poblado de Juchitepec, estado de México. Como recuerdo, la avenida principal de su tierra natal lleva su nombre.

[9] El señor Francisco del Olmo González. Delegado en Milpa Alta (1932-1938), nativo de San Nicolás Totolapan, delegación Magdalena Contreras.

Portada número 53 de la Revista Nosotros de septiembre de 2002

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